La última encomienda de López Obrador: vindicar a los potosinos

19 junio, 202411:07 pmAutor: a Noticia San Luis/ Juan Pablo MorenoCapital Municipios Noticias

Antes de irse al retiro definitivo a su rancho de estrambótico nombre, el presidente Andrés Manuel López Obrador, debe hacer un balance honesto, objetivo, sobre las consecuencias de haberle impuesto a los potosinos, como tirano, durante 6 años, al cacique atrabiliario de Soledad, Ricardo Gallardo Cardona, que buscará por todos los medios ilegales, quedarse con la jugosa chequera, otros 30 años, ya que no existe fuerza humana que se lo impida. El tabasqueño debe sopesar si se justifican los abusos, prepotencia, saqueos, aumento de la violencia, sometimiento de otros poderes, enriquecimiento exponencial de un personaje con el erario a cambio de un puñado de votos. Aunque en campaña anunció que lo iba a encerrar por mafioso, hizo todo lo contrario, lo ensalzó, justificó, protegió a ultranza. Lo hizo víctima de sus peligrosos detractores. Convirtió en oveja al voraz lobo.

El saldo para casi 3 millones de potosinos es deplorable, catastrófico. Sólo lograron conseguir al contratista número uno, que no licita obras caras de pésima calidad, que nadie le solicita. Engendró al pailero más boyante, que inventó horribles armatostes, colocados a la entrada de parques y municipios, a los que enjareta barandales circulares, para aumentar sus ganancias. Es el vendedor de pinturas verdes más exitoso en los últimos años, con las que cubre paredes, banquetas, edificios, condominios, carreteras. En los aspectos viales, arbitrario, borró el amarillo, que le estorbó a sus mezquinos intereses. Nadie le gana a vender uniformes de primaria y secundaria, zapatos, mochilas, balones, útiles escolares.

Es el primer beneficiario de los programas clientelares, con la venta masiva, sin competencia al frente, de tortillas y agua en garrafones. No le importa haber generado la bancarrota de decenas de negocios familiares, que durante años, subsistieron de magros ingresos. Le copió el estilo de la charrería a su verdadero jefe, el ex gobernador de Chiapas, Manuel Velasco, ya que representa una auténtica veta de saqueos impunes. Lo inspiró para imponerle a los nobles ciudadanos, una arena o mega rodeo, que superó los 500 millones de pesos, cuando su costo real, absurdo, no supera los 100. Incluso, alardea que le hará un lienzo charro a los habitantes del Naranjo, a los que engatusó con ganancias millonarias. Gallardo es el promotor número de uno de grupos musicales, que entonan narco corridos o la violencia social extrema.

Se apoderó de las ferias regionales de 57 ayuntamientos, a los que endilga los grupos que se le antojan, les renta escenarios y sonidos carísimos, junto con su socio y prestanombres, su némesis, Julión Álvarez. También hace negocios millonarios con las posadas decembrinas, en todos los municipios, donde reparte electrodomésticos, cobijas, bicicletas, despensas. Se convierte en Santaclós y Reyes Magos al mismo tiempo. Saquea impune las frágiles haciendas regionales. Si un alcalde se atreve a protestar, le echa encima el aparato fiscalizador o lo amenaza con desaparecerlo. No admite contemplaciones. La Feria Nacional Potosina y Feria Nacional de la Enchilada de Soledad, son los principales escaparates que usa para la venta industrial de cerveza y alcohol. A nadie rinde cuentas de las ganancias exorbitantes. Sin importarle que los deportistas y parroquianos se queden sin espacios públicos para ejercitarse, convirtió el estadio 20 de noviembre y Plan de San Luis, en Centros de Espectáculos, lo que le permite hacer conciertos masivos con Luis Miguel, Los Temerarios, Ana Gabriel y otros, donde se queda con las ventas indiscriminadas de boletaje, cerveza y alcohol de alta graduación. Irresponsable, no le importan los peligrosos sobrecupos, en instalaciones añejas y quebradizas.

Para ayudarlas a soportar el exagerado peso, pone endebles polines y armazones metálicas que usan los pintores en paredes elevadas. Se da el lujo de no pedir autorizaciones legales al ayuntamiento, por los pleitos encarnizados que tiene con el edil reelecto, Enrique Galindo, que tampoco le brinda auxilio vial. En las zonas adyacentes se generan peligrosos embotellamientos. Los vecinos se quejan de las montañas de basura, pestilencia a orines y fecalismo, que concitan a miles de moscas verdes. Después de llenarse las alforjas, Gallardo les hereda un espectáculo dantesco. No se digna a limpiar un metro cuadrado.

Es el vendedor de autos más grande del planeta. A través de su agencia de vehículos, Creativa Motors, obliga a sus cientos de colaboradores, más ínfimos y encumbrados, a que le compren unidades. No acepta un no como respuesta. Los funcionarios del primer círculo, en sus declaraciones patrimoniales, establecen que adeudan camionetas de lujo que le compraron a su inclemente capataz, que también les endosa las viviendas que hace en complejos habitacionales cercanos a las aguas negras, terrenos ejidales en conflicto o lotes producto del despojo. Además de manejar a su arbitrio más de 63 mil millones de presupuesto anual, Gallardo Cardona es el dueño absoluto de la nómina de más de 30 ayuntamientos. Dispone del dinero que le corresponde al poder legislativo y judicial, donde cada rato, los empleados se quejan de la falta oportuna en el pago de su quincena.

En casi tres años de su deplorable desempeño, ya le debe casi 4 mil millones de pesos a los trabajadores estatales, por los descuentos sistemáticos al fondo de pensiones. No aporta lo que les rebaja ni lo que le corresponde como omiso patrón. También se ha proyectado como un boyante farmacéutico y médico especialista en nada, al quitarle a la burocracia, el acceso al Seguro Social y clínicas privadas. Los compensa con un esquema particular donde aparece como el principal ganón. No le asigna un centavo al hospital regional, que carece de insumos básicos, los enfermos y familiares duermen en el piso. Implementó las fraudulentas Clínicas Rosas, que carecen de doctores, enfermeras, no tienen medicamentos, abren de manera ocasional y atienden con criterios facciosos. En 15 años de ingresar a la política como su actividad primaria, Gallardo y su familia, según estimaciones conservadoras del empresario José Luis Miranda, oriundo de Soledad, que los conoce a detalle, estima que ahora tienen una fortuna que supera los 50 mil millones de pesos. El actual gobernador puede fanfarronear que es ya, uno de los hombres más ricos del planeta. Un millonario de reciente hechura. Sin el mínimo riesgo a ser investigado, ya que lo sucederá en el cargo, su cónyuge, la senadora electa, Ruth González Silva.

Antes de irse, López Obrador tiene la alternativa de reivindicarse ante los potosinos. Valorar el costo económico, humano, político, moral, de cada voto que le consiguió el monstruo que prometió combatir. No obstante entregarle en bandeja de plata la honra y patrimonio de los potosinos, no le cumplió la cuota de los 650 mil votos que le aseguró a la ambientalista Claudia Sheinbaum. Con apuros, apenas superó la mitad. Los traicionó al dedicarse a la compra a destajo y con violencia, de sufragios para la presidenta del DIF estatal, a la que le juntó más de 500 mil. Al mandatario tal vez se le complique regresar a las mazmorras a su incómodo aliado, por el simple prurito de que “tratos son tratos” y tiene que respetar el pacto de impunidad. Pero al menos lo puede incorporar como su mayordomo principal en la etapa de ostracismo voluntario, en su rancho que tiene un nombre que rescata fiel, la idiosincrasia del mexicano auténtico.

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