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Rita Ozalia Rodríguez debe expulsar a los traidores de Morena

La dirigente estatal de Morena, Rita Ozalia Rodríguez, debe deshacerse ya, de los que pisotean los principios de no robar, no mentir y no traicionar. Lo que hacen cada rato, el diputado federal, Gabino Morales, aliado del enemigo número uno del partido y de la Cuarta Transformación, el gobernador José Ricardo Gallardo Cardona, que también tiene bajo su férula, a los diputados locales, Cuauhtli Badillo y Carlos Artemio Arreola Mallol, que sin empacho, absorbió el gran desprestigio de solicitar una deuda criminal, para que el cacique, deudor contumaz, deje en la quiebra absoluta a San Luis, los próximos sexenios.

El mandatario, sabedor del escándalo que iba a generar en su contra, decidió blindar también al Verde Ecologista y utilizó a Arreola de bufón. Ni siquiera echó mano del centavero líder de Movimiento Ciudadano, Marco Antonio Gama Basarte, que se doblega rápido ante el postor que le llegue al precio.

Al menos ahora, Rita Rodríguez actuó rápido y obligó al insurrecto a retractarse. Pero no lo hizo antes cuando Morales y el tribuno Leonel Serrato, le entregaron la estructura de los programas del bienestar a Gallardo, para ganarle la gubernatura a la vilipendiada candidata de Morena, Mónica Rangel, alias “La Doctora Muerteâ€.

Gracias al mendaz arreglo, el notario 32 fue candidato de Morena y el Verde Ecologista a la alcaldía de la capital y después secretario de comunicaciones y transportes, donde su mismo jefe le dio constantes notas reprobatorias.

Los cismáticos en cualquier momento, volverán a brincar otra vez a Rodríguez. Tienen la consigna de buscar a toda costa, que Gallardo use de tapete a Morena en los comicios del 2027. Ya le invirtió cifras millonarias para usar de judas a Badillo y Morales.

Hacerlos al costo que sea, candidatos a la alcaldía, para luego ordenarles perder ante la verdadera abanderada, que podría ser su cónyuge, Ruth González o el magnate, Juan Carlos Valladares.

Rodríguez, al menos debe emplazar a los francotiradores que vulneran su figura. Aplicarle una baja deshonrosa al legislador que se atreva a votar a favor de condenar a San Luis a la bancarrota, con un crédito leonino, del que los ciudadanos no verán un centavo.

El dinero lo quiere Gallardo para derrotar a Morena y llevarse una jugosa indemnización. Los legisladores de Morena deben imitar la valerosa conducta del regidor de Rioverde de Movimiento Ciudadano, Salvador López, que se mueve al margen de su dirigencia.

Instó al cabildo, mirar la posible deuda que les sugiere Arreola, por órdenes de Gallardo, como una estrategia perversa del alcalde Arnulfo Urbiola, para ahogar al municipio, ya que se sabe derrotado en las siguientes elecciones, donde tratará de colar a su esposa, la presidenta del DIF, Karina Quintero.

López establece que el edil inminente de Morena será el comerciante Leobardo Guerrero, al que Urbiola le cometió, con la ayuda de Gallardo, un fraude electoral en el 2024, por lo que ya no debe repetirse la historia.

Rita Rodríguez debe copiar el heroísmo de Salvador López, que libra solitario, una batalla desigual contra dos tiranos coludidos.

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El extraño y peligroso pacto de Galindo Ceballos

Cuando se filtró en las redes sociales la posible alianza de la dirigente estatal de Morena, Rita Ozalia Rodríguez, junto al magnate de Tanquián de Escobedo, Gerardo Sánchez Zumaya, el polémico industrial, José Luis Romero Calzada, alias el “Tecmoloco†y el ex alcalde de Matehuala, Alejandro Segovia, “El Janoâ€, al mandatario José Ricardo Gallardo Cardona le entró el pánico.

Se imaginó que tanto adversario junto, habían urdido derrotarlo en las elecciones del 2027, lo que podría regresarlo a las mazmorras que tanto odia. Sin importarle que Romero lo había llamado “rata, del tamaño de un canguro†y acusarlo de haberle dicho, iba a secuestrar, para luego cortarle la cabeza a su esposa, la ex legisladora huasteca, Gabriela Martínez, “La Chapisâ€, el ex aspirante a la gubernatura por el partido Redes Sociales Progresistas, se convirtió de pronto en una especie de delegado plenipotenciario del gobierno estatal en la zona huasteca.

Un fardo asfixiante del alcalde de Valles, David Medina, al que aspira a relevar. Con el respaldo financiero de su otrora adversario, Romero hace caminos con maquinaria pesada y reparte decenas de millones de pesos en despensas. Ya tiene oficinas propias donde luce, orondo, una enorme fotografía de su nuevo jefe, al que rinde pleitesía y le hace campaña sin reposo, a la senadora Ruth González Silva, que aspira a suplir en el cargo a su cónyuge, que también había confrontado con Segovia.

