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PRESENTA DIPUTADO PEDRO CARRIZALES INICIATIVA PARA INCLUIR EL DELITO DE ECOCIDIO

PROPONE SANCIONES DE HASTA 30 AÑOS DE PRISIÓN Y MULTAS SEVERAS A QUIEN  CAUSE ALTERACIÓN, DESUTRUCCÓN, DAÑO O PÉRDIDA GRAVE A LOS ECOSISTEMAS

El diputado Pedro César Carrizales Becerra informó que presentó una iniciativa de adición del artículo 295 Bis del Código Penal del Estado, para incluir el delito de ecocidio e imponer sanciones de hasta 30 años de prisión y económicas severas.

El legislador explicó que el ecocidio, se entiende como la antítesis de la vida y la preservación de los ecosistemas, por lo que se propone establecer en el Código Penal del Estado, que comete el delito de Ecocidio quien cause alteración, destrucción, daño o pérdida grave a los ecosistemas den un territorio concreto, ya sea por acción humana o por otras causas, al grado que altere o ponga en peligro la biodiversidad de la zona o se ponga en riesgo el pleno desarrollo o la vida de los habitantes del lugar.

Indica que, aunado a las sanciones administrativas o civiles a que pueda ser acreedor, se impondrá pena de 10 a 20 años de prisión y el equivalente de 10 mil a 20 mil unidades de medida y actualización vigente. Esta sanción se incrementará en una mitad, cuando se trate de servidores públicos.

La propuesta indica que si el ecocidio se comete en áreas naturales protegidas, se impondrá pena de 15 a 30 años de prisión y sanción equivalente de 20 mil a 40 mil unidades de medida y actualización vigente.

Para la reparación del daño, la autoridad deberá considerar la naturaleza del bien jurídico tulelado en la norma, y será prioridad que se busque el saneamiento de la zona y la restitución de los elementos naturales afectados.

En el caso de las áreas afectadas, sean igual o mayor a tres hectáreas, se aumentarán las penas previstas en una mitad.

En su exposición de motivos, el diputado señala que el derecho al medio ambiente está integrado en la Constitución Federal en su artículo cuarto; sin embargo en San Luis Potosí y el resto del país, se han vivido una serie de incendios y transgresiones ambientales que han ocasionado pérdidas naturales incalculables, patrimoniales y humanas.

Señala que en México las cifras históricas nos dejan ver que gran parte de los incendios han ocurrido a causa de acciones u omisiones humanas, y ello ha sido uno de los principales factores de riesgo cuando se habla de medio ambiente, ya que en un periodo de 7 años, de 2010 a 2017, ocurrieron un total de 62 mil 138 incendios forestales, los cuales en su mayoría fueron ocasionadas por la actividad humana.

Recordó los recientes incendios generados desde el pasado mes de abril, en la Sierra de San Miguelito, y añadió que al 6 de mayo, la Comisión Nacional Forestal informó que se encuentran contabilizados 40 incendios forestales que han afectado un total de 8 mil 437 hectáreas en el estado.

Por ello, indicó el legislador, se hace necesario tomar acciones para disminuir el número de incendios forestales ocasionados por la acción humana.

La iniciativa fue entregada a la Oficialía de Partes del Congreso del Estado, para que sea turnada a la Directiva y presentada ante el pleno en sesión ordinaria posterior.

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Morena, Gabino y la politiquería.

Todos los partidos en algún momento de su historia llegan a tener problemas.

La ambición de algunos, las diferencias ideológicas, el oportunismo, el apetito por el dinero del financiamiento público y la lucha por las candidaturas provocan enfrentamientos, divisiones, caos y crisis agudas.

Esto es lo que está pasando en San Luis Potosí con MORENA.

Se observa una marcada división interna. Una guerra de tribus que empieza a desgastar la imagen de este partido.

A este instituto político llegaron todo tipo de personas. Unos con buenas intenciones y otros en forma oportunista para ver qué sacaban.

Esto ha provocado confrontaciones que tienen como intención gozar de los privilegios que derivan del poder.

El conflicto interno tiene héroes y villanos.

Por ejemplo, los diputados locales de MORENA no se entienden con Gabino Morales, el súper delegado y favorito de Andrés Manuel. Lo acusan de entrometido.

Por su parte el Consejo Consultivo del Comité Estatal de Morena ha pedido la renuncia de Gabino.

Además, dos mujeres militantes de MORENA han acusado a este mismo personaje de violencia política y hostigamiento sexual.

Por estos abusos la Comisión Nacional de Honor y Justicia ha suspendido por seis meses los derechos partidarios de Gabino Morales.

Diputadas federales morenistas han pedido públicamente al presidente López Obrador destituir al superdelegado.

Lamentablemente el dirigente estatal de MORENA, Sergio Serrano Soriano, no ha podido poner orden en el caos.

Frente a ésta anarquía el presidente López Obrador en su gira de trabajo por nuestro estado, el pasado 29 de enero, mando un mensaje contundente a sus seguidores: “Hay que hacer a un lado la grilla y la politiquería porque todo es sólo intriga, pleito, divisiones y, como dicen los jóvenes, “ya chole con eso”.

¿Le harán caso al presidente?

Está por verse.

Otro capítulo de las aventuras del Mijis.

Desde que llegó al Congreso del estado “El Mijis” se instaló en la opinión pública como un personaje relevante, protagónico, atípico, poseedor de una inteligencia emocional sobresaliente. Este personaje llamó poderosamente la atención no sólo por sus antecedentes de chavo banda y su condición de marginado, sino además porque demostró poseer capacidades para generar escándalos y manejarse eficazmente en los medios de comunicación y redes sociales. Destrezas que lo han convertido en un personaje de fama local, nacional e incluso internacional.

Entrevistas en televisión y medios de circulación nacional y hasta una invitación a la Universidad de Harvard le han llovido a Pedro Carrizales.

Para muchos esto es inaceptable y provoca descalificaciones impregnadas de un fuerte olor a envidia, prejuicio y discriminación.

Por regla general habían llegado a ser diputados destacados miembros de la clase política de todos los partidos.

Pero ahora, un joven de barrio, con presuntos antecedentes penales, pobre, miembro de una pandilla, logra ganar una elección montado en la cresta de la popularidad de Andrés Manuel López Obrador. Como de película: del barrio a la curul para hacer visibles a los de su estirpe.

El hipotético intento de asesinato.

¿Realmente quisieron matar a Pedro Carrizales o lo que vieron nuestros ojos fue un engaño?

Hay muchas dudas. Las opiniones se dividen. Para unos la vida de El Mijis sí estuvo en riesgo. Para otros fue un acto de simulación.

Pero a pesar de los pesares El Mijis no se achica. Asume su desgracia como una fatalidad de su destino y aprovecha la ocasión para incrementar su fama. Ya anda en la capital de la república vendiendo su historia.

Con su acreditada capacidad de actor de película recorre estaciones de radio y televisión contando con éxito lo que le pasó aquel fatídico sábado cuando la muerte lo andaba rondando.

