Los diputados frente a su redención

17 enero, 20182:46 amAutor: José Ángel Castillo TorresCapital Opinion

Sospechas de corrupción, espectáculo de circo y torpezas notorias han deshonrado al congreso del estado. La degradación parece no tener fin. La descomposición es evidente. Un abundante catálogo de miserias institucionales y personales han convertido en una alcantarilla a un  poder del estado. En dos años de ejercicio legal de la LXI legislatura hemos sido testigos de decenas de desfiguros que han convertido la práctica parlamentaria en un espectáculo vergonzoso. Tal vez por eso el diputado Fernando Chávez, nuevo presidente de la Mesa Directiva y quizás algunos más, arrepentidos y atormentados por la culpa, prometen redimirse, expiar sus culpas emprendiendo una metamorfosis que los absuelva del desfavorable juicio de la historia. ¿Podemos creerles? ¿Pueden limpiar su maltrecha imagen? ¿Tiene salvación un diputado como José Luis Romero, hijo desobediente, pecador irredento y consumado provocador de tempestades en el congreso?

Si por un momento les diéramos el beneficio de la duda habría que decir que “de los arrepentidos es el Reino de los Cielos”. Pero para redimirse se exige al pecador un verdadero arrepentimiento que debe acreditarse haciendo obras dignas de desagravio. Sólo así hay esperanza de salvación. Lamentablemente estamos refiriéndonos al reino de la política y no a los caminos de salvación que ofrece el cristianismo. Muchos de los actuales diputados ya han sido juzgados y condenados por la historia: ¡Son culpables! Redención imposible. Redentor es aquel que redime, que rescata a alguien de su ignominia. Sin embargo ¿Podemos creer que efectivamente hay en los diputados el remordimiento que los haga cambiar?

¿Les queda algún residuo de ciudadanía? ¿Escucharán el clamor del pueblo que de mil maneras les ha pedido que renuncien a sus privilegios y destierren prácticas corruptas, circenses y de ineficiencias que les distinguen? Para el caso de nuestros ilustres y autóctonos diputados creo que están más cerca de la naturaleza humana que describió magistralmente Maquiavelo. “Para él, el hombre es por naturaleza perverso y egoísta, sólo preocupado por su seguridad y por aumentar su poder sobre los demás. Se puede decir de los hombres lo siguiente: son ingratos, volubles, simulan lo que no son y disimulan lo que son, huyen del peligro, están ávidos de ganancia y mientras les hacen favores son todos tuyos, te ofrecen la sangre, los bienes, la vida y los hijos cuando la necesidad está lejos. Pero cuando ésta se te viene encima te vuelven la cara”.

¿(Cómo es el hombre según Maquiavelo? Valeria González Ocampo y Luis Waldini Rivas).
Donde hay dominación hay resistencia a la dominación, donde hay poder hay contrapoder. (Michel Foucault). Las razones para el pesimismo nacen de hechos indiscutibles. A lo largo de dos años los diputados locales han escrito una historia patética que ha lastimado al poder legislativo e irritado a la sociedad. El catalizador de la crisis que acabó quebrantando la reputación de los diputados fue la divulgación del video escándalo que desnudó la sucia corrupción institucionalizada que se ceba en las entrañas del poder legislativo.

Y como un contrapeso ciudadano ante tantos atropellos cometidos por los legisladores, ha surgido un activismo político protagonizado por un conjunto de organizaciones civiles que están desplegando variadas y eficientes formas de denuncia, resistencia y actos de presión que han fructificado en una sólida masa crítica que ha obligado a una huida y contención temporal de los y las diputadas. Nació el Frente Ciudadano Contra la Corrupción y Ciudadanos Observando. Las dos organizaciones completaron el activismo de otra ONG, Congreso Calificado, que ya desde hace varios meses ha realizado evaluaciones personales de los 27 diputado del congreso local. Valoraciones que por cierto documentan con rigor metodológico la baja calidad del trabajo legislativo y la poca productividad de los legisladores.

En efecto, recuperando una enraizada tradición potosina de lucha civilista las organizaciones ciudadanas han dado inicio a una “verdadera cruzada contra el saqueo de las arcas públicas” y desarrollado un trabajo y presión constante para promover la cultura de la transparencia y rendición de cuentas en el congreso del estado. La historia es caos. Pero el capítulo final de la historia de resistencia y contrapoder desde la sociedad civil no se ha escrito aún. Queda por verificar si la presión ciudadana logrará que Manuel Barrera, diputado del Partido Verde, acusado de ser parte de la red de la “ecuación corrupta”, pedirá licencia o continuará provocando la ira de los indignados ciudadanos. Es también una incógnita saber si la furia ciudadana alcanzará al turbulento e incorregible José Luis Romero Calzada quien luego de un sinfín de actuaciones circenses y provocaciones se ha colocado como la estrella refulgente de la política como espectáculo. Lo que si queda fuera de toda duda es que la exoneración de los diputados es improbable. No habrá redención, sólo desaprobación.

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Sospechas de corrupción

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