Archivo de la etiqueta: que desde entonces siguen en calidad de desaparecidos. La afectada revel贸 que tal fecha se qued贸 a dormir en la casa que rentaba su hijo. Por la madrugada

es content solo

鈥淭enemos detenido a tu hermano y otra vieja鈥

La se帽ora Fortina Torres Gonz谩lez presenci贸 c贸mo hombres armados, vestidos con ropa oscura y pasamonta帽as, se llevaron en junio del 2013 a su hijo Jos茅 Alberto Gallegos y su pareja Perla Guadalupe Padr贸n, que desde entonces siguen en calidad de desaparecidos. La afectada revel贸 que tal fecha se qued贸 a dormir en la casa que rentaba su hijo. Por la madrugada, escuch贸 fuertes ruidos y gritos que proven铆an de la rec谩mara adjunta, donde la pareja dorm铆a, junto con sus dos hijos. Se despert贸 y corri贸 a ver lo que ocurr铆a. Cuando lleg贸, vio a 4 hombres con armas largas que golpeaban y jaloneaban a su hijo, mientras su nuera, sentada en la cama, suplicaba a gritos que no se lo llevaran. La espantada mujer tom贸 en brazos a la peque帽a cr铆a de la pareja, que se despert贸 por el bullicio. Cuando trat贸 de intervenir para que soltaran a su consangu铆neo, uno de los hombres le apunt贸 con una arma y grosero, le dijo que se quedara quieta.

鈥淣o s茅 por qu茅 los sacaron de su casa en la madrugada. Estaban dormidos. Mi hijo era alba帽il y se levantaba como a las 6 y media de la ma帽ana. Iba a dejar al ni帽o a la escuela y luego part铆a al trabajo. A m铆 me tuvieron todo el tiempo amenazada, ten铆a miedo de que se le fuera una bala al hombre que me apuntaba y me matara o a los ni帽os. A mi hijo lo sacaron primero y luego otro regres贸 por mi nuera. Cuando se alejaron, sal铆 a la calle y alcanc茅 a ver la camioneta blanca, cerrada, sin placas, en que los subieron. Fueron cuatro sujetos los que entraron. En el veh铆culo se quedaron por lo menos dos, se o铆a que platicaban. El mismo d铆a, el mando 煤nico que encabez贸 el se帽or Gerardo Sandoval Plasencia, detuvo a mi hijo menor, Carlos Gallegos. Lo culparon de robar una camioneta. Mi esposo, que era taxista, pregunt贸 por mi hijo mayor y mi nuera. En la tarde me habl贸. Me dijo que no supo nada. Hasta el otro d铆a, mi hermana nos avis贸 que ten铆an a Carlos en los separos鈥.

鈥淟o hab铆an golpeado, le dieron toques el茅ctricos, le vendaron los ojos y lo tuvieron secuestrado en un lugar que no era la barandilla. Nos ped铆an 6 mil pesos para dejarlo libre, solo pudimos conseguir 3 mil. Mi esposo busc贸 un abogado, que nos ayud贸 a sacarlo. Lo carearon con la maestra a la que supuestamente le robaron la unidad. Les dijo que mi muchacho no era el malhechor. Cuando sali贸, nos platic贸 que el se帽or Sandoval Plasencia lo interrog贸. Le quit贸 la venda de los ojos. Se sent贸 en una silla al frente, con maldiciones, le repet铆a que lo viera a la cara. Lo acus贸 de ratero. Le revel贸 que ten铆a detenido a su hermano y una vieja, mi nuera. Carlos ten铆a mucho miedo, porque lo hab铆an golpeado. Le dol铆a tanto la cara, que no pod铆a comer. Lo convenc铆 de ir a poner la denuncia. En lo que declar贸, qued贸 anotado todo lo que le digo鈥.

鈥淓l se帽or Sandoval Plasencia cometi贸 bastantes atropellos. No solo con mis muchachos. Entonces se supo de varios casos. Los afectados no denunciaron por pavor. Han pasado 6 a帽os y hasta ahora no tenemos idea d贸nde est谩n. Uno como madre siente en su coraz贸n que pueden estar en cualquier sitio. A veces imagino que est谩n en una c谩rcel o que los usan en trabajos forzados. La se帽ora Torres se帽al贸 que su esposo, ya fallecido, le afect贸 el extrav铆o de su hijo. 鈥淣o se desahogaba, se guardaba todo en el coraz贸n. No hablaba mucho, pero se le notaba la tristeza. Siempre anduvo preguntando. Si supo algo, lo ocult贸. Me dec铆a que no viajara tanto a Valles, a donde acompa帽aba algunas veces a mi consuegra, porque corr铆amos peligro al andar en carretera. Le contest茅 que mientras Dios me deje, los buscar茅鈥.

Fortina Torres lament贸 no poder acudir como lo hace su consuegra a las b煤squedas y reuniones que organiza el colectivo Voz y Dignidad por los Nuestros, que los apoya para encontrar a su hijo y nuera. Refiere que a ra铆z de la muerte de su esposo, que le cubr铆a todos los gastos, tuvo que salir a buscar trabajo para pagar la renta y solventar todas sus necesidades. 鈥淭engo fe en que los vamos a localizar, a pesar de que ya pas贸 el tiempo. Quisiera que fuera con vida o como sea. Ya queremos salir del sufrimiento, no hay paz. Cuando una persona fallece, lo llevamos al pante贸n, sabemos d贸nde qued贸. Pero es todo lo contrario, hay mucha desesperanza鈥.

