La encrucijada de Gallardo Cardona: hace el mega rodeo o le paga pensiones a furiosos jubilados

3 mayo, 20235:56 pmAutor: Juan Pablo MorenoCapital Noticias Opinion

Cualquiera sabe que la obra pública es el ámbito donde los gobernantes se pueden hacer millonarios de la noche a la mañana. Hay varios trucos para eludir las licitaciones o entregar los contratos más boyantes a socios o prestanombres. Una ortodoxa variable es el diezmo, que llegó a cobrar por escrito el entonces director de la Secretaría de Desarrollo Urbano, Leopoldo Stevens Amaro, en el cuatrienio de Horacio Sánchez Unzueta. En la etapa de su compadre Marcelo de los Santos, se despachó con la cuchara grande, al convertirse en el contratista del sexenio. La cuota prohibida se elevó a ganancias del 200 al 500%. Con Juan Manuel Carreras, tuvo ganancias exponenciales, lo que le valió estar sujeto a un bondadoso proceso judicial donde pagará una pena mínima cuota por los descomunales saqueos, gracias a las componendas ocultas que tiene con su acusador, Ricardo Gallardo, que repite sin ton ni son, ser víctima de la “herencia maldita”, de la cual es un directo beneficiario, junto con su padre, Ricardo Gallardo, que juntos, se han embolsado más de 20 mil millones de pesos del erario.

Los Gallardo tejieron su imperio criminal y financiero gracias al cobijo del cirujano Fernando Toranzo, al que ahora amenaza con meter a la cárcel, por los estragos que causó a los potosinos. La esposa del galeno, la presidenta del DIF estatal, María Luisa Ramos Segura, tan sólo en una turbia compra de equipo de seguridad, por 3 mil millones de pesos que hizo a proveedores de Monterey, se ganó sin polvo y paja, al menos el 30% de moche. A un funcionario de la Oficialía Mayor, le ofreció, tan sólo por autorizar la ominosa compra, 70 millones de pesos. Gallardo Cardona, voraz, incontenible, sin contrapesos de ningún tipo, ha impuesto un estilo gansteril. Sin consultar a la ciudadanía, cámaras de ingenieros, arquitectos, sin el mínimo respeto al poder legislativo, sin programarlas en el plan estatal de desarrollo, menos en el presupuesto, inventa fabril obras innecesarias, caras, de pésima calidad, sin licitar.

Se podría meter en berenjenales si en los próximas elecciones federales, gana un candidato que tenga como meta devolverlo a las mazmorras. Desde que anunció de manera prepotente y arbitraria, construir una arena o mega rodeo para incrementar las ganancias de la charrería, donde iba a destinar 290 millones de pesos, fue sometido a un severo desgaste de críticas de todos los sectores. Aunque prematuro inició las excavaciones, tardío, contra su voluntad, cerrado el cerco, recurrió a un amañado concurso, donde seguro ganará el que se ajuste a su estilo depredador. Al saberse que le arena de la ignominia tendrá costos por 481 millones de pesos, el coraje colectivo será ascendente. Ya se echó encima a más de 300 familias de burócratas jubilados, a los que no les cubre sus finiquitos ni los pagos mensuales después de 30 años de pagar sus cotizaciones.

Tan sólo al sector les debe más de 3 mil 500 millones de pesos. Los afectados le restriegan en constantes manifestaciones callejeras, pague lo que debe. Se olvide de obras inútiles y no dilapide el erario en artistas gruperos, donde también se lleva una jugosa tajada, con la venta industrial de cerveza. El mismo oficial mayor, Noé Lara, que cumple funciones de capataz, ya dio un fatal diagnóstico: no tiene dinero para cubrir cantidades exorbitantes. Tan sólo podría darles abonitos esporádicos. Gallardo Cardona debe endereza el barco o se irá al acantilado, con más de 2 millones de potosinos a sus espaldas.

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