Inteligentemente El Mijis decidió irse a llorar su desgracia a esa gran caja de resonancia que es la Ciudad de México.

Se fue a seguir haciendo política en los medios nacionales de comunicación y a pedir la protección de la Secretaria de gobernación.

La pausa de diez días con la que nos priva de su presencia es para meterle más suspenso a su historia de víctima.

Habilidoso como es para manipular el espacio mediático sabe que darse a desear le redituará grandes ganancias. Pero, ¿y su responsabilidad como legislador?; esa puede esperar, no está en sus prioridades. Tiene cosas más importantes que hacer como estrella rutilante del firmamento de la política.

Este es El Mijis, Genio y Figura.

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Trataron de estigmatizarlo y lo volvieron ícono internacional

El activista Pedro César Carrizales Becerra mejor conocido como “El Mijis” pasó de ser un chavo banda a diputado local electo en el octavo distrito por el Movimiento Regeneración Nacional. El camino no ha sido nada fácil para el luchador social, que ha sido víctima de discriminación y amenazas de muerte desde que decidió participar en la contienda electoral. Lo consideran una persona sin educación, con un pasado tormentoso en el que se le han imputado una serie de delitos. Estar lleno de tatuajes y ser líder de violentas pandillas. Ahora solicitó el cobijo del estado, incluso adquirió radios que repartió entre sus seguidores para que en caso de un ataque inminente, puedan ayudarlo.

Es incontable la lista de detractores que lo atacaron en las redes sociales. Se curó en salud el ex gobernador de Veracruz, Javier Duarte, que manifestó su enojo desde el reclusorio norte. Envió una carta a distintos medios informativos donde expresó su molestia por otorgarle una curul en el congreso local a un pandillero. “¿En serio vamos a dejar que el futuro de México esté en manos de personas cuya apariencia es de criminales? No me quiero imaginar lo que el vándalo pueda hacerle a la sociedad”. El gobernador de Chihuahua César Duarte y el de Tamaulipas, Tomás Yarrington, apoyaron la inconformidad de Javier Duarte. Dijeron que el país cada vez ha caído más bajo al elegir a sus funcionarios.

Carrizales fue atacado sin piedad. “México es un país donde gana un pandillero, pero pierde Pedro Kumamoto, el único político respetable del país”. En otro comentario dijeron: “que le den un lugar a un delincuente nos da una idea del proyecto de nación que busca López Obrador para los mexicanos. ¿Neta, es la esperanza de México?”. Otro. “Con tales representantes me siento más seguro, tiempo después en las noticias aparece el diputado Mijis y acuchilla a ciudadano que no quiso cumplir la ley”. Uno más. “Cuando se sube un cholo al camión, lo juzgas, imaginas que te va a robar. Acto seguido, se descubre que es el nuevo diputado de Morena. Ahora será la mera vena del distrito, su primer propuesta será legalizar la marihuana”. El fotógrafo francés, Jean Feliz Fayolle, con el que el Carrizales recorrió gran parte del país, en su cuenta de Facebook censuró a los medios mexicanos por plagiar gran parte de su material, sin mencionar sus derechos de autor y más con fines clasistas, al sacar de contexto sus trabajos.

Sin embargo, los actos para denostar a Carrizales resultaron todo lo contrario. Acabaron por elevar su figura. Lo convirtieron en un fenómeno del internet durante dos días consecutivos. Causó gran revuelo que fue entrevistado en diversos programas locales, nacionales e internacionales. Fue abordado en los periódicos Milenio y El Heraldo. En un noticiero de Televisa con la reportera Paola Rojas, lo que provocó que también saliera en la revista TV Notas, lo que generó burlas y fuertes críticas. Se publicó la foto donde Rojas lo cuestiona. La imagen se comparó con una escena de la película mexicana “Amarte duele”.

El dueño del equipo de fútbol Guadalajara, Jorge Vergara, exigió reunirse con el controversial diputado electo. La Organización de las Naciones Unidas lo contactó para ofrecerle colaborar juntos a favor de los chavos banda. La cadena de televisión del centro de Londres, BBC News, publicó una nota donde contó la historia de Carrizales. El polifacético personaje anunció en su página de Twitter que antes de concluir el 2018, tiene la meta de escribir un libro autobiográfico donde habrá de narrar todas sus vivencias. Los costos serán absorbidos por la editorial mexicana Dharma Books, Publishing. También hizo público un video musical, estilo rap, que le dedicaron los miembros del grupo Rastaman Yaqui, en el cual le reconocen el empeño que ha puesto en reivindicar a las pandillas urbanas. Habló de hacer incluso una película.

                                      Su historia

Pedro César Carrizales Becerra se ganó el mote de “El Mijis”, acuñado por hermanos, amigos y conocidos. Muchos se molestaban cuando los saludaba: “¿qué onda Mijo?”. Le respondían: “¿cuándo me pariste?”. Para no ofenderlos, matizó el vocablo, lo hizo neutro. Cambió mijo por mijis. Carrizales tiene ascendencia en tres lugares de la capital de San Luis, Las Piedras, Villa Alborada y Ciudad 2000. Nació en Albino García, luego se mudó a Las Piedras. Pero su estancia fue mínima, ya que el padre golpeaba a su mamá. Entonces decidieron irse a esconder un tiempo al barrio de Topochico, en Monterrey, donde vivieron 7 años con muchas carencias, a pesar de que su madre trabajaba.

Tiempo después su padre fue a buscarlos. Los convence de regresar a Las Piedras. Sin embargo, el maltrato regresó rápido. Se separan por segunda vez. Ahora le tocó vivir en Tequis, su abuelo materno les dio asilo, vivía en Agustín Vera. Su madre vendía enchiladas para mantenerlos y educar a los demás hijos. Pero el Mijis y sus hermanos se escapaban para ganar dinero, cantaban en los camiones o hacían malabares en los semáforos de Carranza, donde fueron los pioneros. A su mamá no le gustaba lo que hacían. Los castigó cuando supo que andaban de limosneros. Poco después comenzó a trabajar en el restaurante La Virreina. Pudieron obtener una casa y se mudaron a Villa Alborada cuando Pedro Carrizales cursaba el sexto de primaria. Entonces comenzó a unirse a las pandillas, no por falta de amor. Era porque tenía mucho tiempo libre y los malos hábitos están ligados al ocio.

La pandilla creció y poco a poco se les quitó la inocencia de niños. Con frecuencia tenían peleas con grupos rivales como los Narcos y comenzaron a incursionar en el mundo de las drogas y el alcohol. Los vecinos contrataban policías ministeriales para que los arrestaran por alterar el orden. “A los 12 años me echaba mis caguamas. Cuando inhalé marihuana, lo hice para imitar a los más grandes. Me dejaba el humo en la boca, no lo pasaba. Después de tanto y tanto, sentí el gusto. En la secundaria me decían El Bebé de los Chondos. Es como se llamaba la pandilla, yo era el más chico, me empezó a gustar la fama. Me hice muy peleonero. Si alguien me miraba, lo retaba. Me la rifaba a los golpes con quien fuera. Nos dieron el nombre por una abreviación. Siempre andábamos con chavas, desde pequeños. Nos gritaban Cachondos. En la época salió el condón Sico. Los inflamos y poníamos Cachondos adentro. Los Narcos nos gritaban: ¿ah sí?, Chondos ca, órale. Lo decían al revés. Le quitamos el ca y quedó chondos”.

