Al funeral no llegaron las coronas, tampoco la banda, pero llegaron las personas auténticas

23 agosto, 20236:42 pmAutor: Alberto González HernándezCultura Municipios Opinion

En la vida hay que ser auténticos, una cualidad que se ha ido perdiendo en nuestra sociedad, y no hablo de la sociedad actual, porque en sí, los que conocen de historia saben que en todas las épocas y periodos han existido personas que reúnen falsedad, pero que portan máscaras bonitas, que despiertan en los demás confianza, pero que no dejan de ser eso, una máscara que se usa a conveniencia para satisfacer sus propios intereses y ambiciones.

Hoy me llamó la atención una fotografía de Tamasopo, una familia humilde había perdido a un ser querido, en este caso el jefe de familia, pero afuera no había coronas, tampoco los mares de gente que siempre llegan a demostrar “afecto”, ni mucho menos las bandas y mariachis, que comúnmente vemos entre los funerales de personas con dinero o poder. Estaban en el seno familiar, llorando a su ser querido que había partido, pero estaban casi solos. Digo casi, porque realmente no lo estaban, en primer lugar se tenían a ellos, la familia es lo más importante y en situaciones así, la fortaleza de la cohesión entre la familia basta para sentirte arropado. Pero afuera había cinco personas, a saber si eran familia o amigos, pareciera más que son amigos, uno de ellos sacó su celular, tomó una foto y la subió a redes sociales para pedir ayuda por la familia: “buenas noches amigos de Tamasopo, con el permiso de la familia hago esta publicación ya que tienen un difunto y no cuentan con recursos económicos, por cierto el ataúd lo tienen arriba de unos blocks, si alguien gusta apoyar con algo el domicilio se encuentra en la calle Niños Héroes entre las calles Hidalgo y Allende aquí en Tamasopo. Nombre del difunto Vicente Cruz de 73 años”.

Inicié esta columna de opinión diciendo que en la vida hay que ser auténticos, ¿qué se imaginan que hubiera pasado esa noche, si la familia hubiera contado con dinero, propiedades o si tuvieran un cargo político? Lo digo porque lo he visto, esta situación pasa muy seguido y es más visible ahora por el poder de las redes, no en balde existe una canción que cuando era niño recuerdo, un señor de nombre Sabalito, cantaba en la tienda de mi madre, hace ya varios años: “quien le llora a un pobre su llanto es sincero, quien le llora al rico, le llora al dinero, el que tiene paga para que lo sientan, cuando yo me muera, ni se darán cuenta, pero no me apura, allá nos juntamos, aunque yo no tenga para comprar llantos de mis novenarios, eso que me importa, si en el camposanto, cubierto de tierra, estaré lo mismo que los millonarios”. Ahora estoy sabiendo que la cantaban los Tigres del Norte, en aquel álbum donde sale el famoso perrito en la portada. He visto personas acabarse en halagos por falsos profetas, a esos mismos los he visto maldecir en pobreza a quien hoy alaban en riqueza. Al funeral no llegaron las coronas, tampoco la música de viento, pero llegaron personas auténticas.

Las personas afuera de esa casa en Tamasopo, eran personas auténticas, estaban acompañando a una familia que no tenía ni el dinero ni el poder de beneficiarlos, pero aun así, ahí estaban, ese es el valor de la autenticidad, eso es lo que te convierte en una persona de calidad. No dudo que la familia que hoy está de luto, pueda en algún momento salir adelante, vencer las trabas que a todos nos impone la vida, claro que sí se puede y lo deseo, pero cuando eso pase, es también de personas auténticas, recordar a quienes estuvieron en tus momentos de mayor necesidad sin esperar nada a cambio. También ahí reside la calidad de lo que somos, cuando en la necesidad te acompañan algunos y en la abundancia otros, caer en esa vanidad es un error, sensato sería ver con los ojos del corazón, quien estará contigo te vaya bien o mal en la vida, y diferenciar a quien te acompañará únicamente en tus momentos de gloria.

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