El enojo justificado de Ricardo Gallardo Cardona

1 marzo, 20239:12 pmAutor: Juan Pablo MorenoDestacada Noticias Opinion

El gobernador Ricardo Gallardo tiene razón en estar furioso con sus cismáticos empleados, que le podrían echar abajo el negocio de tener sus propias clínicas para darle el servicio médico a más de 5 mil burócratas cautivos, donde a la fecha, los únicos beneficiarios son los emporios que capitanean las familias Valladares y Torres Corzo, con los que se puede confrontar tarde o temprano, si les afecta sus tradicionales y anclados intereses. Acostumbrado a violentar la mínima norma, Gallardo recibió un palmo de narices cuando un juzgado federal le echó abajo la prepotencia de quitarle el servicio social a sus empleados, a los que trata con la punta del pie desde que asumió el cargo. Un dato desnuda los ingresos que pudiera perder: fue encarcelado un año por malversar 200 millones de pesos del ayuntamiento de Soledad que trianguló a la Clínica Wong, que nunca regresó. Habló de manejar un fideicomiso para destinarle el dinero que se le antojara, sin rendirle cuentas a nadie.

Pero sus propios trabajadores le reclamaron que su mecenas, el presidente Andrés Manuel López Obrador, pulverizó la figura, porque son sinónimo de corruptelas. Algunos litigantes avezados, han sugerido a las agobiadas víctimas, recurran al amparo individual, no con el propósito de rebasar a sus dirigentes, sólo tapizar de querellas al poder judicial, para que, asfixiado de tantas demandas, le reclame al tabasqueño, ponga en orden, en definitiva, a su grosero alfil

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