Un personaje perverso y maquiavélico que huyó de la Ciudad de México a San Luis es el diputado plurinominal fuereño, Héctor Serrano Cortés, después de ser acusado por espionaje, tras ocupar posiciones de mando durante el gobierno de Miguel Ángel Mancera. Aterrizó en el estado para asesorar y hacer negocios con el gobernador José Ricardo Gallardo Cardona. Su nombre siempre se ha visto inmerso en polémicas por hacer el trabajo sucio. En múltiples investigaciones periodísticas, lo señalan como el principal operador de una presunta estructura de espionaje político durante el gobierno de Mancera. Tejer una red que habría vigilado a personajes como Andrés Manuel López Obrador, Claudia Sheinbaum, Marcelo Ebrard y otros actores públicos.
Entre los nombres que aparecen en el círculo más cercano a Serrano, se encuentran Manuel Cossío Ramos, Gustavo Alberto Caballero Torres y José Alfonso Cuevas Íñiguez. Los tres mantienen, de acuerdo con actas constitutivas, vínculos societarios a empresas relacionadas con Serrano, en particular, la Agencia Contra Réplica Digital y Ediciones San Francisco. Pero existe un elemento que distingue a cada uno. Cossío y Caballero aparecen también en investigaciones periodísticas relacionadas con presuntas actividades de inteligencia o espionaje. En cambio, Cuevas Íñiguez, cuenta con un perfil profesional relacionado a tecnologías y bases de datos, redes, plataformas digitales y seguridad informática. La coincidencia empresarial, política y laboral que los une, permite reconstruir parte del círculo que ha acompañado a Serrano, desde su etapa en la Ciudad de México a su actual desempeño.

Antes de su llegada a la capital, Serrano Cortés fue uno de los principales operadores políticos de Mancera. Ocupó la Secretaría de Gobierno y luego la Secretaría de Movilidad. Su nombre aparece en distintas investigaciones periodísticas relacionadas con una presunta estructura de espionaje, que operó desde un inmueble ubicado en el número 15 de la calle Manuel Márquez Sterling, en el centro de la Ciudad de México. Los señalamientos no provienen de una sola denuncia. Han sido documentados por investigaciones de Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad, Dromómanos, El País y Sin embargo. Además de informes donde lo vinculan con las pesquisas de la fiscalía capitalina. Los primeros señalamientos contra Serrano, por presuntas actividades de espionaje, se remontan al 2015. Entonces, integrantes de Morena, acusaron al ex secretario de gobierno, de utilizar estructuras del gabinete para realizar espionajes contra opositores y desarrollar estrategias políticas en su contra.

El señalamiento más relevante apareció años después. En septiembre de 2020, Mexicanos contra la Corrupción y Dromómanos, publicaron investigaciones que documentaron la existencia de un centro de inteligencia instalado en Márquez Sterling. Según los documentos revisados por periodistas, desde el inmueble, se dio seguimiento a 119 políticos, funcionarios y académicos. Se interceptaron miles de minutos de conversaciones telefónicas, además de mensajes y registros de llamadas. Entre las personas vigiladas aparecieron López Obrador, Claudia Sheinbaum, Marcelo Ebrard, Ricardo Monreal y Patricia Mercado.
Las pesquisas apuntaron directas hacia Serrano. El País habló de tres altos funcionarios consultados para el reportaje. Señalaron que Gustavo Alberto Caballero Torres, identificado como coordinador de las operaciones en Márquez Sterling, se reportaba con Héctor Serrano, con el que mantenía reuniones semanales. La misma denuncia estableció que Caballero y Serrano, aparecieron como socios fundadores de la agencia Contra Réplica.

Otro elemento señalado por Sin Embargo fue que Serrano recibía reportes periódicos sobre las actividades realizadas desde Márquez Sterling y se reunía con Mancera para revisar datos de políticos y funcionarios. Movimiento Contra la Corrupción, documentó testimonios según los cuales, Serrano presumía, durante reuniones privadas, tener revelaciones secretas sobre distintos actores. El reportaje sostuvo que algunos
funcionarios interpretaban su actitud como resultado de las actividades desarrolladas desde la estructura de inteligencia.
Los estudios revelan que después de las elecciones del 2018, el centro fue desmantelado. Alrededor de 365 mil archivos fueron borrados de 42 computadoras, según el análisis forense citado por El País. La Fiscalía de de la Ciudad de México abrió una carpeta sobre el inmueble y las actividades realizadas. Las investigaciones periodísticas y las indagatorias gubernamentales, no equivalen a una sentencia contra Héctor Serrano por espionaje. Las acusaciones en su contra, se han construido a partir de labores periodísticas, testimonios atribuidos a funcionarios y sus relaciones con personas identificadas como operadores de la estructura.
Uno de los nombres que destaca en la órbita empresarial de Serrano es Manuel Cossío Ramos. En las actas constitutivas figura como socio de Serrano en empresas relacionadas a Contra Réplica y Ediciones San Francisco. Su nombre, sin embargo, tiene un antecedente propio en materia de inteligencia. En el 2012, Cossío se convirtió en un elemento controvertido en el movimiento #YoSoy132, después de grabar conversaciones privadas con Saúl Alvídrez, uno de los integrantes más visibles de las organizaciones estudiantiles y difundir después fragmentos de las conversaciones.

El material buscó presentar al movimiento como un organismo influenciado por personajes cercanos a Andrés Manuel López Obrador, Marcelo Ebrard y Alejandro Encinas. Las difusiones provocaron fuertes reclamos de los aludidos, que rechazaron los señalamientos y desconocieron a Cossío como dirigente o vocero. La revista Proceso publicó después un reportaje en el que señaló a Cossío como presunto operador del Centro de Investigación y Seguridad Nacional e identificó su injerencia en el episodio de #YoSoy132. En las notas de Contralínea, también sostuvieron que Cossío habría sido utilizado para infiltrar las bases estudiantiles.