El Mijis se ganó el respeto en Cactus, Hogares Obreros y 21 de Marzo. Su lema era no huir nunca de ninguna pelea. Se peleó al menos en 100 ocasiones en las que ganó ochenta. Reconoce que de haber recibido mejores consejos, nunca hubiera incursionado en la violencia. “Quise cambiar a los 16 años, sin éxito, ya no iba a la escuela, me dedicaba a la calle, al vandalismo, apenas terminé la secundaria. Comencé a buscar empleo, pero nadie me quería contratar. A los 17 años tuve mi primer hijo. Pero seguí en las mismas. Cada que me agarraban, salía libre porque me fabricaban el delito. Un cristiano me quiso sacar adelante, pero estaba muy metido en el fango. En una pelea me perforaron el hígado y el pulmón. Ya no podía caminar, no llegué muy lejos. En la misma ambulancia que me llevó al hospital iba también uno de mis contrarios. Cuando llegamos, tenía muy baja la presión sanguínea, me tuvieron que poner plasma. Ya no la contaba y me empecé a despedir de todos. La cirugía duró 19 horas. No encontraban la fuga del hígado. Después del incidente traté de tomar mejores decisiones. Fue muy difícil, la fama me sobrepasó. Tenía demandas, el estigma de malo, sin empleo. Traté de ayudar a la familia pero seguía en mi entorno. Los fines de semana me iba con los amigos”.

Años después la madre de Carrizales falleció. Por andar en malos pasos no pudo despedirse, lo que le generó un cargo muy fuerte de conciencia. Intentó suicidarse en más de tres ocasiones. “Me le aventaba a los carros, pero mi cuñado no se me despegó en todo el proceso del velorio y entierro. Me drogaba, tomaba, me perdí por días y me juzgaba a mí mismo. Una vez agarré la camiseta que traía y traté de colgarme, pero no sirvió. Parecía bongi, se me cayeron del techo las láminas y tablas apolilladas en la espalda. Luego quise colgarme de un árbol de 8 metros. Me até y me lancé, pero se rompió el brazo y me caí entre las ramas. Después de varios intentos fallidos, mis hermanos hablaron conmigo. Dijeron que ya dejara descansar a mi mamá muerta, lo que no hice cuando vivía. Recapacité pero el dolor no se iba. Hasta que en uno de los viajes en camión, iba una viejita con un bote de nixtamal. La ayudé a bajar y me bendijo. Al momento me sentí formidable y mi existencia cambió de manera total. Aproveché mis deficiencias que tuve como chavo banda y comencé a trabajar por los demás desde el 2002. Cada logro que obtenía me daba satisfacciones, lo que me ayudó a seguir adelante”.

Carrizales trabajó 7 años en la empresa Cummins donde hizo varios proyectos en tecnología, educación, deporte y empleo. Ayudó a bajar el índice de la delincuencia. Antes laboró en el Museo de la Máscara y Correos Mexicanos como albañil, oficio que aprendió de su abuelo y papá. “Tuvimos un problema con la arquitecta Magdalena, la subcontratista de la Secretaría de Desarrollo Urbano y Obras Públicas. Nos dijo que venía el último informe de gobierno de Marcelo de los Santos y quería que todo estuviera listo. Nos faltaba poner la malla para la popó de las palomas y lavar la cantera. Terminamos a las 12 de la noche. Nos dijo que nos pagaría en el momento, pero nunca se apareció. Después fui a cobrarle y me contestó que no lo haría, porque no terminamos a tiempo. Hicimos una manifestación. En los carteles y mantas le pusimos, Magdalena paga lo que debes. La noticia fue un boom, los medios se nos fueron encima y contamos todo. Al final nos pagaron más de 100 mil pesos”.

“Eran tiempos electorales, se nos juntó el PRI y el regidor del PRD en la capital, Carlos Covarrubias. Fue cuando decidí en cierta forma unirme a la política y ser un grande entre de los chicos, que un chico entre los grandes. Con el apoyo de Covarrubias, me dediqué a gestionar recursos para la banda. El movimiento tuvo mucho impacto. A cambio nos apoyó con pintura para seguir con los proyectos que traía y en otros más. Me mandaron incluso a votar por el aspirante a gobernador Fernando Toranzo en la contienda interna del PRI, le movimos la gente. Es muy sucia la política pero entonces estaba en pañales, era un puberto. Dobleteamos los votos para Toranzo y entonces se dieron cuenta de lo que podía lograr. Fue como me buscaban más y más los partidos. Anduve del tingo al tango. A los políticos les conviene que siempre haya violencia y los chavos banda sean los chivos expiatorios”.

“Tiempo después los ex alcaldes de Soledad, Ricardo Gallardo Juárez y Ricardo Gallardo Cardona, me invitaron como director de la juventud en el 2012. Hice mancuerna con un camarada que recomendé para que tomara el puesto que me ofrecían, para yo seguir en las calles, trabajamos en conjunto. Hicimos grandes programas. Uno fue Pintando tu cantón que tuvo gran éxito. Siempre abogué por la banda, por los jóvenes, los más olvidados”. Expuso que generó muchos empleos sustentables. Buscó cambiar la imagen de las colonias “vandalizadas” con grafitis. También dirigió el Movimiento Popular Juvenil en el 2002, integrado por cerca de 240 pandillas. Pretendía acabar con la discriminación hacia los muchachos por su manera de vestir o tatuajes. Y se les considere como iguales a la hora de buscar mejores oportunidades de vida.

En el 2013 después de un año de formar parte del grupo de los Gallardo, decidió abandonarlos, ya que no cumplieron varios compromisos que habían pactado, por lo que Carrizales tuvo que solventarlos de sus bolsillos. Poco después decidió recorrer el país en bicicleta, junto con seis personas más. En su trayecto impartió pláticas acerca de los derechos de la juventud en diversas escuelas. Pasó por Matehuala, Saltillo, Monterrey, Zacatecas, Aguascalientes, León, Querétaro, Toluca y México. La travesía impactó al fotógrafo francés Fayolle que decidió contar la historia en la revista National Geographic.

Al regresar, retomó sus proyectos y movimientos juveniles. Al poco tiempo lo invitó a contener para diputado local por el Partido del Trabajo y Morena, la legisladora plurinominal electa, Patricia Álvarez. Buscó la vía independiente, pero le resultó imposible ya que en dos ocasiones le rebotó el acta constitutiva del organismo civil, además le retuvieron sus cuentas en el banco. “Comparto de manera amplia la ideología del presidente Andrés Manuel López Obrador. Los condicioné a que respetaran mis planes y que me dejaran elegir el distrito octavo, que abarca Prados 1 y 2, Libertad, Rancho Viejo, Pozos, Santa Rita, Los Gómez, Basilio Anaya, La Pila, Jardines del Sur, Valle Dorado, que son pura zona popular. Entiendo y conozco sus verdaderas necesidades, no las que los políticos les quieren imponer”.