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鈥淭enemos detenido a tu hermano y otra vieja鈥

La se帽ora Fortina Torres Gonz谩lez presenci贸 c贸mo hombres armados, vestidos con ropa oscura y pasamonta帽as, se llevaron en junio del 2013 a su hijo Jos茅 Alberto Gallegos y su pareja Perla Guadalupe Padr贸n, que desde entonces siguen en calidad de desaparecidos. La afectada revel贸 que tal fecha se qued贸 a dormir en la casa que rentaba su hijo. Por la madrugada, escuch贸 fuertes ruidos y gritos que proven铆an de la rec谩mara adjunta, donde la pareja dorm铆a, junto con sus dos hijos. Se despert贸 y corri贸 a ver lo que ocurr铆a. Cuando lleg贸, vio a 4 hombres con armas largas que golpeaban y jaloneaban a su hijo, mientras su nuera, sentada en la cama, suplicaba a gritos que no se lo llevaran. La espantada mujer tom贸 en brazos a la peque帽a cr铆a de la pareja, que se despert贸 por el bullicio. Cuando trat贸 de intervenir para que soltaran a su consangu铆neo, uno de los hombres le apunt贸 con una arma y grosero, le dijo que se quedara quieta.

鈥淣o s茅 por qu茅 los sacaron de su casa en la madrugada. Estaban dormidos. Mi hijo era alba帽il y se levantaba como a las 6 y media de la ma帽ana. Iba a dejar al ni帽o a la escuela y luego part铆a al trabajo. A m铆 me tuvieron todo el tiempo amenazada, ten铆a miedo de que se le fuera una bala al hombre que me apuntaba y me matara o a los ni帽os. A mi hijo lo sacaron primero y luego otro regres贸 por mi nuera. Cuando se alejaron, sal铆 a la calle y alcanc茅 a ver la camioneta blanca, cerrada, sin placas, en que los subieron. Fueron cuatro sujetos los que entraron. En el veh铆culo se quedaron por lo menos dos, se o铆a que platicaban. El mismo d铆a, el mando 煤nico que encabez贸 el se帽or Gerardo Sandoval Plasencia, detuvo a mi hijo menor, Carlos Gallegos. Lo culparon de robar una camioneta. Mi esposo, que era taxista, pregunt贸 por mi hijo mayor y mi nuera. En la tarde me habl贸. Me dijo que no supo nada. Hasta el otro d铆a, mi hermana nos avis贸 que ten铆an a Carlos en los separos鈥.

鈥淟o hab铆an golpeado, le dieron toques el茅ctricos, le vendaron los ojos y lo tuvieron secuestrado en un lugar que no era la barandilla. Nos ped铆an 6 mil pesos para dejarlo libre, solo pudimos conseguir 3 mil. Mi esposo busc贸 un abogado, que nos ayud贸 a sacarlo. Lo carearon con la maestra a la que supuestamente le robaron la unidad. Les dijo que mi muchacho no era el malhechor. Cuando sali贸, nos platic贸 que el se帽or Sandoval Plasencia lo interrog贸. Le quit贸 la venda de los ojos. Se sent贸 en una silla al frente, con maldiciones, le repet铆a que lo viera a la cara. Lo acus贸 de ratero. Le revel贸 que ten铆a detenido a su hermano y una vieja, mi nuera. Carlos ten铆a mucho miedo, porque lo hab铆an golpeado. Le dol铆a tanto la cara, que no pod铆a comer. Lo convenc铆 de ir a poner la denuncia. En lo que declar贸, qued贸 anotado todo lo que le digo鈥.

鈥淓l se帽or Sandoval Plasencia cometi贸 bastantes atropellos. No solo con mis muchachos. Entonces se supo de varios casos. Los afectados no denunciaron por pavor. Han pasado 6 a帽os y hasta ahora no tenemos idea d贸nde est谩n. Uno como madre siente en su coraz贸n que pueden estar en cualquier sitio. A veces imagino que est谩n en una c谩rcel o que los usan en trabajos forzados. La se帽ora Torres se帽al贸 que su esposo, ya fallecido, le afect贸 el extrav铆o de su hijo. 鈥淣o se desahogaba, se guardaba todo en el coraz贸n. No hablaba mucho, pero se le notaba la tristeza. Siempre anduvo preguntando. Si supo algo, lo ocult贸. Me dec铆a que no viajara tanto a Valles, a donde acompa帽aba algunas veces a mi consuegra, porque corr铆amos peligro al andar en carretera. Le contest茅 que mientras Dios me deje, los buscar茅鈥.

Fortina Torres lament贸 no poder acudir como lo hace su consuegra a las b煤squedas y reuniones que organiza el colectivo Voz y Dignidad por los Nuestros, que los apoya para encontrar a su hijo y nuera. Refiere que a ra铆z de la muerte de su esposo, que le cubr铆a todos los gastos, tuvo que salir a buscar trabajo para pagar la renta y solventar todas sus necesidades. 鈥淭engo fe en que los vamos a localizar, a pesar de que ya pas贸 el tiempo. Quisiera que fuera con vida o como sea. Ya queremos salir del sufrimiento, no hay paz. Cuando una persona fallece, lo llevamos al pante贸n, sabemos d贸nde qued贸. Pero es todo lo contrario, hay mucha desesperanza鈥.