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Los abusos del poder

El tema que trataré ahora se podrá creer que dejó de tener interés pero es toral por lo que repercute en la vida pública de la capital del estado y por lo frágil de las instituciones para actuar. El asunto se llama Sandra Sánchez Ruiz.

Hay voces de algunos funcionarios públicos municipales, tanto de San Luis capital como de Soledad, las más graves y delicadas, son de los que tienen como cargo el de oficial mayor y contralores internos. Miro con asombro que la contrataron porque les fiaban o por la urgente y pronta solución.
El nombre de la mujer misteriosa no importa, puede ser cualquiera, lo esencial es el acto. Amparados en los artículos 20, en su penúltimo párrafo, 25 y 26 de la ley de adquisiciones para el Estado y Municipios de San Luis Potosí, cometen la grave violación a la norma dictada para los asuntos. Analicemos pues.

En todo municipio, sin excusa ni pretexto, en la capital y Soledad, por su importancia en el estado, en todos sus rubros, se debe crear al inicio de la administración, el comité de adquisiciones como órgano colegiado, donde podrán participar entes no públicos, como las cámaras empresariales, en las cuales no puede faltar la unidad administrativa responsable de las compras, es decir, la oficialía mayor.

Contar con un catálogo de cuentas o conceptos, esto no es otra tema que el listado de los bienes o servicios que requerirá la administración para su funcionamiento. En su artículo 15 se determina la forma del programa anual de adquisiciones. Se fijan los objetivos y metas a corto y mediano plazo.
Invariablemente el aspirante a proveedor deberá solicitar «por escrito» el reconocimiento como tal, ante el oficial mayor. Si es persona moral, (así lo comunicaron) presentar el acta constitutiva, autorización para actuar a nombre de terceros, con carta poder certificada o instrumento notarial, registro ante hacienda y presentar el último estado financiero y última declaración fiscal.

El artículo 20 de la mencionada ley enmarca las responsabilidades en que incurre el servidor público. En su fracción penúltima excusa el procedimiento de licitación pero sólo por causas de extrema urgencia, que yo sepa no hubo epidemia entre los trabajadores de los ayuntamientos mencionados.
Para adquirir bienes y/o servicios hay procedimientos tales como adjudicación directa, invitación restringida, donde como mínimo se invita a tres proveedores y eligen la mejor opción y licitación pública, todas y cada una se regulan por salarios mínimos autorizados cada seis meses por el congreso del estado, monto que no respetaron y que debió ser invariablemente licitación publica.

El asunto supura podredumbre por donde quiera que se le analice. Municipios aislados o rurales no lo son para argumentar que no existía más que un proveedor. ¿Preservar el orden social?, no había inestabilidad. ¿Dar continuidad en la prestación del servicio?. Sólo se demuestra incapacidad para planear a corto y mediano plazo. ¿Peligro de salubridad?. Ni siquiera con el asunto de la basura en las calles con el problema de Vigue lo implementaron.

¿Seguridad pública?. No hubo motines por falta de atención medica. ¿Siniestros y desastres naturales?. No los vimos. Señoras, señores, razón justificada no la hay, ¿dónde está la Auditoria Superior del Estado, dónde la Comisión de Vigilancia del Congreso del Estado, dónde la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, dónde la procuraduría estatal, dónde la Procuraduría General de la República?, ¿qué tenemos, fallas del estado o estado fallido?.

Interés. Siempre he creído y con mucha firmeza que el ser humano debe tener tres tipos de intereses para su grandeza. Primero, interés personal o de familia. Sin tal elemento no se puede ayudar a los demás, quien no se quiere a sí mismo o no ama a su familia, no podrá razonar su ayuda hacia los demás. Todo aquel individuo que expresa «lo hago sin ningún interés personal, solo en los demás», miente, es hipócrita, no es digno de confianza, quien no se quiere a sí mismo jamás sentirá algo por los demás, la protección del núcleo familiar da surgimiento a una sociedad más brillante y menos complicada.

Segundo. El interés de grupo refleja la naturaleza humana, el hombre y mujer nacieron para vivir en sociedad, en tribus, en clanes, jamás podríamos subsistir aislados unos de los otros, recuerden que los hombres en sus inicios, llámese neandertal, homopitecus, homoerectus, simio o chimpancé, en su más primitiva presentación, por así llamarlo, buscaron por naturaleza la sociedad para la división de las tareas y su supervivencia, por raciocinio unos y por intuición los otros, los diez mandamientos de Moisés escritos en la época del éxodo de Egipto, reflejan la división de las tareas pero a la vez la unidad social, recuerden, la familia es la base de la sociedad.

Tercero.- Interés colectivo. El interés personal o de familia se refleja en el interés del entorno, o sea de grupo, del clan, de la tribu, que a su vez, se debe reflejar en un interés colectivo, por tanto debe ser general, horizontal y vertical, de una sociedad sin prejuicios, sin fobias ni racismos. El interés porque exista un eficiente sistema educativo, de seguridad pública, de ingeniería urbana, de alumbrado, de medios de transporte, de deporte, de cultura, de servicios básicos, de infraestructura, de soñar con una ciudad utópica. Una vez que logremos arraigar los tres tipos de intereses en nosotros mismos, entonces seremos dignos de pensar en que podemos ser excelentes deportistas, artistas, políticos, servidores públicos, nobles ciudadanos, productivos, si lo alcanzamos, podremos presumir de ser una sociedad con carencias pero feliz. Atentamente, un ciudadano bronco y rebelde.

En opinión de: Raúl Paulín Rojas