Carrizales no se alejó de la polémica. Fue golpeado y amenazado de muerte por la policía municipal que depende del edil perdedor, Gallardo Juárez, para alejarlo de la contienda electoral. Sin embargo, ha ventilado que habrá de trabajar de la mano de la gente, impulsará una cultura de paz, mejorar y transformar algunas leyes para eliminar los antecedentes penales en delitos menores. Va a estudiar la carrera de derecho y ciencias políticas. Mantendrá su forma de vestir y tatuajes. La tinta en la piel le recuerda su familia y el barrio. No dejará su activismo con las pandillas.

 

 

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La historia del Mijis

El candidato de Morena a diputado local por el octavo distrito, Pedro César Carrizales Becerra, también conocido como “Pedro Piedras” o “El Mijis”, anunció que hará a un lado las amenazas de muerte que recibió del “bajo mundo”, para ya no andar a salto de mata y hacer una campaña abierta. Tan sólo en la colonia 2000, donde hay 50 mil votantes, podría juntar los 18 mil sufragios para alcanzar la curul y beneficiar a los chavos con fuentes de empleo a través de diversos talleres. Expuso que no teme a los sicarios, pero sí a la clase política que los habrá de contratar para segar su existencia, ya que se ha convertido en una amenaza para quienes buscan retirarlo de la campaña, pues afecta la entrega de programas asistencialistas donde se reparten tortillas y garrafones de agua.

Indicó que existen indicios de quienes buscan retirarlo de la contienda política. Aludió a los policías municipales que lo agredieron en la colonia Pavón, antes del inicio de su campaña. Por la golpiza, fue hospitalizado. Luego, en Prados de San Vicente, funcionarios del ayuntamiento de la capital, que obedecen al alcalde Ricardo Gallardo Juárez, impidieron que sus seguidores quitaran el color amarillo del PRD, para usar otros que los habitantes les autorizaron en sus viviendas con plena libertad. Añadió que el uso de una pintura distinta en la etapa electoral, puede generar un clima de violencia.

Para sortear la arbitraria medida, después que le repintan las casas a la gente que se ha rebelado, sobre el amarillo, cuelgan enormes carteles de apoyo a otras figuras, como el candidato panista a la alcaldía de la capital, Xavier Nava. Carrizales añadió que después de ser amenazado, se compró 5 radios que repartió a sus seguidores. En caso un ataque inminente, avisa dónde se encuentra para que sus simpatizantes y la policía estatal acudan a ayudarlo. Sabe que los amagues de la delincuencia organizada siempre se cumplen. Como pasó con el atentado que sufrió el candidato de Morena a diputado local por el distrito uno de Matehuala, Israel Mendoza Vázquez. No obstante, adelantó que no puede hacer proselitismo escondido, por lo que retará a su destino. “Si Dios me quiere en el valle de las calacas, lo acepto”. Carrizales dio varias conferencias de prensa donde exigió seguridad para su persona y equipo. Lo acompañó el abanderado de Morena que busca la alcaldía de la capital, Leonel Serrato. El dirigente del Movimiento Pueblo Libre, Pedro Torres. Enviados de Azuara y su mecenas, la candidata a diputada plurinominal del PT, Patricia Álvarez, la que lo convenció para que se inscribiera a la contienda.

“Me dicen Mijis porque mis hermanos y en muchos barrios a donde voy, les molesta que les digan, ¿qué onda mijo? Dicen ¿cuándo me pariste?. Para no ofenderlos traté de buscar otra forma de hablar. En lugar de mijo les digo mijis. Es por lo que donde quiera me conocen como el Mijis o el Bebé. Tengo descendencia en tres lugares de San Luis: Las Piedras, Villa Alborada y Ciudad 2 mil. Nací en el barrio de Albino García, mi mamá se fue con mi papá a Las Piedras. Como le pegaba y la maltrataba muy feo, nos fuimos a esconder a Monterrey en Topochico, por el Pedregal. Entonces no había nada en la colonia. Vivimos muchas carencias. Mi mamá nos compró un terreno, trabajó en el regio y duramos cerca de siete años. Después mi papá nos fue a buscar y convenció a mi mamá para que nos regresáramos a Las Piedras, pero siguió el maltrato y golpizas. Se vuelven a separar y nos vamos al barrio de Tequis, de donde era mi abuelito, que vivía en Agustín Vera. Eran los papás de mi madre. Comenzó a vender enchiladas. Como estábamos chicos, nos escapábamos. Íbamos a cantar a los camiones a malabarear en los semáforos de Carranza, donde fuimos los pioneros. Estábamos chistosos de morrillos y de volada sacábamos dinero, aunque también estudiábamos. En Carranza y Terrazas había muchos ricos y les caíamos bien. Nos llevaban a pasear, de roll. Fue donde conocí a la familia del ex alcalde de la capital, Guillermo Pizzuto. Yo estudiaba en  la Club de Leones número 2, donde ahora es el Dorado. Pizzuto nos metió al Motolinía en la tarde. Llegar a una escuela de billete es otro mundo. Veníamos de una federal, fue como en la serie Los años maravillosos. Estudiamos pero reprobamos la mayoría del tiempo. Sólo éramos buenos para el deporte. Les ganamos a muchas escuelas como el salesiano, potosino, puros colegios privados. Hubo una final que jugamos contra el Othón en Zapata y quedamos subcampeones.

“El Othón era lo máximo, jugaban y entrenaban todos los días. Llegamos al final del curso y nos mandó hablar la directora, pues estábamos reprobados. Nos dio la oportunidad de seguir, porque éramos eficientes en los deportes, además, la escuela nunca había ganado nada y nos pasaron de año. Tienen nuestros trofeos. En las tablas gimnásticas también éramos brillantes. Mi mamá después comenzó a trabajar en el restaurante La Virreina. Nos regañaba porque no le gustaba que anduviéramos de limosneros. Nos decía que teníamos que estudiar. Era por lo que se mataba para darnos lo mejor. Nosotros sacábamos muy buena feria en los camiones y semáforos. Llegábamos contentos a dársela a mi madre. Pero era lo contrario, nos gritaba y lloraba porque no le gustaba lo que hacíamos. Tiempo después nos dieron una casa y nos fuimos a Villa Alborada. Estaba en sexto de primaria. Entonces me gustaba andar bien fajado y vestido, componía canciones, grababa telenovelas de terror con un micrófono y estéreo. Las puertas no tenían grasa y rechinaban feo. Me servía para los sonidos. Había un chavo que le decían el Rana. Siempre que pasaba me decía, hey, pinche fresa, solo por andar fajado. Todos los días me molestaba, le caía mal. Primero me mandó un cuate a golpearme. Pero como mi mama nos enseñó fortaleza, nunca darnos por vencidos ni rajarnos, le puse unos trancazos. Luego me mandaron al hermano y también le di una cumbia. Después fue el que los manejaba. Nos dimos unos puñetazos y me ganó. Mi mama me vio herido de la boca y cara. Le mentí, le dije que me había caído de la bicicleta. Empecé a tratar a la Rana y desde entonces nos juntamos. Es de mis mejores amigos. Anda conmigo en todo el proyecto político. Se llama Omar Huitre Torres, lo dejé a cargo del movimiento. Supo que no lo acusé con mi mamá, que no era chismoso ni chivatón.

