Los latrocinios de Ramón Torres en Rioverde

18 diciembre, 20188:36 pmAutor: Salvador Ceballos UribeColaboradores Municipios Noticias

Cuando se pierde el cinismo y la vergüenza, ¿qué puede cambiar la historia y el rumbo de Rioverde? Ante la urgencia de retener la alcaldía otros 3 años, el panista Ramón Torres García y su banda de mal llamados funcionarios, ya que ni el departamento de educación pasa una auditoria, se fueron a la compra descarada de votos para así poder tapar las inconsistencias de más de 50 millones de pesos que tiene pendientes en su gestión 2015-2018. Aunado a las pérdidas de 6 millones 500 mil pesos en tres kermeses y 8 millones en una fiesta de la fundación Rioverde 400. Una fuente danzarina de 3 millones 500 mil pesos. También compró el silencio de los medios informativos.

Requería de un cuerpo edilicio de regidores mansos y servirse de los partidos PRI, PT y sus socios, los panistas, por lo que se reeligió además el síndico Ulises Ledesma y la hija del Rasputín Antonio Amador Blanco, Julia Isabel Amador Nieto, sobrina del director de desarrollo social, Daniel Nieto y sobrina de la directora de ecología, Edith Amador Blanco. El destino de Rioverde está en manos de unas cuantas familias. Se creyó que la oposición, al ser mayoría, ya que cuentan con 8 votos de 15, podría hacer contrapeso y cambiar la fórmula de decidir, pero todo resulto un sueño, rápido se convirtieron en los bonsáis del 2018-2021, ya que aprobaron los nombramientos del tesorero Horacio Balderas Ávalos, del secretario Rubén González Juárez y en desarrollo social, Daniel Nieto Caraveo.

Solo faltó la ex oficial mayor, Gloria Olvera Montes. El contador Francisco Rodríguez Narváez, en una sesión extraordinaria de cabildo, el sábado 29 a las 11 de la noche, para congraciarse con el tibio alcalde Ramón Torres García, la exculpó de las denuncias presentadas en el congreso, Auditoria Superior del Estado y en la subprocuraduría, sustentadas y documentadas. Sobre todo el robo de más de 150 toneladas de chatarra, por la única regidora que actuó como lo manda la ley orgánica del municipio, la del Partido Encuentro Social, Luz Elena Hernández Tenorio, lo más rescatable de la administración 2015-2018.

Pena ajena dan los nuevos elementos, donde destaca el recule de los regidores del PRI, que prometieron en campaña, reducirse el sueldo un 50%, promesa incumplida del doctor Carlos Raúl Espinosa Rincón, Jafet Pérez y Alejandra del Carmen Torres Reséndiz. En la alianza se coló sin sudar el profesor Rómulo Hernandez García, un ex regidor que repitió sin Alka-seltzer y sin presentarse a campaña. No juntó ni 50 mentores a la causa de Arnulfo Urbiola. La vergüenza del año se le lleva el dueño de la franquicia de Morena, el ex regidor del PAN, ex candidato del PRD a la presidencia municipal, Eduardo Castillo Rodríguez, que acomodó por Morena a su hermana, María de los Ángeles Castillo, en la suplencia de la primera reunión de cabildo, al solicitar licencia por tiempo indefinido. También llegó por el PT la licenciada Virginia Chávez y el joven Augusto Grande Flores. La lista se completa la regidora del Verde, María Rosario Sánchez. Como mayoría, aprobaron los nombramientos de los principales funcionarios. Votaron porque sea el ayuntamiento el que organice la edición Fererio 2018, cuando en las 3 anteriores, 2015, 2016 y 2017, le perdieron. Pobre Rioverde, tan lejos de Dios y tan cerca de unas cuántas familias.

En el abandonado, (por sus ex alcaldes) San Ciro de Acosta, el que rompió con los cánones de la política fue el licenciado David Salvador Hernández Martínez, que prometió todo para llegar. Se la pasó como el papa Juan Pablo II, el papa peregrino. Es como se le conoce en el municipio, ya que no asistía a la presidencia, andaba en España y no se trajo de perdido una española. Anduvo en Perú y no jaló una peruana. Se fue a Colima por una colimense. Fue el logro más importante de sus gestiones. Presumió 5 caminos rurales, los mismos que se comprometió el candidato a gobernador, Juan Manuel Carreras López, que los cumplió. La obra más relevante de “Chafita” fue el andador del Centro Bachillerato Tecnológico y Agropecuario 187 hasta la Pasadita, menos de 2 kilómetros a un costo de 7 millones 874 mil pesos, casi 8 millones en una obra infladísima, algo que los habitantes no aceptan. Lo cierto es que no apoyó a la candidata del PAN, María Isabel González Serna. Se fue con la candidata del PRI, Ileana Rodríguez.

La despida fue un contrato con la comercializadora Altizar por un millón 33 mil 889 pesos para reparar la cancha y techumbre de la unidad deportiva Ernesto Canto, que canceló González por vicios ocultos. El que pareciera otro gran ganador fue el comerciante Alfredo Pérez Ortiz, que obtuvo con amplio margen la presidencia de Ciudad Fernández. Ante la división de partidos, logró el triunfo por el PRD, que por primera vez gana. Las expectativas son muchas y el ánimo de ciudadanos es optimista. Pero nada positivo se le augura al edil. Las personas que ocupan los principales puestos, integran un coctel molotov. El cacique Gustavo Jasso tiene el organismo operador del agua potable sin cubrir el perfil. Como alcalde, tuvo un desempeño gris.

 

 

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