Los lodos del 2021

19 marzo, 20196:42 pmAutor: Agustín de la Rosa CharcasCapital Colaboradores Opinion

La figura de los delegados de programas integrales para el desarrollo en los diferentes estados del país, son de los movimientos que más controversias han generado al gobierno federal que encabeza Andrés Manuel López Obrador. No es para menos. Los programas sociales que el nuevo gobierno impulsa son de gran calado político y social. La derecha más reaccionaria lo entiende. Será en el futuro mediato, una de las políticas de mayor envergadura en la identificación de amplias capas de la sociedad, que verán llegar un apoyo real, millones de familias de escasos recursos. Se va a generar una amplia franja de apoyo a las políticas del nuevo gobierno. Los numerosos grupos que regenteaban la pobreza, de los cuales, por lo general, se enriquecieron sus “líderes”, con el nuevo esquema llegaron a su fin. Eran grupos orgánicos del poder corrupto, de la derecha prianista que por décadas, como sanguijuelas, han medrado del erario y manipulado las bases cautivas de gente que vive en la extrema pobreza. Ya no más.

El apoyo llegará de manera directa, sin intermediarios. Pero además, los delegados federales tendrán injerencia en la supervisión del presupuesto federal que se aplique en cada estado. En San Luis Potosí será más del 70%, se puede entender el tamaño del poder político que la figura del delegado tendrá en toda la república mexicana. En el nuevo esquema, tienen la facultad jurídica suficiente, los mecanismos necesarios para generar una vigilancia en los dineros del pueblo para que sean aplicados de manera honrada. Ya no actuarán por la libre los gobernadores al aplicar el presupuesto. Es el problema de fondo que mete mucho ruido con las figuras de los delegados, que han soportado las presiones del poder en las insinuaciones para aceptar el beso del príncipe. El poder del delegado es real, en las tomas de decisiones de carácter político, económico y social.

Es la presencia inmutable del presidente de la república. Los puso de acuerdo a sus facultades constitucionales y los quitará cuando a su libre albedrío lo considere pertinente. Gabino Morales ha sido sometido a un permanente asedio mediático desde que se conoció su nombramiento. De forma torpe, se dio inicio a una andanada de descalificaciones a su nombramiento, en algunas veces de manera soez. Eran por demás inconsistentes las acusaciones que se vertieron. No se entendía que las bajezas emitidas ante los  medios informativos y las redes sociales no impactaban en la figura del delegado, sin asumir funciones todavía, sino que se impactaban directo en la figura del presidente de la república. Sin embargo, en la primera etapa de golpeteo, se observó la presencia del senador Ricardo Monreal Ávila, quien con su aliado ocasional, el también senador de primer minoría, el pseudo “líder social” Primo Dothé, encabezaron los actos de repudio, que alcanzaron su máximo alcance cuando el presidente electo estuvo en la plaza de los fundadores.

No lograron su propósito manifiesto de que el presidente quitara a su delegado, por el contrario, por la burda maniobra, se fortaleció con el respaldo abierto que se le brindó. Pero los ataques para hacer a un lado al delegado, no cejaron. Cada vez ha sido más notorio que las embestidas en contra de Morales, no han sido asunto interno, sólo de algunos de los que militan en Morena. Los hilos que se mueven llevan de manera indubitable a los intereses del grupo político corrupto que jefatura el salinista Horacio Sánchez Unzueta. El proyecto del torvo sujeto, es tener en sus manos la decisión del continuismo del PRI que representa en la designación del siguiente gobernador del estado, como lo ha hecho en los últimos tres sexenios. Y su plan no es otro que encumbrar a su sobrino, el alcalde de la capital, Xavier Nava Palacios.

Es una falacia busque allanarle el camino a su empleado político Primo Dothé. No lo que busca es debilitar al representante del presidente en el estado, para así bloquear una posible carta de Morena en la contienda que se avecina en la renovación del poder del ejecutivo, legislativo, tanto local, como federal y de las presidencias municipales. Horacio Sánchez ha empollado los huevos de la serpiente dentro de Morena donde figura de manera destacada el notario Leonel Serrato y Primo Dothé, quien desde que fue gobernador, ha estado enchufado a los apoyos económicos y en especie. Pero también, recién nos enteramos, al sacar la cabeza y hacer coro en la petición de exigir la renuncia del delegado, que tiene en eso que se llama Consejo Consultivo de Morena, a otros leales súbditos del maximato.

El Colegio de San Luis fue creado por Horacio Sánchez donde impuso a su familiar político, Tomás Calvillo. Desde el gobierno se le han tendido trampas al delegado, al ofrecerle, por personeros enviados, dinero en efectivo para que se mueva en sus responsabilidades. Sabía el gobernador Juan Manuel Carreras que no contaban ni con oficina ni sueldo para las tareas que tenían, cuando arrancó los censos que levantan los servidores de la nación. Pero fue rechazada la “ayuda” envenenada. La relación institucional no es suficiente. El mandatario busca un trato de complicidad. Busca corromper, al igual que lo ha hecho con los diputados de la coalición Juntos Haremos Historia, para lograr tener un asidero político que le garantice su salida del poder sin sobresaltos mayores. Sabe Carreras y Sánchez que su partido no tiene posibilidades reales de ganar la gubernatura.

Como también saben muy bien que Morena mantiene una penetración en las familias potosinas en todo el estado, que le habrá de generar un crecimiento en su estructura territorial que lo pondrá de manera clara en la disputa por la gubernatura. Carreras y Horacio Sánchez buscan tener la certeza de la impunidad del poder, después de que lo pierdan. Tal y como se la han auto aplicado en su cuestionado gobierno y lo han hecho con los Gallardo, Mario García, Victoria Labastida, Fernando Toranzo. La influencia que tienen llega al último día de gobierno. Pretenden mantenerla después de la fatídica fecha. Es el fondo de la inmundicia que se observa en los ataques permanentes al delegado del presidente de la república, al cual no han logrado meter en su juego de complicidades de corrupción. Su desesperación aumenta ante el impulso del combate a la corrupción que tiene como eje principal el actual gobierno federal. Saben que el principio los va a alcanzar en todas las fechorías que pudieran haber llevado a efecto en el ejercicio de sus tareas.

Las líneas que afloran en la emisión de lodos envueltos con heces fecales enviados en contra del delegado federal, apuntan a Carreras y Horacio Sánchez en su desesperación de retener la gubernatura en el 2021. Gabino Morales deberá responder a las acusaciones en las embestidas mediáticas que se le han montado para obligarlo a renunciar. La decisión del partido está tomada y dada a conocer un día antes de la venida del presidente. ¿Por qué no lo hicieron después de la visita presidencial? Porque en lo político no era conveniente a las luchas de facciones internas, que se observa, están hiladas con los intereses del priismo de Horacio Sánchez. En la lucha por la renovación del poder en el estado en el 2021, los lodos pestilentes apenas empiezan a ser arrojados.

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