Exabruptos con alcances planetarios

25 julio, 202312:21 amAutor: Juan Pablo MorenoCapital Municipios Noticias

Contra su voluntad, el gobernador Ricardo Gallardo Cardona, alcanzó la atención planetaria que buscó al cometer el exabrupto de amenazar a los medios informativos independientes, que relatan sus constantes latrocinios en obras públicas, donde tiene ganancias netas que superan los 400 millones de pesos, como pasó con el falso puente atirantado que ejecuta en Quintas de la Hacienda, en la salida a Rioverde. En una arenga que emitió el 30 de junio, expuso que sus detractores, lo atacan porque no les paga, como lo hizo la llamada “herencia maldita”. Resaltó que no iba a quitarle la beca a una familia, el apoyo en efectivo a un adulto mayor o madre soltera por “ayudar a cabrones. Mejor que sigan chingando o ¿con qué nos vamos a divertir?”.

Gallardo quería resaltar la denuncia contra el alcalde de la capital, Enrique Galindo Ceballos, por el presunto fraude de 150 millones de pesos que cometió para afrontar la carencia de agua. Pero ni siquiera los más de 100 medios informativos que patrocina con dinero público, lo siguieron en su conducta tendenciosa, ya que el edil aclaró días antes, con documentos, en qué rubros se gastó el préstamo solicitado al banco Bansi, que ya se liquidó. Enojado, despotricó contra los medios “conservadores” que ya están focalizados. Optaron darle revuelo a la muerte de un trabajador fallecido en las obras del mega rodeo o Arena Potosí, “que ni siquiera es de San Luis”. Era de Oaxaca, informó después un familiar, quien recriminó la conducta pueril del gobernador.

Insistió en que manejaron el deceso como un distractor, “una caja china para el morbo y el escándalo. Usaron la tragedia para tapar las corruptelas del agua”. Inquirió a sus seguidores si era correcto el suceso y le dijeron que no. Expuso que el pueblo no es tonto y sabe identificar a los que viven de la tragedia. “Y cuando hay un muerto lo disfrutan. Es el San Luis que enterramos. Les interesa más el que falleció en una obra. Imagínense, qué méndigos son. Mientras, el pueblo que se friegue. Pero son pocos los medios restantes. Hay uno que otro portalito. No les pagan, como lo hacía la maldita herencia, están chingue y chingue. Entonces, ¿con qué nos divertimos? No saben que me gusta la sangre y ver arder el mundo. Lo hemos hecho toda la vida, remar contra la corriente”.

Las declaraciones intimidatorias de Gallardo las reprodujeron varias decenas de medios nacionales. Circularon en Europa y Rusia. Logró captar la atención mundial como se propuso, aunque en detrimento de su figura. Lo tildaron de enemigo de la libertad de prensa. Repitió el esquema, que junto con su padre, Ricardo Gallardo Juárez, aplicaron como alcaldes de Soledad. Hostigaron y amenazaron a los reporteros que publicaron notas donde consignaron los constantes saqueos del erario. Se confrontaron con Televisa y el Canal 7 local. Amenazaron al “locutorcillo”, Miguel Gallegos, ahora vocero de seguridad pública, por cuestionar la compra de 34 millones de pesos a la fantasmal proveedora de medicamentos, Sandra Sánchez Ruiz.

Amenazaron de muerte al polémico reportero electrónico, Omar Niño, que antes los sirvió como jefe de prensa. Le clausuraron un negocio de pañales que tiene en el Mercado de Abastos, al vocero de Ciudadanos Observando, José Guadalupe González Covarrubias, quien les documentó incontables corruptelas. Usaron de ariete al ex director del Archivo Histórico, Jesús Rafael Aguilar Fuentes, alias “El Chiquilín”, para denostar a La Noticia, que ha publicado amplios reportajes sobre los latrocinios del peligroso binomio. Al conductor de noticias de la televisora Imagen, Ciro Gómez Leyva, lo llamaron “mercenario de la información”. Ahora, cada que cometen excesos, goza al exhibirlos.

