El cacique y su hoguera

21 diciembre, 20178:23 pmAutor: Agustín de la Rosa CharcasColaboradores Opinion

Nadie puede llamarse a engaño de que no conocía el actuar del cacique presidente municipal de la capital potosina en el ejercicio del poder desde el 2009 en Soledad, sin faltar a la verdad. Como tampoco el hecho mismo de que las alianzas del cacique lo fueron siempre con el PRI y que, quien de la mano lo sedujo en el apoyo mutuo, fue el maximato Horacio Sánchez Unzueta. Su formación entonces en la búsqueda del poder ha sido en base a la traición (sus votos fueron para el candidato del PRI a la gubernatura no para el del PRD). Es lo que hicieron con Ricardo Gallardo Juárez cuando sumaron al “voto útil” a favor del inepto, pero profundamente corrupto del médico Fernando Toranzo, al lado de los fariseos auto proclamados “navistas” (como Eduardo Martínez Benavente, Leonel Serrato y Luis Nava). Advertí sobre la peligrosidad del grillo político, cuando fui testigo de la forma gansteril en que se apoderó del control de la franquicia del PRD.

Nada se le puede reclamar al cacique de que los potosinos no estuviéramos enterados de lo que era y es. En su defensa puede argumentar que nunca ocultó su forma de actuar en la política partidaria ni en el ejercicio del poder. Y puede decir también, que con todo y sus defectos, miles de potosinos le dieron su voto “haiga sido como haiga sido”. Sí, es cierto, en su infinito cinismo, le puede reclamar a la mayoría de los votantes que lo hicieron a su favor y lo eligieron alcalde. Como también puede afirmar que el poder que ha conquistado se lo debe al maridaje que ha sostenido con el PRI de Sánchez Unzueta. Si no lo dice el cacique lo afirmo yo. La putrefacción que inunda al municipio de la capital y Soledad es debido a la alianza mafiosa del PRI desde el poder estatal. Es lo único que explica que siga en la cima el cacique.

Ricardo Gallardo Juárez ha demostrado con creces, ser un individuo que tiene un bagaje cultural bajo. Lo denota en su forma de expresarse y al momento de esgrimir un conjunto de palabras para dar forma a algún argumento, un desarticulado discurso que muestra a un individuo sin coeficiente de inteligencia suficiente que le permita cumplir sus responsabilidades como funcionario público de informar. Sin duda tiene talentos y virtudes que no se le pueden regatear y se anclan en la ausencia absoluta de principios y la ética en su actuar por los laberintos del poder. Es muy probable que debido a su bajísimo perfil, la pérdida de piso o de la realidad que vive, lo lleve a cometer los mismos errores una y otra vez en su andar corrupto y pendenciero. Su desempeño lo convierte en presa fácil de desarrollar la enfermedad del narcisista convulsivo en que se ha convertido en el ejercicio del poder. Se siente dueño de los dineros y bienes públicos de la capital y Soledad a grado tal que ha desarrollado un gobierno monárquico ofensivo, no para la caricatura de partido de “izquierda” que representa, también para la vida democrática de los potosinos. Las deformaciones culturales del funcionario lo han impulsado a ser un tirano en el ejercicio del poder al correr con saña y despótico a miles de trabajadores del ayuntamiento de la capital potosina. Como cacique de horca y cuchillo.

Gallardo ha demostrado un desprecio por el marco legal. Discrepo de los opinadores que señalan que al personaje prototipo de la corrupción del sistema político decadente que nos gobierna sea un populista (en otro escrito desmenuzaremos el significado del término). Es sin taxativas un demagogo y corrupto que hace mal uso de los recursos públicos para manipular a los sectores más desposeídos, viola los más elementales derechos humanos con el control corporativo de sus votos en las campañas electorales. A las actuales alturas, el cacique de la capital, con sus aliados mafiosos del PRI, parece haber llegado a su fin. Los escándalos mediáticos exhiben la naturaleza de lo que representa.

La embestida que le ha propinado la Auditoría Superior de la Federación (ASF), demuestra que no ha podido comprobar del uso de recursos públicos federales por más de 400 millones de pesos en sólo una parte del total de los fondos que manejó en el ejercicio del 2016. Pero la misma observación debe ser para los funcionarios de la ASE que lo calificaron como un gobierno excelso, que cualquier gobernante del país más honesto lo envidiaría por haber obtenido cero observaciones. El hecho objetivo es que el poder que hizo al cacique de la capital potosina, está encaminando sus maniobras desde las “instituciones de la república” para eliminar en lo político a su Frankenstein hecho a imagen y semejanza del PRI. La federación señala que todas las obras con recursos federales las asignó sin respetar la ley en la materia. Desde que arrancó su gobierno lo advertimos con la asignación del contrato de la avenida Universidad de forma ilegal.

Pero la ilegalidad lleva consigo otra vileza más en contra del patrimonio público que es el encarecimiento de las obras, como sucedió en la denuncia que hice en el momento mismo en que daba el banderazo de la pavimentación de la avenida Universidad en el mitin político. Tiene un sobrecosto de más del doble del costo real. Es el tamaño de la ambición del funcionario. Y del mismo alcance es la mediocridad del gobernador y su equipo, al haber permitido semejantes felonías del cacique. No es casual que el actual mandatario aparezca en el último lugar a nivel nacional en la evaluación ciudadana. Los escándalos acumulados en contra del cacique siguen vigentes, como es el caso de las medicinas con su prestanombres Sandra Sánchez Ruiz. Hay elementos suficientes para proceder en contra del presidente municipal y de varios de sus colaboradores de primer nivel, ¿qué esperan para actuar con “todo el peso de la ley”? El poder en México es a profundidad corrupto. Esperamos que no le muestren el tamaño de sus “pecados” para hacerlo a un lado del proceso electoral o lo obliguen al apoyo del PRI en las condiciones que quieran. Puede ser una lectura del activismo político del ex gobernador Horacio Sánchez, que se ha subido al ring para vapulear al cacique en su desgracia acumulativa. A tal priista le debe su ascenso al poder y ahora lo combate, ¿por qué? Con paciente torpeza el edil ha acumulado suficiente leña que lo coloca en escenario del cacique en la hoguera. Su hoguera.

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