“Nos empezamos a juntar más y más. Me inicié en las pandillas no porque me faltara amor. Es que tenía mucho tiempo libre. Lo malo son los hábitos que llegan con el ocio. Cuando me jaló la banda, no teníamos vicios, ni drogas, ni nada. Jugábamos a la robili robili, beisbol, pateado, nos íbamos a la Cañada del Lobo, de roll para todos lados. Éramos muy nocheros, lo que no le gustaba a los vecinos. A uno que le decían el Tío, cada rato nos aventaba la patrulla, por lo que comenzamos a tener problemas. Adrede nos parábamos afuera de su casa para que tuviera motivos de echarnos la policía. Un sábado de gloria teníamos la costumbre de salir a mojarnos. Donde vivíamos estaba el caño. Una pandilla contraria, Los Narcos, la más vieja del barrio, agarraban agua sucia. Como eran muchos a toda la gente la bañaban. Llegan los Narcos donde estábamos y nos quieren echar aguas negras. El Rana saltó en su contra y nos empezamos a  defender. Yo corrí, tenía 11 años. Le hablé a mis hermanos, que eran hábiles para pelear. Se agarran todos y nos ganan, por ser mayoría. Es donde empezó el conflicto con los Narcos aparte con los vecinos, que no nos querían. Nos empezamos a hacer más rudos. Había con frecuencia peleas contra los Narcos. Los vecinos contratan a los ministeriales que se prestan, nos agarraban y llevan al bote. Fuimos los primeros clientes de derechos humanos en San Luis. Los medios informativos nos daban periodicazos, decían que teníamos influencias por salir rápido.

“Nos rebelamos al sistema y nos peleamos con los vecinos. Se nos quitó la inocencia. Un chavo que le gustaba la marihuana, la llevó y empezamos a drogarnos, a tomar. A los 12 años me echaba mis caguamas. Cuando inhalé la marihuana, lo hice por imitación de los más grandes. Estaba en la escuela Rafael Nieto, que se ubica por la avenida Ricardo Basilio Anaya. A los cigarros Faros les sacaba el relleno y parecía churro de mota. Según yo me daba mis toques, pero no tenía nada. Llegaron los de tercero y creían que sí era un cigarro de mota y me daban del que traían. Yo por imitarlos, me dejaba el humo en la boca, no lo pasaba. Después de tanto y tanto, sentí el gusto y el avión de la marihuana y desde entonces me gustó, en la secundaria. Después un hermano me encontró bien grifo. Ya no me pude despertar, me llevaron a la casa y me dieron un litro de leche para que se me bajara el efecto. Me veía en el espejo, hablaba solo. La mente se me dividió. Me conocían como El Bebé de los Chondos. Es como se llamaba la pandilla. Era el más chico y me empezó a gustar la fama. Me hice muy peleonero. Si alguien me miraba, lo retaba. Me la rifaba a los golpes con quien fuera. Si íbamos a ser Chondos, nunca nos íbamos a rendir ante nada. Se le dio el nombre por una abreviación. Siempre andábamos con chavas desde pequeños y nos decían los Cachondos. En la época salió el condón Sico. Los inflamos y poníamos Cachondos adentro. Los Narcos gritaban: ¿ah sí?, Chondos ca, órale. Lo decían al revés. Le quitamos el ca y quedó Chondos.

“Siempre fuimos muy peleoneros, pero jamás rateros ni asaltamos a nadie. Éramos una banda de honor y comenzó a crecer nuestro nombre, nos respetan muchas pandillas de Cactus, Hogares Obreros, 21 de marzo. Donde quiera que nos paramos, nunca nos rajamos. Nos enseñaron a no huir nunca. Tiempo después los ministeriales nos exiliaron de nuestras casas. Me fugué a Cárdenas cuando tenía 14 años. Nos quemaron fotos, documentos. Después me regresé a casa de los abuelos de nuevo. Como estábamos regados, la banda creció más, cada quien por su lado. Fuimos los más respetados. Estuvimos un tiempo en Tequis, luego volvimos a regresar a Villa Alborada. En la vida me he peleado como 100 veces, gané unas 80. Eran con todo. Después vino el mundo de las droga. Mi problema es que le perdí el miedo. Si alguien me hubiera aconsejado, no me hago drogadicto. Una vez un chavo me dio un pedazo de pastilla. No sentía nada y seguí con la bebida. Me tomé otra pastilla y no sentía nada. En media hora ingerí cuatro pastillas y nada. Al rato caminamos por las calles y empecé a sentir que mi cabeza se fue de lado. No supe más de mí y desperté en las celdas de Soledad. Le pregunté al policía por qué estaba detenido. Respondió que habíamos quemado un módulo que está en Hogares Obreros y una patrulla. A lo mejor yo no fui, pero me agarraron por menso. No me acordaba. También imaginé que pude haber matado a alguien. Ya no me gustaron las pastillas, luego llegó el resistol y le entré.

“A cada rato me trepaba a los árboles, sentía que volaba. Seguí mucho tiempo con tales ondas. Fue donde conocí a la que hoy es mi esposa, tenía 16 años, me juntaron a la fuerza. Antes hacíamos bailes en Hogares Obreros, pero nos cayeron los de Soledad y se hizo un pleito. La muchacha con la que estaba me jaló, no me dejó ir. Se quedó conmigo y pasó lo que tenía que pasar. Como era primeriza, traía una playera blanca que utilizamos para la higiene. Amanece y la llevo a su casa. Mi mamá me esperaba muy enojada. Me preguntó qué había pasado. Supuse que se refería a la pelea, pero estaba enterada que estuve con mi novia. Me sacó la camisa manchada, llena de sangre. Le dije que me habían descalabrado. No me creyó, me llevó con la mamá de mi chava, le contó todo y nos juntaron. Quise cambiar a los 16 años, empecé a portarme mejor, ya no iba a la escuela, me dedicaba a la calle, al vandalismo, apenas terminé la secundaria. Comencé a buscar empleo, pero nadie me quería contratar. Decía que estuve en las mejores empresas. Cuando estaba en las entrevistas, sudaba muchísimo, me ponía nervioso y jamás pude entrar. Nos fuimos a las Piedras con mi papá, ya que el asunto económico se puso delicado. Siempre ha sido nuestra casa. Para entonces mi madre enfermó, tenía insuficiencia renal. Toda la banda a donde iba, me seguía. A los 17 años tuve mi primer hijo. Pero seguí en las mismas, la pandilla creció más. Cada que me agarraban, salía libre porque me fabricaban el delito.  Una vez un cristiano me quiso sacar adelante, pero ya estaba muy metido en el mundo del delito.

