El pasado 4 de abril, el gobernador José Ricardo Gallardo Cardona inauguró las remodelaciones del Dinoasis Aqua Parq. Lo hizo con su tradicional oscurantismo en el manejo de las obras, pues no informó cuánto les costó a los potosinos su nueva ocurrencia. No precisó si los trabajos fueron licitado o no, qué empresa o contratista las ejecutó. Fiel a su estilo, también mintió al anunciarlo como “el parque acuático más grande de México”.
Presumió las acciones como un éxito más de su mandato. Las hizo a toda prisa, para terminarlas en semana santa, como lo anunció en noviembre del año pasado a través de las redes sociales. Hasta el nuevo nombre que le puso, desató controversias, pues el órgano civil, Cambio de Ruta, documentó que en Michoacán, existe un complejo similar, solicitado el 19 de febrero, ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Intelectual, para obtener la titularidad, Dinoasis Aqua Park. El peticionario fue Enrique José Rueda López, con residencia en el poblado de Pátzcuaro.
También en noviembre del 2025, cuando anunció la obra, Gallardo Cardona realizó un video desde las instalaciones. Alardeó que las renovaciones, ampliaciones y modernizaciones del antiguo Splash, lo transformarían en el parque acuático más grande del país, por lo que se integraría una área con juegos renovados, reforestaciones, pasto nuevo. Iba a rescatar la alberca de olas y los toboganes, que durante años permanecieron en el abandono, por culpa de la “herencia maldita”.
Por la falta de transparencia e incumplir la ley en materia ecológica, al no contar con el manifiesto de impacto ambiental y posibles afectaciones al arbolado, Cambio de Ruta presentó un amparo para frenar las excavaciones e impulsó una iniciativa para la defensa y recuperar el parque Tangamanga uno, mediante una exiegncia pública, que buscó frenar las furtivas maniobras. Gallardo criticó los amparos, que dijo, frenan el desarrollo del estado y lanzó una amenaza velada al dirigente Luis González Lozano. Anunció proceder en términos legales contra los responsables, por lo que solicitó a la fiscalía local, cuantificar las pérdidas, que cobrará “hasta el último centavo”.
En respuesta a las bravatas, el litigante le envió sendas cartas al ejecutivo y secretario de gobierno, José Guadalupe Torres Sánchez, para expresarles en forma directa, “que las acusaciones contra quienes defendemos el medio ambiente y los derechos humanos, son graves, pues criminalizan el ejercicio legítimo de acceso a la justicia”. Expuso que defender parques, áreas verdes y el interés público, no es un delito. «Promover amparos y exigir se cumpla la ley, es parte esencial del estado constitucional del derecho y la democracia”.
Indicó que su misiva, la remitieron, “para conocimiento y constancia, a autoridades federales, constitucionales, organismos de derechos humanos, instancias internacionales, la embajada de España, medios informativos, en ejercicio del principio de máxima publicidad”. Sin importarle el amparo y las firmas de más de 10 mil ciudadanos que demandaron transparencia en las obras y se garantizara, no afectar árboles y áreas verdes, Gallardo continuó los trabajos. Coludido con la secretaria del ramo, Sonia Mendoza Díaz, quien afirmó, tenían las manifestaciones de impacto ambiental del proyecto, lo que resultó falso. Según una solicitud de datos, contestó que no había tal documento. En tanto, la secretaria de desarrollo urbano, vialidades y obras públicas, Leticia Vargas Tinajero, amplió el enredo. Se le pidió un informe detallado del costo de lo realizado, raíces del de financiamiento, contratista, convenios, anexos, planes ejecutivos, licitaciones y calendario de ejecuciones.
La respuesta fue que los datos se encontraban en el portal de transparencia, en el apartado de licitaciones públicas o invitaciones restringidas, lo que resultó falso. En los últimos 4 meses, no aparece nada relacionado con el ahora llamado Dinoasis Aqua Park. Gallardo engañó a sus ahijados y potosinos, al decirles que sería el parque acuático más grande de México y gratuito. El 13 de noviembre, cuando lo anunció, expuso, “el Tangamanga Splash volverá a abrir sus puertas la próxima semana santa, renovado y gratuito”. Conforme avanzaron los cambios, modificó el discurso. Luego remarcó que ya no será gratis, solo las primeras dos semanas y contempló cobrar alrededor de 200 pesos por niño, para cubrir los gastos de mantenimiento. Sonia Mendoza afirmó en rueda de prensa, que no habría ampliaciones. Sólo se iban a intervenir las 7.5 hectáreas asignadas y delimitadas desde que se construyó el Splash. Ya no fueron 12, como se manejó al inicio.
