Los próximos comicios, deben ser una especie de “Operación Valquiria”, para contener a la bestia maligna

18 marzo, 20246:20 pmAutor: Juan Pablo MorenoCapital Noticias Opinion

No es cierto que el alcalde de la capital, Enrique Galindo, busque reelegirse. Como lo hizo el presidente Andrés Manuel López Obrador, ya lo hizo, al hacer doble rutina diaria. En términos técnicos, si vuelve a ganar, convertirá el trienio en doce años. El doctor en gobernanza es el último dique para contener los ánimos caciquiles del gobernador Ricardo Gallardo, empecinado en ganar presidencia municipal de San Luis, que representa, para sus mezquinos intereses, una bolsa que supera los 3 mil millones de pesos, que ansía tenerlos para malversarlos de manera frívola en negocios cuyas ganancias terminan en sus bolsillos. A Galindo lo empujan tres partidos que actúan como un ente monolítico. Gallardo se ha convertido en el enemigo número uno de su presunto aliado Morena, al que pisotea. Lo ha convertido en su retrete. Tampoco es un símbolo de la llamada Cuarta Transformación, ya que roba a manos llenas sin el mínimo castigo. Miente cada rato de manera enfermiza y traiciona a la vuelta de la esquina. No respeta el ínfimo acuerdo de toda naturaleza. Los partidos que buscan el voto ciudadano, deberían tener como premisa, evitar que Gallardo se convierta en el capataz de los potosinos, los próximos 30 años.

En las próximas elecciones en San Luis, lo que está en juego es la siguiente gubernatura, donde Gallardo ya colocó a sus alfiles predilectos en la antesala para que lo releven. Su cónyuge, Ruth González y el padre, Ricardo Gallardo Juárez, sin importarle que arrastra expedientes criminales por malversaciones que superan los 3 mil millones de pesos. Los comicios deben convertirse, con todos los partidos involucrados, en una especie de “Operación Valquiria”, con el único propósito de contener a la bestia. En San Luis, parece que la coyuntura obliga a Galindo a asumir tal compromiso. En Soledad, donde se ubica la «Guarida del Lobo», le toca al abanderado de Morena, Juan Carlos Velázquez y al de la alianza PRI,PAN,PRD, Juan Gaitán Infante. Si Gallardo es derrotado en su epicentro de corruptelas y la capital, se convertirá en un tigre de papel, un ídolo con pies de barro. Escribirá antes de que concluya el sexenio su epitafio político que podría rezar: se fue al basurero de la historia por abusivo y gastar sin freno el dinero del pueblo. Pero si gana, se habrá de convertir en el nuevo Hitler guachichil.

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