Otra vertiente de BuzzFeed News México, revisó las declaraciones patrimoniales y registros públicos que coincidían con el perfil de Cossío y documentó que un funcionario con tal nombre, había trabajado en el CISEN en el 2013. Enfatizaron las coincidencias en edad, trayectoria académica y empresas. Cossío negó las imputaciones. El antecedente es clave dentro de la red de Serrano. Permite afirmar que las relaciones empresariales, implican actividades de espionaje. Uno de los socios aparece en trabajos reporteriles que durante años lo han vinculado con operaciones de inteligencia y las infiltraciones de #YoSoy132.
El segundo nombre es Gustavo Alberto Caballero Torres. Su caso es distinto al de Cossío, porque existe una pesquisa institucional que derivó en una captura e imputaciones relacionadas con el llamado caso Márquez Sterling. Caballero es ingeniero en cómputo y desarrolló gran parte de su carrera dentro de áreas de seguridad, procuración de justicia y tecnologías de informes en la Ciudad de México. Durante el gobierno de Mancera encabezó la entonces Unidad de Investigación Cibernética de la procuraduría capitalina. Luego ocupó cargos relacionados con tecnologías e inteligencia. Los análisis de Mexicanos contra la Corrupción y Dromómanos, identificó a Caballero como coordinador de la estructura instalada en Márquez Sterling. El inmueble contaba con decenas de computadoras, vehículos, motocicletas y drones. Fue lo que les permitió recopilar datos de políticos, funcionarios y otros enemigos.

Los documentos revisados por los periodistas, destacaron el seguimiento a 119 personas y las intervenciones de diálogos, llamadas y mensajes. El País consignó que Caballero se reportaba directo con Héctor Serrano y que ambos, después, aparecieron como socios de ContraRéplica. En trato dejó de ser sólo un tema de investigaciones periodísticas en enero del 2023. La fiscalía capitalina informó entonces sobre la captura de Caballero y Arturo Zavala Munguía, dentro de las investigaciones del caso Márquez Sterling. Existían datos de prueba sobre su probable desempeño al escuchar intervenciones telefónicas de celulares, acceso a mensajes y correos electrónicos, para acechar a opositores políticos y comunicadores.

En el caso de Caballero, la fiscalía le hizo imputaciones por ejercicio abusivo de funciones, violar comunicaciones particulares y excesos de autoridad. Su nombre también apareció en un reportaje de la reportera Fabiola Cortés Miranda, quien documentó su llegada a Quintana Roo y su acceso a la Fiscalía del Estado, después de su paso por el mandato de Mancera. Caballero conecta dos etapas de la historia. Generó una estructura de inteligencia y sus relaciones empresariales con Héctor Serrano.
El tercer personaje es José Alfonso Cuevas Íñiguez. Su diferencia es fundamental. No aparece en las investigaciones acusado de espionaje. Su relevancia dentro del círculo de Serrano, está relacionada a su despliegue empresarial.
Según el acta constitutiva de la Agencia ContraRéplica, Cuevas Íñiguez posee un derecho minoritario como administrador único, mientras Serrano aparece como accionista mayoritario. Su currículo es casi tecnológico. Se identifica como ingeniero en sistemas computacionales, con una maestría en alta dirección e inteligencia estratégica. Desarrolla aplicaciones, bases de datos, administra servidores, redes, VoIP, virtualizaciones y seguridad informática. También refiere experiencia en PHP, MySQL, LAMP, HTML5, CSS3, JQuery, AJAX y APIs, además de conocimientos en redes CCNA, CCNE y CCIE.

Su experiencia profesional incluye puestos relacionados con tecnologías informativas en Birmex y la Central de Abasto de la Ciudad de México. Estuvo en el Instituto de Educación Media Superior y en el desarrollo de plataformas digitales para medios informativos. Indica que que desde 2013, participa en NTCD.mx, un portal dedicado a recopilar y distribuir datos gubernamentales. Combina tres áreas, tecnología, manejo de informes y medios digitales. No existen evidencias de que Cuevas Íñiguez haya participado en las operaciones de espionaje atribuidas a la estructura de Márquez Sterling.
Lo que sí hay es un trato empresarial documentado con Serrano y los manejos con tecnologías y seguridad informática. La historia de los vínculos no termina en la Ciudad de México. En 2021, Héctor Serrano llegó a San Luis Potosí para incorporarse al equipo de Ricardo Gallardo Cardona. Cuevas arribó a San Luis en el 2021 y fue colocado al frente del Canal 9, la televisora pública estatal. Los datos de transparencia arrojan que tenía un salario mensual cercano a los 56 mil pesos. Permaneció en el cargo hasta 2024. Meses después reapareció en el Congreso del Estado.
El acuerdo JUCOPO/LXIV-I/072/2025, contenido en el acta de la asamblea número 20, del 4 de febrero del 2025, estableció que lo designaron subcoordinador de seguridad y resguardo de la 65 legislatura, con efectos retroactivos al 1 de enero. El nombramiento fue aprobado por la Junta de Coordinación Política, entonces presidida por Héctor Serrano. Cuevas fue incorporado como personal de confianza, nivel 14, con un ingreso cercano a los 45 mil pesos mensuales. La circunstancia que coloca el nombramiento bajo escrutinio es, quien presidía el órgano que aprobó su ingreso al poder legislativo, era al mismo tiempo su socio empresarial.






