“Un día iba a comprar caguamas, frente a la iglesia de las Piedras, donde vendían toda la noche. Siempre había pleitos porque llegaban todas las pandillas. Fui solo, era mi barrio. Camino y en una camioneta veo una chava que todos conocíamos. Forcejeaba, resulta que la violaban. La ayudo, se baja y corre. El que estaba en el carro desciende enojado, nos empezamos a pelear. Salió toda su banda, me quedé. Al rato llegaron mis refuerzos y se armó el relajo. Me dieron un palazo en la cabeza, quise huir pero me meten 4 fierros en la espalda. Me perforaron el hígado y el pulmón. Ya no podía caminar, no llegué muy lejos. El pulmón se me colapsó, me caigo. La ambulancia me lleva al hospital, en la misma iba un contrario. En el hospital tenía muy baja la presión sanguínea, me tuvieron que poner plasma. Me empecé a despedir de todos, me vi en las últimas. La cirugía duró 19 horas. No encontraban la fuga del hígado. Ya no la contaba. En el lapso recuerdo un pozo de luz muy intensa que me dio mucha paz. No se si a la entrada estaba mi mamá. Fue una vivencia muy bonita. Le pregunté al doctor y me dijo que era  la droga del cerebro. No le creí, estaba seguro de lo que vi y sentí. Empecé a relajarme y tratar de tomar mejores decisiones. Fue muy difícil, mi fama ya me sobrepasaba. Tenía demandas, el estigma de malo, sin empleo. Traté de ayudar a la familia pero seguía en mi entorno. Los fines de semana me iba con los amigos. Una vez jugué la ruleta rusa con un adversario. Es una maniobra de suerte, mejor la cambiamos por un cuchillo. Nos amarramos de un brazo los dos y nos tiramos a matar.

“En otra ocasión, mi hijo venía de la secundaria. En una moto iban unos chavos. Lo tiraron al suelo y le pegaron en una pierna. Después lo picaron. Opté relajarme. Seguía con la banda, pero me jalaban los problemas. Llegó mi hermana donde yo estaba con mis compas y bebía. Me dijo que mi mamá estaba mala. Ya tenía 4 años y siempre salía adelante. Uno se acostumbra, me imaginé que era como todas las veces anteriores y no me moví. Al otro día pasó mi hermana, lloraba. Mi madre había fallecido. Tuve cargo de conciencia. No me despedí por andar de borracho. Fue algo muy feo. Todavía me duele mucho. Me quise suicidar porque le fallé. Me aventaba a los carros, mi cuñado no se me despegó en todo el proceso del velorio y entierro. Andaba drogado, tomaba, me perdí días y me juzgaba a mí mismo. Un día agarré la camiseta que traía, me traté de colgar, pero no sirvió. Parecía bongi, se me cayeron las láminas o tablas apolilladas en la espalda. Salió mi esposa y me regañó, me reclamó el espectáculo que daba a nuestros hijos. Me pidió dejar las locuras. En otra vez, quise suicidarme en un árbol de ocho metro. Me até y lancé. Pero se rompió el brazo y caí entre las ramas. En dos meses busqué quitarme la vida. Mis hermanos hablaron conmigo. Dijeron que ya dejara descansar a mi madre muerta, lo que no hice cuando vivía. Recapacité pero el dolor no se iba. El cristiano que había conocido, me consiguió el primer trabajo formal que tuve. En uno de los viajes en camión, iba una viejita con un bote de nixtamal. La ayudé a bajar y me bendijo. Me sentí formidable y desde entonces mi existencia cambió de manera total. Vi mis deficiencias que tuve como chavo banda y comencé a trabajar por los demás desde el 2002. Cada logro que obtenía me dio satisfacciones. Lo que me ayudó a seguir adelante. Mi cabeza era un hámster, siempre con ideas todos los días.

“Los gobiernos siempre se han curado de que no tienen recursos. Yo le puse ingenio y con pintura saqué el programa Pintando tu cantón, fue un éxito de empleo auto sustentable. Pero ya casado tenía que seguir con mi familia, apoyaba en lo que podía. Trabajé 7 años en Cummins. En el lugar que ahora estoy es porque dios lo quiere. No tengo miedo a la muerte por lo que trato de actuar de manera correcta. Una vez pasé por Correos de México. Vi que solicitaban albañiles, con mucha vergüenza pedí empleo. Una arquitecta me dijo que cuánta gente le podía conseguir. Le llevé varias personas y me pagaron una feria adicional. El oficio de albañil lo se por mi abuelo y papá. Después no querían pagarnos y contrataron más ayudantes. Sólo nos cubrieron la primera semana. Nos quedaron a deber tres. Yo hice el águila del museo de la máscara que está a la entrada. Le puse el ala porque estaba rota. Continué por la promesa de que nos iban a llevar a Tampico a trabajar. A la banda le decía que aguantaran, que nos esperaba algo mejor. Siempre me han seguido hasta la fecha. A la cuarta semana empeñé mis enseres para darles dinero y no se desanimaran. La arquitecta era subcontratista de la Secretaría de Desarrollo Urbano y Obras Públicas. Nos dijo que venía el último informe de gobierno de Marcelo de los Santos, quería que todo estuviera listo. Nos faltaba poner la malla para la popó de las palomas y lavar la cantera. Terminamos a las 12 de la noche. Nos pagarían de inmediato, pro nunca se apareció la arquitecta. Después fui a cobrarle. Contestó que no lo haría, porque no terminamos a tiempo. Ya traía su onda y se gastaba el dinero.

“Pero menso nunca he sido. Entonces veía muchos reporteros. Le dije a la banda que habláramos y lo que se consiguiera sería para todos. Nos íbamos a manifestar hasta el final. Me apoyaron y un lunes pusimos mantas afuera del museo de la máscara. Nos sentamos en las escaleras del teatro de la paz. En los carteles y mantas le pusimos Magdalena paga lo que debes. Los trabajadores se reían de nosotros. Sólo fue Cablecom a tomarnos la denuncia. Cuando se habló de terminar el edificio de Correos de México, remodelar el centro histórico a marchas forzadas y que había trabajadores en huelga porque no les habían pagado, fue un boom. Al otro día, como si fuéramos artistas, los medios se nos fueron encima y contamos todo. Quise hablar y terminar con Magdalena antes de hacer más ruido pero siguió con la misma actitud. Cuando vio que se hizo una escandalera, llamaron a los inconformes. Les dijeron que les pagarían, pero debían dejarme solo. La banda no hizo caso, se mantuvo firme, nos debían 60 mil pesos. Eran tiempos electorales, se nos juntó el PRI y el regidor del PRD en la capital, Carlos Covarrubias. Consideramos que era mejor ser un grande entre de los chicos que un chico entre los grandes. Con el apoyo de Covarrubias, me dediqué a gestionar recursos para la banda. El movimiento tuvo mucho impacto. Al final nos dieron 118 mil pesos. Le di a la banda lo que se les debía. Covarrubias me dijo que necesitaba cuates para protestar contra la minera San Xavier en Cerro de San Pedro. A cambio nos apoyó con pintura para seguir con los proyectos que traía. Les hicimos bailes a los compas y cooperaban.

