Gallardo Cardona, el copión del sexenio

12 marzo, 202610:28 pmAutor: Juan Pablo Moreno GuzmánCapital Destacada Municipios Noticias

El gobierno de Ricardo Gallardo Cardona es un catálogo de ocurrencias, también se le puede distinguir como un proyecto de copia y pega. Programas fallidos como implementar en el parque Tangamanga uno, algo similar al río que existe en Santa Lucía, Monterrey. La policía Swat que nadie sabe donde opera. Los puentes “atirantadosâ€, que no lo son o el pino más grande de Latinoamérica, muestran las improvisaciones constantes. Pero además, se fusila iniciativas ajenas y se las apropia como suyas. La emblemática Arena Potosí, es un calca de la mega obra de su jefe político, el senador Manuel Velasco. La estrategia publicitaria al lado de su esposa Ruth González, es una burda réplica de lo que ejecuta su homólogo de Nuevo León, Samuel García y Mariana Rodríguez.

El mandato carece de toques originales y mínimas estrategias. Todo es mimetismo y simulaciones, mientras presume logros que no le pertenecen. Gallardo es, en esencia, un “copión†que gobierna en base a las imitaciones. Uno de los casos más recientes es el reparto de frijol, mediante el cual, anunció comprar 20 mil toneladas anuales a productores del altiplano, para entregarlos gratis a través del Programa de Seguridad Alimentaria. La medida fue presentada como un acto revoluvionario de rescate al campo potosino. Sin embargo, el esquema es casi idéntico al plan federal, Frijoles Bienestar, presentado por la presidenta Claudia Sheinbaum en 2025, el cual fija un precio de compra de 30 pesos por kilo a los productores para eliminar intermediarios. Se puso en marcha en Zacatecas, Durango y Nayarit. El producto sería integrado a los apoyos sociales a un costo menor a los consumidores. Otro ejemplo es el programa estatal “Tu Casa, Tu Apoyoâ€, iniciado por el gobierno local, con el que dona terrenos urbanizados a familias de bajos ingresos. Gallardo ha presumido la entrega hasta de 30 mil lotes, como una política social sin precedentes. 

No obstante, el modelo coincide con el Programa de Vivienda para el Bienestar, impulsado a nivel federal desde el 2024 y formalizado en 2025, que contempla construer 1.8 millones de viviendas y 450 mil mejoras mediante subsidios, créditos sin intereses y atenciones prioritarias a mujeres, adultos mayores y comunidades indígenas.

En materia de salud, el paralelismo es aún más evidente. El programa federal Casa por Casa, dirigido a adultos mayores y con discapacidades, a través de brigadas médicas que realizan visitas domiciliarias, monitoreo de enfermedades crónicas y canalizaciones hospitalarias. En San Luis Potosí, Gallardo puso en marcha el símil, “Visitando Corazonesâ€, con enfermeras que recorren colonias, ofrecen detecciones de diabetes, hipertensión, entrega de medicamentos y seguimiento médico, bajo el mismo esquema preventivo del mandp federal.

Algo similar ocurre con los apoyos a madres solteras y adultos mayores, anunciados por Gallardo en el 2022, con transferencias bimestrales de 3 mil pesos. El programa estatal replica el principio de las pensiones federales que existen desde 2019, ahora reforzadas con la Pensión Mujeres Bienestar, creada en 2024 y que en 2026 entrega 3 mil 100 pesos bimestrales a mujeres de 60 a 64 años. Aunque los esquemas estatales pueden ampliar coberturas o adaptarse en lo local, el patrón se repite con los mismos objetivos, mecanismos y discursos. Pero Gallardo Cardona insiste en presentarlos como políticas originales, sin reconocer el origen federal. El sello del copia y pega, Gallardo también lo replica con las acciones del ayuntamiento de la capital.

Antes que Gallardo anunciara con bombo y platillo el tema “Enchúlame la coloniaâ€, el municipio encabezado por Enrique Galindo Ceballos, ya había puesto en marcha alternativas idénticas como Domingo de Pilas y Capital al 100, enfocados en el rescate de espacios públicos, mejora de servicios y atenciones directas en las colonias. Desde el 2022, Domingo de Pilas se consolidó como una estrategia comunitaria en colonias y delegaciones, con jornadas semanales para limpiar áreas verdes, rehabilitar espacios públicos, mejorar luminarias y reforzar la seguridad. Luego, en el 2023, lanzó Capital al 100, que amplió la cobertura con la suma de los directores de área, cuadrillas municipales y vecinos, que arreglan calles, predios abandonados y zonas con altos niveles de deterioro urbano. Ambas iniciativas comparten el mismo, recuperar zonas colectivas.

Ahora en el 2026, orondo, Gallardo presume “Enchúlame la Coloniaâ€, con el que promete intervenir 200 áreas metropolitanas mediante el bacheo, pavimentado, cambio de luminarias, rehabilitado de áreas verdes, juegos infantiles y aparatos de ejercicio, con gastos por 600 millones de pesos. El mandatario adelantó que en 2027, habrá una segunda etapa, para llegar a 400 colonias, además de reforzar la seguridad con patrullajes de la Guardia Civil Estatal.