Cuando se ventiló el accidente en el moderno coliseo, Gallardo minimizó los hechos. “Se trata de una persona que se accidentó, nada más. No tenemos mayores problemas. La empresa encargada de las obras se hará responsable”. Desinformado, por hacer trabajos deficientes, a la carrera, con licitaciones irregulares, para terminar en septiembre la vilipendiada Arena Potosí, que la gente rechaza en su mayoría, Gallardo, irresponsable, denunció un sólo herido. Pero se registraron dos lesionados y un muerto. Quedó atrapado en una red de varillas, de una columna que se dobló ante el impacto de una máquina de varias toneladas.

En otro oscuro hecho, el director de protección civil, Mauricio Ordaz, oficioso, declaró que la empresa Gemsa se hará cargo de los costos y gastos de los accidentes. Pero las obras las ejecuta la firma Triturados,

Asfaltos y Construcciones El Palmar, Triaco, ligada al diputado federal, Alejandro Segovia, socio y presta nombres de Gallardo. Tampoco dejó que los compañeros del occiso, lo acompañaran al velorio. Los amenazó con correrlos si faltaban a laborar. Apenas les permitió colocar una corona en el sitio de las maniobras. Es conocido también por la frialdad de nunca asistir a los funerales de policías caídos al momento de cumplir con su deber, por el temor a ser ejecutado.

Mercachifle irredento, Gallardo sacó ventaja de la crisis humanitaria de agua en la zona metropolitana. Anunció la compra de 30 mil cisternas para entregarlas a sus seguidores de Soledad, donde ha dilapidado en obras infladas y chafas, más de mil millones de pesos. Avaricioso, anunció primero repartir 10 mil tinacos, donde erogó 33 millones de pesos. Luego, corrigió, mejor entregará 30 mil tinacos, por lo que la cifra se eleva a 100 millones de pesos. Serán distribuidos en 30 colonias que tengan dónde recibir el agua de 60 pipas que implementó para el reparto. Aunque le encargó elaborar un censo a su obsecuente secretario de desarrollo social, Ignacio Segura Morquecho, para tener certeza de que se entreguen a quienes lo necesiten, lo cierto es que los dio con criterios de rapiña y botín.

En las redes sociales circularon profusas, las fotografías de cómo sus incondicionales seguidores, cargaban desesperados, en taxis, el obsequio súbito. Aunque las cisternas de 700 litros denotan que son de ínfima hechura, muchos no alcanzaron a pasar por el control de calidad ni de la brocha verde, para darles una imagen partidista. Un tinaco Rotoplas de mil 200 litros cuesta 3 mil 200 pesos, con todos los implementos. Los que repartió precipitado Gallardo, oscilan en los mil 500 y 2 mil pesos. Como es su costumbre, no dijo el nombre del proveedor ni el costo unitario, que al comprar por mayoreo, se reducen los precios. Pudo erogar 100 millones de pesos sin licitar. Pero existe otro riesgo, hábil para esconder los números, en los hechos, pudo comprar sólo 10 mil y cobrar los 30 mil, lo que incrementa sus niveles de ingresos.

Lo hizo con las roscas de reyes, donde alardeó obsequiar 19 mil y no facilitó ni la mitad. Podría elaborar una factura de 100 millones, pero cuando compra por mayoreo, los costos se reducen, lo que incrementa sus márgenes de ganancias. En síntesis, compró tinacos chafas de 700 litros en 3 mil 300 pesos, lo que vale uno de calidad, para almacenar mil 200 litros. No coincide la lógica de la plusvalía. Hombre frío, sin conciencia social, remite a los campos de muerte de las cruentas guerras. Luego aparece, sin rubor, entre los cadáveres, a los que trasculca para llevarse los objetos de valor.

Mucho ayuda el que no estorba

Un conocido refrán establece, mucho ayuda el que no estorba. Se le aplica sin fallas a Gallardo Cardona, que carga una infinita agenda de negocios diarios, que le impiden hacer política, anticiparse a las jugadas, para no crear constantes vacíos de poder. Como no sabe delegar funciones, para no compartir las exponenciales ganancias, al unísono es el contratista número uno de la entidad, el principal promotor de música y artistas gruperos y de narco corridos. La figura central de su equipo charro, boletero, cobrador y vendedor de comida chatarra en su lienzo charro Hermoso Cariño.

