La peligrosa cruzada de Juan Carlos Velázquez: enterrar el cacicazgo ruin de los Gallardo en Soledad

28 abril, 20246:49 pmAutor: Juan Pablo MorenoCapital Municipios Noticias Opinion

Lo respaldan LĂłpez Obrador y Claudia Sheinbaum

Igual de tozudo que el tabasqueño Andrés Manuel López Obrador, el candidato de Morena a la alcaldía de Soledad, Juan Carlos Velázquez, tiene el respaldo sin condiciones del mandatario y de la candidata presidencial, Claudia Sheinbaum, para cumplir la más compleja y peligrosa de sus tareas existenciales, jurídicas, políticas, morales e históricas: liberar al municipio de las garras hostiles y depredadoras del ominoso dueto formado por los ex ediles, Ricardo Gallardo Juárez y Ricardo Gallardo Cardona, que mantienen un férreo control del ayuntamiento y han malversado la hacienda pública a través de los títeres, Gilberto Hernández Villafuerte, José Luis Fernández, alias “El Chiquis”, Leonor Noyola y pretenden imponer con fraude y violencia extrema al diputado federal, Juan Manuel Navarro, “El Chicles”.
Velázquez repite orondo que “no hay quinto malo”, en referencia al número en que ha buscado ser presidente municipal.

En cuatro veces, lo han perseguido con propósitos homicidas sus históricos enemigos, que aspiran completar 18 años como dueños absolutos de la nómina, que han usado para enriquecerse de manera exponencial. Fue el despegue de la pobreza lastimosa al arribo de una vida llena de lujos y excesos de auténticos jeques, que contrastan con la miseria y el abandono de un municipio conurbado que nada en aguas negras, la violencia criminal y el desempleo creciente. Cumple los requisitos que critica con denuedo el autor de las conferencias matutinas: no puede haber políticos corruptos que subsistan de la sangre del pueblo pobre.


Con Velázquez al frente, sólo con el respaldo de Morena, Soledad se convierte ahora en el laboratorio de los ensayos nacionales, donde se desdeña a San Luis por sus míseros aportes productivos y electorales. Se habrá de comprobar si en efecto, el partido del presidente es un ente hegemónico, cuya fuerza radica en los programas sociales y las becas mensuales que les otorgan cada mes a miles jóvenes y adultos mayores. Será el momento para constatar que en efecto, el Verde Ecologista y el Partido del Trabajo, son meros oportunistas, vividores profesionales, rémoras añejas que siempre han subsistido a la sombra de los ganadores. Su olfato de comadrejas les ha permitido brincar certeros a las ventajas del botín sin méritos.


Velázquez sabe que le endosaron en la espalda una tarea del mitológico Ulises. Conoce todas las marrullerías con las que los Gallardo lo habrán de atacar. Son expertos en sobornar a los representantes de casillas y de los partidos. Tienen doctorado en el acarreo de votantes, imprimir boletas falsas que les permita el relleno de urnas antes de que se abran a la ciudadanía. Con dinero o amenazas, se adueñan de la voluntad de los enviados del Consejo Estatal Electoral. Son expertos en neutralizar a los asesores jurídicos. Inhiben a la gente de las zonas rurales con grupos armados. Han llegado al secuestro de familiares cercanos de los contendientes, para maniatarlos por completo. O tirar cabezas de cerdos afueras de las casas, para sembrar el terror colectivo.