“Las peticiones aumentaron y creció el movimiento. Covarrubias me apoyaba en lo que se podía. Me mandaron a votar por el aspirante a gobernador Fernando Toranzo en la contienda interna del PRI, le movimos la gente. Es muy sucia la política. Entonces estaba en pañales, era un puberto. Me daban tanto para mover votos y pum se los ponía. Todo para ayudar al colectivo. Dobleteamos los votos para Toranzo y entonces me buscaron más. El director de pensiones y ex diputado local del PRI, Osiel Yudiche, me dijo que buscara vivienda para el gremio. Me dieron 10 para la banda en Satélite. Se fortaleció el movimiento, pero tenía que enfocarme en mi trabajo de albañil. Cada que necesitaban gente, la conseguía. Fue cuando puse los ojos en la política. Muchos tardan años y yo en un abrir y cerrar de ojos lo  hice. En una ocasión me pidieron llevar simpatizantes con el tabasqueño Andrés Manuel López Obrador, en su gira de presidente legítimo. Covarrubias me solicitó que se viera llena la plaza de Cerro de San Pedro. Llevé 5 camiones llenos, todos querían ir. Un chavo al que le decían el Gato iba medio pedo. Entonces mi señora, en lugar de sacarme fotos, se las tomaba al Gato. En el presidio estaban los dirigentes Covarrubias, López Obrador y Mario Martínez. Me dicen que me suba. Estaba a un paso del Peje. Entonces se sube el Gato, se pone a su lado, lo abraza y le toman fotos. Me enojo, porque yo traía todo el desmadre y ni una placa me iba a llevar. Como había mucho ruido, me subí a una banquetita. Le comencé a gritar a mi esposa, le hacía señas con los brazos de que me tomara una placa. Como hacía señas, la gente imaginó que decía, le gritaran a López Obrador. Su equipo creyó que traía mucha porra. El líder estatal del PRD, Felipe Abel Rodríguez Leal, me invitó a realizar afiliaciones. Fue como anduve del tingo al tango.

“Los del PRD me pagaron mal. El asesor jurídico de Convergencia, Pablo Delgado, me ofreció irme a sus filas, bajo el mando de Eugenio Govea. Le afilié 14 mil personas en Soledad, capital, Zaragoza, Matehuala. Me hicieron delegado nacional. Cuando fuimos a México a cambiar el nombre de Convergencia a Movimiento Ciudadano, había un chavo de Villa de Arriaga. Le decían Crispín, llegamos al hotel, nos piden credenciales. Nos dan la habitación. Mi acompañante me dijo que si estaba de acuerdo con lo que nos hacían, ya que las credenciales eran para que nuestro voto estuviera con lo que dijera Govea. Me calentó la cabeza, me enojé. Todo era para los que iban a formar parte de la directiva y estábamos fuera. Me valió chichis de avispa, equivalente a decir que no tienen madre. Me irritó, me quisieran ver la cara de tonto. Fui y le reclamé a Sandro Villa Melgarejo, el brazo derecho de Govea. Me dijo que todo era mentira. Le expliqué que con los ojos cerrados los apoyaba, pero que no me chamaquearan. Al final todo fue mentira de Crispín. Era un protocolo del hotel. No les convenía que me fuera porque movía a la gente. Govea me miraba con miedo, no se me despegaba ya. Pero yo soy fiel en mis asuntos y tengo dignidad. Todo siguió igual. Entré en contacto con Govea por Pablo Delgado, al que conocí en el congreso local. Me invitó a afiliar gente. Fui algo grande.

“Hubo un caso donde dijeron que había baleado a 4 personas. Yo iba a solicitar auxilio a los comandantes para evitar peleas y resulta que todo lo distorsionaron. Casi llegaba a mi casa, me esposan y fabricaron el delito policías federales. En las pruebas de balística, de rodizonato, salió negativo. Como llegué, salí. A los políticos les conviene que siempre haya violencia y los chavos banda sean los chivos expiatorios. En fin, seguí en MC, lo único que yo pedí era que valoraran y reconocieran el trabajo que había hecho. Apoyé a un candidato para diputado local en el sexto distrito, le metimos 6 mil votos. Era Valente Martínez, fue el que más votos sacó. Me senté con Govea y me dio un  reconocimiento por las afiliaciones. Pablo Delgado me dijo que tenía una inteligencia política nata. Entonces los ex alcaldes de Soledad, Ricardo Gallardo Juárez y Ricardo Gallardo Cardona, me invitan a que me una como director de la juventud. Se dieron cuenta por el trabajo que hacía. Fue en el 2012. No me fui directo. Hice mancuerna con un camarada que recomendé para que tomara el puesto que me ofrecían, para yo seguir con el movimiento, trabajamos en conjunto. Hicimos grandes programas. Uno fue Pintando tu cantón que tuvo gran éxito, otro fue eventos con causa, jóvenes sin violencia. Siempre abogué por la banda, por los jóvenes, los más olvidados de los políticos. En el 2013 me fui a recorrer México en bicicleta por los derechos de la juventud. Nos apoyaron al principio, para tomarse la fotografía.

“Me empecé a llenar de estrés. Iba a dependencias de gobierno. No quise que se me utilizara para golpetear a sus contrincantes. Les dije que me iría a recorrer México en bicicleta. Me dieron una que le quitaron a un borracho. En el 2013 salí, platiqué con un francés que me metió en sus proyectos con National Geographic y lo valoran mucho. Ganamos premios por el proyecto Pintando tu canton. Daba pláticas a escuelas cuando andaba de viaje en la bicicleta. Me fui a Matehuala, Saltillo, Monterrey, Zacatecas, Aguascalientes, León, Querétaro, Toluca y México con seis personas más. Creía en mi sueño y lo hice. En una revista francesa sacaron una parte del viaje que se llamó un grito de existencia. La mayoría de mis demandas siempre fueron por pelearme, nunca por robo. Para cambiar me pasaron muchos accidentes. Tengo 12 años que me quité las influencias malas. Sin peleas ni drogas. Cuando detuvieron a Gallardo Cardona, yo andaba de rol en México, en las elecciones del 2015. Les moví muchísima gente para la presidencia municipal de la capital. Nos quedaron a deber muchísimos proyectos y compromisos. Me invitan a participar como director de cultura de la capital. O que sea director de deporte y desarrollo juvenil en la delegación la Pila. Me llamó el ex delegado Luis Carlos Delgado Joseph. Creyeron que de Soledad brincaría a la capital. Los condicioné a que al mismo tiempo iba a viajar a México por mi movimiento y aceptaron. Hago mucho trabajo y pongo dinero de mi bolsa. En tres meses había aportado como 45 mil pesos, ya que pintamos el panteón y empujamos varios proyectos, por seguir con el plan de los primeros 100 días y demostrar que éramos los meros buenos. Fue una friega.