Influencer, locutor y sacerdote los fines de semana, ya que felicita a sus seguidores con las melodías que le provocan una catarsis. Es el fiero mega alcalde de 30 ayuntamientos. No duerme mientras imagina qué bulevares, arcos de entrada, escuelas, parques hará, arriba de los 100 y 200 millones de pesos, para que le convengan las ganancias. Además, lo que más lo desgasta, es buscar distintos métodos para doblegar a los ediles rebeldes, a los que busca desaforar, como el de Matehuala, Iván Estrada. Lo debilita ponerle constante, el pie en el cuello a los 27 diputados locales. No confía pleno en su vasallo, José Luis Fernández, “El Chiquis”, al que le encargó hacer otra sede del poder legislativo, un elefante blanco que costará más de 150 millones de pesos, donde al menos, se llevará de ganancia, la mitad del monto.

También le endilgó hacer Pozos, el municipio 59, al costo económico y jurídico que salga. Es donde planea realizar varios complejos habitacionales para surtir la creciente demanda de la zona fabril. Y no cubrir los gastos de infraestructura, que endosará a sus votantes. En el poder judicial, le pusieron un freno temporal a su conducta atrabiliaria. Le quita tiempo atender a sus tres mecenas que buscan la silla presidencial, Claudia Sheinbaum y Adán Augusto López. Aunque sus simpatías absolutas están con su verdadero jefe, el dueño de la

franquicia del Verde Ecologista, Manuel Velasco. Creó una fábrica de pinturas exprofeso, en su rol de pintor de brocha gorda. Anda desatado en cambiar el amarillo por el verde, en miles de metros cuadrados de banquetas y camellones, en la capital y los ayuntamientos que están bajo su férula.

No repara en que violenta normas internacionales, que le pueden generar una demanda judicial. No duerme por auto comprarse insumos para las despensas con gorgojos que reparte a su nutrido padrón de seguidores con fines electorales. No descansa por surtirse de pantalones, zapatos, mochilas, útiles escolares, garrafones de agua y tortillerías, que lo pintan como el mesías añorado. No se tienta el corazón para dejar en la bancarrota a centenares de menguados competidores, que piden clemencia, para no engrosar las inmensas filas de los desempleados. Cada quincena está pendiente de los descuentos en nómina que hace a la burocracia por concepto de pensiones. En lugar de depositar una cifra similar, lo agarra para dilapidarlo en obras que nadie le solicita. Está obsesionado en hacerlas por meras ocurrencias. Pero sobre todo, por las ganancias de locura que obtiene.

En el falso puente atirantado de Quintas de la Hacienda, se pudo echar a la bolsa, libres de polvo y paja, 400 millones de pesos. Lo que marca un hito en la historia de las corruptelas. Se le recordará por enterrar para siempre, el modesto e irrisorio “diezmo”, que prevaleció durante algunas décadas. Ya le debe a los jubilados, más de 3 mil millones de pesos y el desfalco crece. Gallardo está ocupado en matar de hambre y reprimir a más de 6 mil burócratas que le reclaman salarios caídos, prestaciones, bonos y demás conceptos. Los corrió sin darles derecho de defensa, para meter en la nómina a los que le ayudaron a orquestar el fraude electoral. No los pudo doblegar, no obstante quitarles el acceso al Seguro Social y hospitales privados, donde también busca explotar un nicho descuidado. Ansía los desvíos presupuestales que lo convirtieron en millonario prematuro a través de la fantasmal ´proveedora, Sandra Sánchez Ruiz, la clínica Wong y Axioma Kusuri.

Por andar de mercachifle, sólo se ha dedicado a crearle conflictos letales al alcalde de la capital, Enrique Galindo, quien soportó más de un año, vejaciones, ofensas, mangoneos grotescos, por no entregarle la hacienda municipal, que oscila en los 3 mil millones de pesos y no dar al bandazo al Verde Ecologista, lo que equivale, vender su alma al diablo, que paga mal al que lo sirve. Alevoso, ignoró las órdenes del presidente López Obrador, de arreglar en lo inmediato, el acueducto del Realito, para evitar la crisis de agua que enfrenta la capital. Ante la caprichosa conducta de su vecino, Galindo tejió una hábil estrategia que le permitió acercarse y lograr el respaldo del gobierno federal, que le facilitó 44 millones de pesos para dos pozos y enfrentar el desabasto de agua, que lo colocaron en la primera plana de los medios locales y nacionales.

