Un binomio abusivo e inhumano

11 enero, 20235:10 pmAutor: Juan Pablo MorenoNoticias Opinion

El ominoso dueto integrado por el gobernador Ricardo Gallardo Cardona y el ex alcalde de Soledad y la capital, Ricardo Gallardo Juárez, ya tomó un acuerdo radical, suicida: no van a reinstalar a la mayoría de los trabajadores corridos de manera arbitraria, afiliados a diversos sindicatos, ni les pagarán los salarios y prestaciones que les adeudan, sin importar las consecuencias. Son varios los “argumentos” que esgrimen para oxigenar una coyuntura caótica y desesperante. En primer lugar, para demostrar que sólo sus chicharrones truenan. Sus órdenes imperativas nadie las cuestiona, por más absurdas y equivocadas que sean. Tienen que correr empleados incómodos, de otra manera, cómo le dan cabida a sus alfiles de campaña, que les ayudaron al acarreo de votos, rellenos de urnas, a cometer un gigantesco fraude electoral que les permitió el triunfo. La misma táctica represiva la han aplicado con rotundo “éxito” en Soledad en los últimos 15 años.

El endeble sindicato que existía fue desmantelado con mecanismos represivos, intimidatorios y amenazas de muerte. Entonces, ¿cómo no repetir la fórmula a nivel estatal? Gallardo Cardona dijo que no iba a solapar “guevones” que sólo sangran el presupuesto, sin importarle pisotear sus derechos laborales y humanos. Además, resaltó que se trataba de una prueba de resistencia, para saber quién aguantaba más. Después de un año de confrontaciones, se puede concluir que su gran jugada macabra es matar de hambre a los quejosos, que se muestran diezmados y con pocos ánimos. Los Gallardo cometen las tropelías que se les antojan porque tienen el irrestricto respaldo del presidente Andrés Manuel López Obrador, que no cumplió su promesa de meterlos a la cárcel, por mafiosos. Si el ente patronal se muestra reacio al diálogo, inmune a las marchas, plantones y acusaciones de corrupto e inhumano, los quejosos deben imitar su conducta. Recurrir de una vez por todas a medidas más drásticas.

Se habla que la dirigente mayoritaria de los burócratas, Bernardina Lara Arguelles, tiene la fuerza suficiente para detener el accionar administrativo del gobierno estatal. Y si hace una alianza estratégica, pasajera, con su histórica rival, Francisca Reséndiz, juntas, serían más letales. Hasta ahora, han luchado dispersas. Después de un año de reclamos sin frutos, los afectados deberían cambiar el esquema de la batalla. O sucumbir en las aceras los próximos meses, hasta que el aliento los abandone.

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