Gallardo presentó el proyecto como innovador, â€œsin precedentesâ€, cuando el ayuntamiento lo ejecuta desde hace años. Pero también se colgó de las gestiones de Galindo, como el vuelo internacional San Luis Potosí–Atlanta y las transmisiones del mundial de fútbol en el 2026, en espacios públicos de la capital. Adelantó que sostiene reuniones con la Federación Internaiconal de Fútbol y televisoras para garantizar accesos gratuitos de los partidos. Sin embargo, son arreglos que ya había cerrado el edil. Más evidente aún fue el caso del vuelo San Luis Potosí–Atlanta. Donde por más de dos años de trabajo técnico, negociaciones y gestión directa con aerolíneas y autoridades aeroportuarias, el arranque del vuelo fue celebrado como un logro histórico del Ayuntamiento encabezado por Enrique Galindo. No obstante, durante el acto protocolario inaugural, el gobernador fue invitado como figura institucional. Al concluir el acto, utilizó sus redes sociales y otros medios informativos para adjudicarse las gestiones.

El ayuntamiento emitió un comunicado en donde aclaró que la apertura de la ruta, fue gracias al trabajo realizado por el gobierno municipal. Ahondó que se trata de vuelos diarios, operados por Aeroméxico y Delta, en conexiones directas a uno de los centros económicos más importantes de Estados Unidos. Las omisiones deliberadas de Gallardo, evidenciaron el intento de apropiarse de un logro que no le corresponde. 

Incluso, en las obras magnas que ejecuta el mandatario, aflora la carencia de lo original. Es el caso de la Arena Potosí, cuestionada por los elevados costos, la nula utilidad social y la oscura forma en que fue asignada. También es una  burda réplica del Foro Chiapas, un elefante blanco que hizo años atrás, en su etapa de gobernador de Chiapas, Manuel Velasco Coello, principal aliado político y mecenas de su imitador.

La Arena Potosí la hizo sin consulta ciudadana, sin concurso público en su arranque y con un presupuesto que aumentó conforme avanzó la obra. Al inicio tuvo un costo cercano a los 200 millones de pesos. La cifra se disparó arriba de los 500 millones, sin explicar las modificaciones técnicas y financieras. El argumento fue dotar a San Luis Potosí de un recinto de espectáculos “de primer nivelâ€, aun cuando a escasos metros ya existe El Domo, infraestructura con capacidad para cupos masivos.

El libreto es casi idéntico al que Manuel Velasco ejecutó en el 2014, cuando ordenó construir un rodeo a gran escala en Tuxtla Gutiérrez, para albergar el Congreso Nacional Charro. Entonces Chiapas ya contaba con el Poliforum, pero la obra se justificó como un gasto estratégico. Fue criticado por el dispendio, levantarse en un estado con altos índices de pobreza y sin consenso social. Ante el rechazo ciudadano, el trazo cambió de nombre, de Auditorio de la Gente a Foro Chiapas, sin alterar su esencia.

En San Luis Potosí ocurre lo mismo. La Arena Potosí fue concebida como lienzo charro, luego ampliada como recinto multifuncional para conciertos, juegos de basquetbol, fútbol americano y espectáculos internacionales. Se anunció con diferentes fechas inaugurals que nunca se cumplieron, con capacidades ajustadas sobre la marcha. Como en Chiapas, alardeaon que el impacto económico justificó el gasto, aunque no existiera una demanda ciudadana explícita ni estudios públicos que avalaran lo rentable del inmueble.

La similitudes no se limitan al diseño o al concepto, es al estilo de gobernar. En ambos casos, la obra fue impulsada como un capricho sexenal ligado a las aficiones personales por la charrería, con prisas por concluirla para lo que surgiera, sumó costos inflados, asignaciones cuestionadas y justificaciones oficiosas. En Chiapas, la obra de Velasco fue señalada por el uso de recursos federales asignados a otros rubros. En San Luis Potosí, la Arena Potosí ha sido señalada por avanzar sin transparencia plena y por convertirse en prioridad frente a carencias evidentes en salud, pensiones y servicios básicos

La estrategia de calcar no se queda nada más en lo político. Gallardo Cardona también ha replicado y adoptado un modelo ya existente sobre como promocionar su imagen, la de su esposa y senadora Ruth Gonzalez Silva. Replican acríticos el modelo del gobernador de Nuevo León, Samuel García y su esposa, Mariana Rodríguez. Usan profusos las redes sociales, la estética y las emociones. Usan tenis fosforecentes, un lenguaje juvenil y estilo informal al vestir. No actúan por ocurrencias, son una marca política. La presidenta del DIF se convirtió en el rostro amable del gobierno, cercana, visible en causas sociales, conectada con una audiencia digital. Mientras uno gobierna, la otra comunica.

En San Luis Potosí, el guión se repite. Ricardo Gallardo adoptó una estrategia similar, ropa casual, tenis llamativos, mensajes elocuentes, poses estudiadas y estilo que busca proyectarlo como un gobernante “del puebloâ€, moderno y accesible. Incluso los tenis llamativos fueron implementados en su campaña, símbolo ya reconocido del marketing político de Samuel García. La réplica sigue. Como Mariana Rodríguez fue integrada al centro de la estrategia política de Nuevo León, Ruth González Silva se ha convertido en una pieza clave del proyecto nepotista. Su presencia constante en giras, actos protocolarios, programas sociales y fotografías institucionales, no responden al azar ni a una agenda paralela, es un posicionamiento. El modelo de Samuel García-Mariana Rodríguez encontró eco y el dueto Gallardo–González busca replicarlo con los mismos códigos, aunque adaptados al contexto local. Replican una forma en el ejercicio del poder en clave familiar, diluye las fronteras entre lo institucional y lo personal, apuesta por el continuismo politico, mediante exposicionds constantes. Cambian los nombres, el estado y los colores, pero el método es el mismo, una pareja convertida en marca.

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