En el preludio de los comicios intermedios, se ganó la simpatía de miles de usuarios que no tendrán duda en quién apoyar. Desencajado, volátil, sin datos ciertos en la mano, enojado porque lo distrajeron de su cruzada por quedarse con cada centavo de los 60 mil millones de pesos que maneja al año, para desacreditarlo, acusó a Galindo de cometer un fraude por 150 millones de pesos, solicitados al banco Bansi, que terminó por cubrir el organismo operador de agua potable y alcantarillado, Interapas. Doctor en derecho, el edil lo pudo llevar a los tribunales, por daño moral. Oblicuo, para evitar el choque frontal, informó que el crédito está cubierto, lo respalda con las obras efectuadas.

Y peor, se dio el lujo de desdeñar al aporte tardío de Gallardo, quien alardeó perforar dos pozos. Galindo, molesto, en conferencia de prensa, dijo que los aceptaba y los iban a conectar a la red, que maneja el ayuntamiento, como otros más que está por terminar. Gallardo volvió a escupir para arriba, al exigirle, furioso, transparencia en el manejo del erario. Junto con su padre, Ricardo Gallardo Juárez y Gilberto Hernández Villafuerte, como alcaldes de Soledad, figuran en las listas de los grandes y omisos deudores del Interapas, donde se niegan a cubrir más de 30 millones de pesos. El padre, en su etapa de edil de la capital, junto con el actual secretario de finanzas, Salvador González, convirtieron al ente en pista de aviadores. Rapaces, saquearon hasta el cansancio al ente, que dejaron moribundo.

En julio del 2019, La Noticia publicó. “Médicos de cabecera del ex edil Ricardo Gallardo Juárez y de su familia, como amigos de la infancia de su hijo, el diputado federal José Ricardo Gallardo Cardona, son dueños y promotores del Grupo Axioma Kusuri, empresa que enfrenta una denuncia por los delitos de fraude, robo y asociación delictuosa ante la Fiscalía del Estado. La sociedad obtuvo cuatro contratos por servicios

médicos del Interapas por 249 millones de pesos. El dinero se dispersó entre 60 personas físicas y 16 firmas que no tienen nada que ver con el rubro de salud. Algunas son fantasmas. Los doctores Juan Carlos Jiménez Rivera y Juan Carlos Negrete Ayala son las principales figuras y dueños del casi 85% de las acciones. Jiménez Rivera posee el 72% del capital y Negrete Ayala el 5%. Jiménez es el médico de cabecera de los Gallardo. Es originario de Soledad. Negrete es compañero de escuela del legislador”.

A los defraudadores, los incorporó al actual gabinete, con los mismos objetivos. Por los incontables latrocinios, el munícipe Xavier Nava, documentó y presentó denuncias penales, ante la fiscalía local y nacional, por daños al erario que superan los 10 mil millones de pesos. El entreguista y cómplice ex gobernador, Juan Manuel Carreras, jamás los llamó a cuentas. Ahora, mal agradecido, Gallardo lo acusa de robarse 20 mil millones de pesos y ser un ícono de la “herencia maldita”, de donde salió con las alforjas llenas. Contra su voluntad, Gallardo llegó a una encrucijada vital: se dedica a los negocios millonarios, seguros, con llave en mano, sin contrapesos ni lupas molestas o se mete de lleno a hacer política, para asegurar sus planes transexenales.

Busca a toda costa, superar los 30 años que duró como maximato, su formador intelectual y material, Horacio Sánchez Unzueta. Debe aprender la moraleja de no mezclar ambas tareas. Ya se llevó un funesto aviso con el deceso del trabajador en la Arena Potosí, que a nadie le interesa, más que a su único promotor, empecinado en terminarla antes de concluir el año, para no perder millonarios ingresos, por el torneo internacional charro, donde actuará de nuevo como único proveedor de vestimentas, sillas, reatas, alojos en hoteles con los que tiene convenios. La otra alternativa para lograr un respiro, es que desista de ser el pseudo alcalde de la capital, donde tiene constantes fricciones con Galindo, que ya se cansó de ser pisoteado y lo ha ignorado en las últimas semanas. Ya no lo invita a las inauguraciones de obras, que se las adjudica con su grupo de gritones. Le quita los reflectores con actos deportivos, musicales y culturales, con los que se apropia de las calles del centro histórico.

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