El ex diputado federal acusó a Gallardo de oportunista y traidor, ya que siempre lo buscó para que le financiera la más estrambótica iniciativa. Lo usó para hacerle falsas acusaciones al ex edil panista, Iván Estrada Guzmán, de tener vínculos con el crimen organizado, lo que le sirvió para sacarlo de la presidencia municipal, por no dar el bandazo del PAN al Verde Ecologista ni entregarle el manejo del erario.

En busca de blindaje, Segovia ya tenía un pie en Morena, donde se iba a reencontrar con su víctima, cuando ya habían hecho las paces. Pero Gallardo lo amenazó y obliga a volver a servirle o se atenga a las consecuencias. Fue como fracturó al grupo que creyó, lo iba a confrontar.

La misma conducta asumió cuando notó que el munícipe de la capital, Enrique Galindo Ceballos, apareció cercano, sonriente, al tomarse fotografías con la presidenta Claudia Sheinbaum, en su penúltima visita a San Luis. Desde que asumió el cargo, Gallardo ha atacado de manera soez y sistemática al único edil que no ha doblegado en la entidad. Lo ha llamado insistente, flojo, corrupto, integrante de la llamada “herencia malditaâ€.

Le ha molestado la cercanía que tiene con otras figuras de Morena, como el diputado federal, Gabino Morales. El ex candidato a la alcaldía de la capital y feroz tribuno, Leonel Serrato y la misma Rita Ozalia Rodríguez, con la que seguido se reúne en público.

En las recientes inundaciones de la huasteca, se filtró que la ambientalista, imperativa, le ordenó coordinarse con Galindo, para atender a los damnificados, que lo denunciaron de sacar raja política, al beneficiar sólo a los militantes del verde. Algunos columnistas han establecido que Galindo podría ser el eslabón adecuado para entablar una alianza de facto con Morena, como candidato del PAN a la gubernatura, el único partido con una estructura sólida, capaz de derrotar a Gallardo en los comicios del 2027.

Galindo ayudaría a crear los contrapesos indispensables que impidan considerar a México como un país bajo el mando de una tirana. Fue por lo que Gallardo optó un sorpresivo acercamiento con su paciente adversario, al anunciar inversiones conjuntas por más de 2 mil millones de pesos en la capital, en el 2026. Aunque apenas están en los prolegómenos. Para regresar la cortesía, Galindo lo invitó a la asamblea de cabildo, donde se abordó el 433 aniversario de San Luis. Gallardo le ofreció el Teatro de la Ciudad del parque

Tangamanga uno, para el cierre de los festejos, con un concierto de la banda sinfónica de la marina y la cantante Aída Cuevas.

Acostumbrado a traicionar a la vuelta de la esquina, en callejuelas oscuras, Gallardo debe mostrar que ahora sí jugará limpio. Junto con su esposa, ya no harán labores de alcaldes paralelos para fastidiar el desempeño de su vecino. Tendrá que desistir de convertir a la delegación de La Pila en el ayuntamiento 60. No ahondar en desaparecer el organismo operador de agua potable y alcantarillado, Interapas, además de cubrir un adeudo que ronda los 550 millones de pesos.

Galindo debe aprovechar la coyuntura política para realizar una de las grandes obras pendientes, sacar las vías del ferrocarril, ubicarlas en los suburbios y en el sitio, despejado, construir una zona metropolitana de avanzada, con parques, jardines, unidades deportivas, edificios con departamentos accesibles a las clases pobres, centros comerciales, cines.

Le podría fin a la categoría de potosinos de primera y quinta categoría, al partirse la ciudad ante el mínimo chubasco. Se acabarán los angustiantes tapones viales y las recurrentes inundaciones en las cercanías del centro histórico.

Con el respaldo de Gallardo, acercarse al añorado concepto de la ciudad ecológica, sustentable, similar a Medellín, Colombia o Curitiba en Brasil. Pero todo se puede ir al caño si en cualquier momento, Gallardo condiciona a Galindo, debe vestir la casaca del verde y entregarle el presupuesto que oscila en los 5 mil millones de pesos.

Mostrar el cobre de la súbita connivencia, para adelantarse a los planes electorales de Morena y el PAN, que lo pueden sepultar en definitiva. Incluso, arrebatarle Soledad, el epicentro de su voraz y corrupto cacicazgo. Hay otras aristas que inciden en la extraña e inesperada cercanía de dos personajes en pugna por la gubernatura, como determinar, qué obras y quién será el encargado de licitarlas. Galindo debe estar atento a que no lo sorprendan o enfrentará en el futuro, arqueos adversos por trabajos deficientes y con elevados precios.