La charrería, negocio privado de Gallardo Cardona que patrocina con las arcas públicas

29 mayo, 20235:26 pmAutor: Juan Pablo MorenoCapital Municipios Noticias Opinion

Si los diputados locales no hubieran traicionado al pueblo desde inicios del actual sexenio, pudieron llamar a cuentas a la secretaria de cultura, Marta Elizabeth Torres Méndez, para que explique las sistemticas preferencias por gastarse el presupuesto en el lienzo charro Hermoso Cariño, ubicado en Soledad, cuyo dueño es el gobernador Ricardo Gallardo Cardona, donde ahora se realiza un torneo nacional charro. Hierático, vestido con su ajuar de gala, montado en un caballo árabe que trajo de su viaje de picnic por el medio oriente, pagado con el erario, alardeó que goza, cercano al paroxismo, su primera charreada nocturna, en la que implementó un nuevo esquema clientelar.
En sus dominios particulares, repartió lentes, sillas de ruedas y prótesis a sus fieles votantes. Y anunció el calvario que le espera a sus vecinos el próximo año: un mes completo de festejos hípicos, con invitados nacionales e internacionales. Insiste en que dejará un impacto positivo a la economía. En efecto, se sabe que tiene convenio con determinada cadena de hoteles, donde obtiene regalías por hospedar a cientos de visitantes cada rato. Salvo que ya hubiera construido sus propios complejos. Torres Méndez ha negado de manera sistemática, pagar la nómina del llamado Mariachi del Gobernador, creado exprofeso para amenizar las fiestas privadas de su narcisista jefe. El grupo podría costarle a los potosinos, cerca de 500 mil pesos mensuales.
La funcionaria podría ser requerida por perjurio, ya que ocupa a los músicos en los festejos del día de la madre y otros actos, para crear “sinergia” institucional. Torres debe aclarar si Gallardo le retribuye las ganancias de la venta de cerveza, boletos y comida que oferta en precios elevados. Otra que debe ser llamada a cuentas es la alcalde de Soledad, Leonor Noyola, para que aclare, cuánto ha aportado a los gustos lujosos de su protector, que alardea, le ha entregado más de mil millones de pesos en obras caras y sin licitar. Es seguro que tendrá problemas legales cuando trate de justificar el derroche en trabajos sin sustento social, administrativo ni jurídico. También deben ser requeridos los diversos dirigentes del Instituto Potosino del Deporte, que han canalizado cifras millonarias al rodeo privado del controvertido mandatario.
En la misma tesitura se ubica el titular del patronato de la Feria Nacional Potosina, Luis Antonio Zamudio, que lo incluye en los programas, pagados con dinero público, el rodeo de Gallardo, que se regodea en el cinismo. No corrió al secretario de transportes Leonel Serrato por inepto, lo hizo porque le generaba un contrapeso constante, le quitaba con la mano en la cintura los reflectores. No tiene colaboradores, son lacayos con alma de esclavos. Lo mismo pasó con la aguerrida tribuna Ana Lidia Devora Herrera, que por agradar a su patrocinador, se hizo llamar Paloma Gallardo. La usó por años como feroz ariete político. Con estudios de doctorado en economía y políticas públicas, abandonó a su capataz, que le pagaba un suelo miserable. No se conmovió de que habitara una casa dúplex en una colonia periférica. Lamentó que mientras su ex mecenas se enriquece de manera exponencial, a sus ayudantes los explota sin mesura. No tolera que nadie lo supere en lo académico y político. O lo corre grosero y sin indemnizarlo. El charro Gallardo se divierte a sus anchas con el dinero de los potosinos.

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