No es cierto que el Dinoasis Aqua Park sea el más grande de México y ni que las figuras mecánicas de dinosaurios gigantes, que presumió Gallardo, sean aportes innovadores suyos. Acostumbra a copiar obras o programas sociales del gobierno federal o del ayuntamiento de la capital, al cambiarles el nombre, para presentarlas como propias, lo mismo hizo con el promocionado parque acuático, que encaprichado, reconstruyó contra la voluntad de la gente.
En el municipio de Ixmiquilpan Hidalgo, se encuentra el parque acuático con la temática de dinosaurios, Valle Paraiso. Entre sus atractivos cuenta con figuras gigantes de dinosaurios, toboganes de varios tamaños, una alberca de olas gigantes, varias de diversos tamaños, pozas rústicas de aguas termales, áreas de juegos infantiles, zonas verdes y de acampar. Los precios que ofreció en semana santa 2026, fueron de 200 pesos por persona, 100 adultos mayores y niños de menos de un metro de altura, gratis. Contrastan con los 300 pesos por adultos, 200 niños que se cobran en la insigne obra de Gallardo en el parque Tangamanga uno.
En Ixmiquilpan existen dos parques acuáticos con albercas y atractivos similares al que remodeló Gallardo, que tienen precios inferiores. El parque acuático Te Pathé cuenta con toboganes, albercas, palapas y zonas de descanso con cabañas. El costo es de 160 pesos por persona y ofrece tarifas especiales para niños y adultos mayores. En el mismo municipio, está el parque el Tephé e, que cuenta con la alberca más grande de olas y toboganes extremos y de enorme velocidad, zona de niños, áreas de descanso y pic nic. El costo es 150 pesos por persona, sábados, domingos y en puentes vacacionales, aumenta la tarifa a 230 pesos por persona. En el municipio de Ajacuba, Hidalgo, existe un parque acuático y ecológico que cuenta con piscinas y pozas de aguas termales, áreas para senderismo, toboganes y juegos acuáticos , zona verde con palapa y asadores. El precio individual es de 140 pesos la entrada.
En el vecino estado de Querétero, de donde según Gallardo, vendrían cientos de visitantes al Dinoasis Aqua Park, porque es único a nivel regional, ya más moderado, porque antes aseguró que sería el más grande de México, se ubica el parque acuático El Oasis, que tiene un costo de entrada de 150 pesos los adultos y 120 pesos niños y personas de la tercera edad. Cuenta con albercas de aguas termales, una tirolesa acuática, toboganes, zona infantil, aérea de camping, palapas y asaderos.
A Gallardo, acostumbrado a magnificar las obras y publicitarlas como únicas en su tipo, solo le faltó decir que el Dinoasis Aqua Park, es mejor que el famoso parque acuático El Rollo, ubicado en Tlaquiltenango, Morelos, que ofrece piscinas de olas, toboganes de caída libre y hasta un río lento para niños. En un boletín que difundió su jefe de prensa, Gerardo Zapata, se afirmó que durante el viernes, sábado y domingo, de la semana santa, el parque Tangamanga concentró el mayor número de visitantes, con 53 mil personas. En el aumento influyó, dijeron, la apertura del Dinoasis, que registró un impacto del 90%, equivalente a 3 mil 600 personas, pues tiene cupo para 4 mil.
Lo que no se informó, es que el padrino regaló la gran mayoría de los pases. Con los costos de 300 pesos para adultos y 200 los niños. Pronto se sabrá si los ahijados de Gallardo y familias compuestas de cuatro menores y dos adultos, están dispuestos a gastarse mil 400 pesos, solo por acceder y abarrotar el parque acuático. Sin contar lo que gastarán en comidas, antojos que ofrecen los comercios y franquicias que operan en el sitio. Al igual que las obras sin liciar, nadie sabrá a quienes y en qué términos las negoció el avaricioso Gallardo.