“Entré en conflicto con los Gallardo porque no respetan acuerdos. Todo lo dejan a medias. Le tuve que poner de mi bolsillo para no quedar mal con la gente. Sólo buscan la foto. Me pedían que hablara con la banda para que no hubiera pleitos y le bajaran a los desmadres. Pero por atrás iban los policías y los agarraban. Tuve un altercado con Delgado, que culpó a los Gallardo por no cumplir. Le reclamé que hablara derecho o mejor me iba, ya que tengo mis ideales. No debí seguirlos. En mi viaje por México hablé con gente muy importante que me hizo caso. Aceptaron mis condiciones y propuestas. Me llegó un  poquito de ego. ¿Cómo iba a permitir, me dijeran lo que debía hacer?. Aguanté un poco más. A los tres meses los mandé a la fregada. Para buscar la mejor catrina, compré unas tabletas y dinero para el ganador del concurso. Como me dejaron solo, me enojé, entregué los premios con mi movimiento. Se molestaron y renuncié. Querían marcarme su línea. Yo iba a seguir fiel a mis ideales, pertenezco a una zona donde nos marginan. Acepté por ayudar a la banda. Me fue mucho mejor. Me hablan los de Cummins, hicimos varios proyectos en tecnología, educación, deporte, empleo. Ayudamos a bajar el índice de la delincuencia. Se pintaron murales hace dos años que aún siguen, con el fin de generar agentes del cambio.

“Hubo resultados, vinieron de Amsterdam a reconocer nuestro trabajo. No existió mayor interés que el de apoyar a los jóvenes. Aunque se trata de un sector donde se mueven muchos intereses políticos para bajar recursos, que nunca lo hacen por el lado humano. La gente defiende mucho los animales del maltrato, pero cuando agreden a un chavo banda o lo matan, lo justifican, que andaba en malos pasos. No podemos seguir con tal ideología social, ni ver ricos o pobres. Cada persona que saco de las calles me provoca gran satisfacción. Jamás me venderé con nadie. Me ha ido excelente con mi movimiento. En el 2016 hicimos 3 millones de pesos. Soy contratista, gano 45 mil pesos al mes. Ahora no puedo trabajar porque ando escondido, me quieren desaparecer. El dinero que tenía lo invertí en un sueño, que fue poner la casa del chavo banda en la Florida. Me quedé sin nada, vendí todo lo que tenía por lograrlo. Servía para rehabilitación, contaba con alberca, cancha de raquet. El único requisito era que nadie estaba a fuerza. Además, no hubiera nada de vicios. Tuvo mucho éxito, pero me salía muy caro mantenerla, 10 mil pesos por semana. Terminé por vender una parte del terreno para seguir con el proyecto. En lugar de esperar a la burocracia, decidí empezar por mi cuenta. Al final tuve que cerrar, no pude solo. Hubo cerca de 30 personas.

“El dinero no me mueve como a otros. Trato de rescatar muchachos de las calles. Viajo por México con mis proyectos. En Saltillo tengo 120 pandillas y les doy sus vueltas. En Guanajuato quiero lanzar el programa Pintando tu cantón y que se vean las casas, desde el Pípila, muy coloridas y armónicas. Si les molesta a los demás, no me importa. Me sigue la gente, me apoya. Algunos políticos nos han decepcionado, como los Gallardo. Nuestros esquemas compiten contra los del ayuntamiento, lo que no les gustó, como el pintar las casas de múltiples colores, quitar el amarillo autoritario que han manejado en las calles de San Luis y Soledad. Nuestro objetivo es que se viera un lugar libre, sin sentirse dominados. Les gusta imponer una dictadura, como si fueran Hitler en Alemania. Con el amarillo proyectan que tienen respaldo. Cuando lo quitan, pierden autoridad. Los amenazaron con negarles el agua y las despensas. Son autoritarios. La gente se deja manejar por las dádivas mediocres que les llegan a dar. Son descarados, no disfrazan nada. Me metí de candidato independiente porque quiero trabajar de la mano de la gente. Crear una cultura de paz. Cuando decido contener para diputado local, me invitan varios partidos, como el PT y Morena. Como independiente no se pudo, ponen muchas trabas. Rebotaron dos veces mi acta constitutiva del organismo civil, mis cuentas de banco, todo cardiaco. Me pedían 2 mil 700 firmas, cuando ya tenía más de 3 mil.

“Me fui con el PT. Los condicioné a que mi dinero como diputado lo invertiría en proyectos, empleos temporales, talleres para madres solteras. Renunciaré a la dieta para dárselo a la sociedad, que lo habrá de manejar. Me dijeron que me apoyaban. Me fui con la coalición con la que comparto la ideología de López Obrador. Elegí también el distrito octavo que abarca Prados 1 y 2, Libertad, Rancho Viejo, Pozos, Santa Rita, Los Gómez, Basilio Anaya, La Pila, Jardines del Sur, Valle Dorado, pura zona popular. La decisión de que fuera candidato viene desde arriba. Me siento seguro de ganar. Necesito 18 mil votos. La que compite conmigo por el PRD es Karina López. Pero tiene detrás a los Gallardo, sus familiares. El PAN lanzó a Octavio Arredondo. El PRI a Enrique Malacara. Les llevo ventaja, pero sabemos que Gallardo compite en todos lados con la compra de despensas. Los apoyos se ubican en las secciones donde están las casillas. Tiene todo controlado. A la que nunca van a someter es a la banda. Cuando los Gallardo me amenazaron, fue al inicio de la campaña en Rancho Viejo en la unidad deportiva. Íbamos a iniciar a las 6 de la tarde. Ya casi estaba llena la cancha. Me fui a la casa a alistarme. Al salir llaman para decirme que a mucha gente no la dejan llegar al punto de la cita. Los policías municipales dicen que no hay ningún candidato a diputado. Se trata de un dizque líder de pandillas.

“Corrían a los asistentes. Salí de mi casa al sitio. Pero una patrulla se me cierra. Se bajan varios agentes y me someten. El que manejaba me pegó y dio el mensaje: no entiendes, hasta que te desaparezcan. Ya te dijimos que te bajaras. Me golpearon. Un vecino tomó fotos. Se espantan y arrancan. Otros testigos se acercan y me ayudan. Casi no podía hablar con la gente que alcanzó a llegar. No terminé el discurso porque me bajé a vomitar. Comencé a divagar, terminé en el hospital. Me dieron de alta. Ya en casa, recibí una llamada más fuerte, con amenazas de muerte. Venían del bajo mundo. No se andan con juegos. Quiero vivir, pero tampoco voy a renunciar a un sueño y lucha que tengo desde años atrás. Puse la denuncia en la Fiscalía para Delitos Electorales y procuraduría. Entiendo lo que puedo hacer. Mi vida no fue fácil. He superado muchos obstáculos. La policía que me golpeó fue de la capital. Lo hicieron por algo. Ayudaré a mi gente lo más que pueda. Es un sector de los más marginados a los que sólo les prometen y no cumplen. Gallardo puede ganar pero López Obrador también. Le quitaremos mucha fuerza. Se sabrán todas las transas y abusos contra la ciudadanía”.