¿Llave maestra para el triunfo en 2018?

9 noviembre, 20179:57 pmAutor: Ángel Castillo TorresOpinion

PAN, PRD y Movimiento Ciudadano (MC) han logrado formar una alianza estratégica para competir juntos en las elecciones del próximo año. Sin embargo, habrá que esperar algunos meses para que la maniobra de las siniestras burocracias de los partidos aliados se convierta en realidad.

Efectivamente, el pasado 6 de septiembre en la sede del Instituto Nacional Electoral (INE) los dirigentes de los partidos, Ricardo Anaya, Alejandra Barrales y Dante Delgado, solicitaron a la máxima autoridad electoral el registro del “Frente Ciudadano por México”.

Los argumentos más sólidos para promover la alianza, según sus promotores, son construir un nuevo régimen político, formar un gobierno de coalición, crear una Comisión de la Verdad que documente los casos de corrupción y abuso de autoridad de los últimos sexenios, garantizar la independencia de la Fiscalía General de la República y, desde luego, impedir que el PRI o Morena puedan ganar la presidencia de la república en 2018.

El ideario es impecable, políticamente correcto. Difícilmente podría objetarse la nobleza de la iniciativa. El Frente Ciudadano por México, inteligentemente y con buen olfato de la coyuntura política, hace suyos los reclamos que desde hace tiempo viene haciendo la sociedad indignada y harta de los partidos políticos.

Lo discutible es que pretendan engañar a los ciudadanos con un membrete de ocasión para esconder sus debilidades partidistas y la ambición desmedida de sus promotores. En particular destaca la avidez de Ricardo Anaya, líder del PAN, que sueña obsesivamente en convertirse en candidato a la presidencia de la república por la Alianza funesta.

Esta es mi ideología, pero si no les gusta, tengo otra

Lo que importa es ganar el poder a como dé lugar. No interesa si con ello mandan al basurero de la historia la plataforma de principios que hipócritamente dicen defender. Se han quitado la máscara. Se revelan como campeones del oportunismo usurero. Las ambiciones personales y de grupo están detrás del Frente Ciudadano por México.

Para los líderes del PAN, PRD y Movimiento Ciudadano (MC) las ideologías han muerto. Los principios son un estorbo. Lo de hoy es ser pragmático y no perder de vista que lo único que vale la pena, así haya que vender el alma al diablo, es ganar el poder, aunque renieguen de sí mismos. No importa si en el camino se deja en el lodo la dignidad y la larga historia de lucha de hombres y mujeres de izquierda y derecha que dieron sus mejores años y su vida para consolidar los sueños y utopías de sus organizaciones políticas.

El engaño como estrategia

El Frente Ciudadano por México es un espejismo. Una artimaña. Una coartada política para atender lo que realmente les preocupa a sus promotores: ser más competitivos en las elecciones de 2018, porque solos y aislados se reconocen frágiles y divididos. Buscan también debilitar al PRI y sobre todo, aniquilar las posibilidades de triunfo de Andrés Manuel López Obrador.

Los cómplices que conforman el Frente Ciudadano por México saben que por separado sus posibilidades de triunfo son mínimas. En 2018 podrían ser borrados del mapa debido a las divisiones internas que hoy los trastornan y a las masivas deserciones que están sufriendo. Por ello luchan como desesperados y creen que juntos se pueden salvar.

Al momento en el que el proceso electoral 2017-2018 ya inició, “El Peje” es el aspirante más fuerte, el enemigo a vencer. Todas las encuestas así lo reportan. Por ello panistas, perredistas y Movimiento Ciudadano se están jurando amor eterno y han firmado acta de matrimonio ante el INE.

La boda nace del miedo que les causa la certeza de que MORENA o el PRI los pueden mandar a un vergonzoso tercer lugar en las elecciones del primero de julio de 2018 si no van juntos.

Es mucho lo que se gana o se pierde en 2018. Los partidos se juegan el todo por el todo. Están en disputa miles de cargos públicos. Elecciones locales en 30 estados de la república. Elección de gobernador en Chiapas, Guanajuato, Jalisco, Morelos, Yucatán, Puebla, Tabasco y Veracruz y el jefe de Gobierno de Ciudad de México. Y lo más retador, la elección del Presidente de la República, 128 senadores y 500 diputados federales.

¿Qué efectos colaterales habrá en San Luis Potosí?

La Alianza que han firmado PAN, PRD y Movimiento Ciudadano es apenas una carta de buenas intenciones. Convertirlo en realidad es una tarea colosal. Requiere un complicado ensayo de alquimia política para mezclar agua y aceite. Un exorcismo que demanda santificar e imponer la paz y la decencia a los izquierdistas. Históricos enemigos del PAN.

Pero el desafío que quitará el sueño a los “aliados” en las próximas semanas será ponerse de acuerdo en quién será el candidato o candidata a la presidencia de la república: ¿Ricardo Anaya? o ¿Miguel Ángel Mancera? quizás Margarita Zavala.

En un segundo momento tendrán que acordar quienes serán los abanderados a gobernador (a) en los 8 estados en que habrá elección del cargo y también definir al candidato o candidata a jefe de gobierno de la Ciudad de México.

Después vendrá la complicada negociación para imponer aspirantes comunes que compitan para al Senado de la República en los 31 estados del país.

Y, finalmente, acordar candidatos únicos a diputados federales, locales y ayuntamientos.

En el complicado ejercicio resulta pertinente preguntarse para el caso de San Luís Potosí: ¿cómo le harán los operadores locales de la alianza para negociar, y en su caso someter y enterrar las aspiraciones legítimas de los adelantados suspirantes al senado y las diputaciones federales, locales y ayuntamientos?

¿Tendrán la madurez y el oficio político los promotores potosinos de la alianza PAN, PRD y MC para convencer a Marcelo de los Santos que no es el más idóneo para la senaduría?, que debe dejar el paso libre a Marco Gama. O ¿Aceptarían los panistas que un tránsfuga y enemigo jurado de su partido como Eugenio Govea los represente como su candidato a lo que sea? ¿Y los Gallardos? ¿Se tomarán de la mano en una plaza pública con Xavier Azuara, Sonia Mendoza, Xavier Nava, Octavio Pedroza y cantarán maravillados y en éxtasis “El Himno de la Alegría” de Beethoven dispuestos a perdonarse agravios y ceder en un acto de nobleza sus votos de la capital, Soledad y el resto del estado a los panistas, aunque el “Pollito” no sea el candidato al senado o la alcaldía de la capital?

No creo en tanta belleza.

Por eso asevero que El Frente Ciudadano Por México es un sueño de opio. Un recurso desesperado de las cúpulas del PAN, PRD y MC para no irse al tercer lugar. Para golpear las aspiraciones de AMLO, Margarita Zavala y del PRI. Pero sobre todo una treta para engañar a incautos.

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