Al manejar como eslogan que busca liberar a Soledad del yugo de los sátrapas, Velázquez se proyecta como el Moisés bíblico que vindica al pueblo de los tratos humillantes y perversos del faraón Ramsés ll. Las propuestas torales de Velázquez, le han permitido conseguir el respaldo de grandes segmentos del PRI, donde se ubica el polémico líder de habitantes urbanos, José Luis Miranda. El ex regidor de la capital, Isaac Ramos, que conoce los intríngulis de sus otrora aliados, que no supieron retenerlo. Lo apoya la combativa defensora de los derechos de las mujeres, Yasmín Escobar, antes colaboradora cercana del terrorífico dueto. Lo impulsa el delegado de la secretaría del bienestar, Guillermo Morales, que sufrió en carne propia los embates violentos de sus detractores, que se jactan de pisotear a quienes les hicieron ganar la gubernatura, Gabino Morales y Leonel Serrato. Manejan que muy pronto, se habrán de incorporar a la campaña, figuras icónicas del navismo, que entienden, es ahora o nunca para derrotar a la bestia en la madriguera. La coyuntura local y nacional les permite construir una especie de Operación Valquiria, para dinamitar a los carniceros en su escondrijo.
El politólogo de Soledad, Raúl Paulín Rojas, que en su etapa de diputado local orquestó la caída del violento y saqueador munícipe de Villa de Reyes, Gustavo Alarcón, ha planteado que la única forma de derrotar a los Gallardo, es unir a todos los partidos políticos y liderazgos regionales, en torno a una figura que los aglutine con un solo propósito. Pero recompensarlas de manera justa, para que no haya rupturas. Ha dicho que en pocos días, sabrá si Velázquez llegó a la cúspide que lo proyecte como el líder esperado.


Velázquez hace equipo con la candidata al senado por Morena, Rita Ozalia Rodríguez, a la que Sheinbaum le da un trato maternal, afable, solidario, ante los constantes ataques virulentos de los testaferros del Verde, azuzados por Gallardo. Pretende borrarla de la competencia electoral, para que no le haga sombra a la presidenta estatal del DIF, Ruth González Silva, a la que busca heredarle el cargo. Ignoró las exigencias de la ambientalista, que le ordenó, no subirla a la contienda, por las connotaciones del horrendo nepotismo. También le restregó que sólo habrán de coincidir tres años en los cargos. No los 30 años que pretende prolongarse a través de sus limitados peones.


A Velázquez le favorece el análisis de coyuntura que hizo el tribuno Leonel Serrato, ex colaborador de Gallardo. La única que podría derrotarlo es la edil con licencia, Leonor Noyola, a la que su capataz condenó al ostracismo, por promover para sucederlo a su hijo, Daniel Noyola. Luego la rescató como candidata a diputada federal plurinominal. Pretende blindarla por haberse prestado en el manejo fraudulento de más de 2 mil millones de pesos. Según Serrato, Navarro no tiene el perfil para conectarse con los votantes. Acapara el desprestigio y desgaste de 15 años de latrocinios sin castigo. Además, tiene fama de perdedor. No obstante que Gallardo Juárez lo hizo director de desarrollo social y hacer campaña anticipada tres años, cuando buscó ser diputado local, mordió el polvo ante la indefensa adversaria, Paola Arreola. Además, Navarro carga el estigma de ser el cobrador de sobornos millonarios a los contratistas que su jefe asigna obras sin concurso y que ejecutan con pésimos acabados. Ambos tendrán problemas legales y fiscales por eludir de manera sistemática, licitaciones locales, nacionales e internacionales, por los miles de millones de pesos que reparten de manera ilícita y arbitraria.


Si Velázquez derrota al monigote de Gallardo, sus seguidores dicen que habrá un festejo nacional. También corre el riesgo de que pierda la capital ante su inquieto oponente, Enrique Galindo, que ya lo derrotó antes, en la figura de Serrato, sin la chequera del ayuntamiento. Si pierde los enclaves más importantes, será un ídolo con pies de barro. Un tigre de papel. Un cacique de resortera. Si fracasa en las zancadillas que le pone a Ozalia Rodríguez, tendrá encima las presiones constantes de su relevo, que lo vigilará de cerca con lupa, con el respaldo de Sheinbaum, que esconde entre sus metas prioritarias, regresarlo a las mazmorras. Otra de las competencias inclementes que mantiene con su radical opositora, Xóchitl Gálvez.

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