Archivo de la etiqueta: Víctor Manuel Gallardo Macías

es content solo

Censuran la incompetencia de Juan Paulo Almazán Cué

El litigante V√≠ctor Manuel Gallardo Mac√≠as se plant√≥ a la entrada de la ciudad judicial para exigirle al presidente del Supremo Tribunal de Justicia, Juan Paulo Almaz√°n Cu√©, agilizar los expedientes que se manejan para garantizar un servicio r√°pido y eficiente. El nuevo titular fue antes juez de lo familiar, pero desconoce el servicio p√ļblico. Destac√≥ que los funcionarios razonan con el est√≥mago, no con la cabeza. ¬ęSomos libres, el v√≠nculo con el gobierno y dem√°s instancias. No nos hacen alg√ļn favor al atendernos. Acept√≥ recibirme por ser el l√≠der de los abogados, pero no le interesaba hablar con otros. Y que el gobernador Juan Manuel Carreras lo instruy√≥ ejercer cero tolerancia a las corruptelas, cuando es producto de las mismas, ya que no lo eligi√≥ el pleno del consejo o los magistrados. Lleg√≥ por voluntad del ejecutivo o del secretario Alejandro Leal Tob√≠as¬Ľ.

No descart√≥ la injerencia del diputado federal C√°ndido Ochoa Rojas para que le den prioridad a los asuntos que trata su despacho, como el de los influyentes Jos√© Mario de la Garza, Jaime Su√°rez Altamirano y Gustavo Barrera, que han metido a sus recomendados al poder judicial. Enfatiz√≥ que los magistrados ascienden sin tener carrera, lo que lesiona a las instituciones que han tomado como un bot√≠n o coto de poder. ¬ęLos actuarios venden la fe p√ļblica. Afirman que fueron con el demandado, al que requieren por la falta de pago. Le piden que se√Īale los bienes y se niega. La v√≠ctima se convierte en accionante. Tiene que hacer un juicio, le dan 9 d√≠as para contestar la demanda o lo ubican como rebelde. La gente ni cuenta nota las chapuzas de los abogados¬Ľ.

Gallardo resalt√≥ que la √©lite econ√≥mica no impone a los jueces m√°s capaces, prefieren los obedientes. Al llegar un magistrado sin experiencia, atentan contra la ciudadan√≠a que exigen justicia, que no aparece por ning√ļn lado. ¬ęLa suple una mujer voluptuosa, de anchas caderas, pechos exhuberantes, pero con un rostro asqueroso. Es la injusticia, amiga de los funcionarios. Mucha gente dice que tiene 30 √≥ 40 a√Īos con un asunto que empezaron sus abuelos y no lo han terminado. No hay voluntad de cambio. La central de actuarios surgi√≥ a instancia nuestra. Era una terminal de autobuses. El actuario apenas llegaba y ya lo esperaban. Pero los magistrados y consejeros metieron a su gente. La dirigente mayoritaria de los bur√≥cratas, Benardina Lara Arguelles incrust√≥ a su sobrina Gisela Hern√°ndez Lara como recepcionista. Estaba un d√≠a y cuatro no. Pero cobraba completo. Ten√≠a otro cargo en el Teatro de la Paz en el mismo horario. Ahora que cerraron la central de actuarios, Lara reclama que hayan despedido a sus agremiados, que no pueden estar sindicalizados, ya que se rompe el esquema institucional. No deben estar por encima de los objetivos m√°ximos que son dar justicia. Viajamos a Guanajuato, Zacatecas, Durango y Chihuahua donde funciona perfecta. En noviembre estuve con el presidente del tribunal, el director de la central de actuarios y una magistrada. Duramos 4 horas encerrados, fueron muy atentos. Les pregunt√© c√≥mo solucionaron el problema. Lo hicieron sencillo, con personal de confianza. El actuario que cometa un acto deshonesto se va a la c√°rcel o la calle. Los actuarios ganan la mitad respecto a San Luis y trabajan el doble, en la ma√Īana y tarde. Antes ven√≠an a estudiar leyes con nosotros porque ten√≠an cupos limitados. Ya nos rebasaron. En los juicios orales van muy r√°pido, el tribunal funciona con la mitad del presupuesto de lo que se gasta aqu√≠. Reciben 300 millones, en San Luis se quejaban por tener solo 600 millones para la nomina¬Ľ.

¬ęNo podemos permitir que se repita la inoperancia que se vivi√≥ con Fernando Toranzo. Vienen tiempos negros, muy malos y si los litigantes que somos libres no nos organizamos, estaremos en medio del conflicto. Muchos compa√Īeros no se capacitan. Tampoco los jueces, polic√≠as, ministerios p√ļblicos, que s√≥lo act√ļan a su real entender. El nuevo esquema de justicia es muy delicado para tomarlo a la ligera. Se nota la falta de voluntad. Si la cabeza no coordina, el cuerpo se desmaya, se hace un desbarajuste. Las acciones preventivas de seguridad le corresponden al ayuntamiento y polic√≠a estatal, a la que usan para reprimir al pueblo. En la procuradur√≠a en lugar de investigar, detienen para torturar. Por √≥rdenes del ex secretario de gobierno, Jorge Daniel Hern√°ndez Delgadillo, me atropellaron y dejaron en silla de ruedas dos a√Īos. Se regres√≥ a la √©poca del cacique Gonzalo Santos, que pregonaba la ley de los tres hierros: encierro, destierro o entierro. Entonces me configuraron ocho √≥rdenes de arresto ficticias. Un compa√Īero fue testigo de la amenza. Com√≠amos en La Parroquia, entonces me dicen que me busca el funcionario, que estaba en el estacionamiento. Me acerco y saca dos fajos de billetes, al parecer de 50 mil pesos cada uno. Me dijo que los mandaba el gobernador Fernando Silva, para que me fuera a pasear. Estaba vigente el fraude a la Uni√≥n de Cr√©dito Regional. Luego, un domingo en el mercado de las v√≠as fui a repartir un ejemplar del Coyote y me embisten. Me quer√≠an dejar sin piernas, pero me dej√© caer al lado contrario de la camioneta. Tengo la certeza de que los culpables eran elementos de la polic√≠a estatal vestidos de civiles. Llegaron unos tipejos en bicicleta, eran agentes y le dicen a los tripulantes que se vayan porque yo tuve la culpa¬Ľ.

¬ęMe fui porque ten√≠a orden de arresto y si caigo a la c√°rcel me matan. Me hab√≠an acusado de mot√≠n porque escup√≠ a un periodista. No fue accidental, me pegaba con la c√°mara en la cara. Tal vez era oreja de gobierno. Me provocaba. Estaba en su apogeo el conflicto de los camioneros. Dec√≠an que Silva era el due√Īo de los camiones verdes. Yo tenia como clientes a las otras 5 l√≠neas. No pod√≠a quedarme y poner en riesgo a la familia. Me fui a curar con tratamientos naturistas, recuper√© gran parte de la movilidad. A√ļn camino chueco. Cuando hace frio me duelen las lesiones. El atentado qued√≥ impune. Me atropellan un domingo y el lunes entr√© a la plaza de armas en silla de ruedas. No me esperaban, con un micr√≥fono, le dije a Silva que si ya empez√≥, acabara de matarme. Le grit√© que lo hizo su propia polic√≠a. Baj√≥ a verme y extern√≥ que deb√≠a parar la violencia. Si las fuerzas p√ļblicas no est√°n capacitadas, ¬Ņa d√≥nde vamos a llegar?… contin√ļa (tomado de la revista impresa, Febrero 2017)