La realidad que condena

24 enero, 201810:28 pmAutor: Agustín de la Rosa CharcasCapital Colaboradores Opinion

Después del demoledor reportaje de la empresa Televisa en contra del cacique y su forma de conducirse desde el poder, envuelto en el movimiento narcisista bautizado como gallardía, desde el mismo centro emisor de noticias se afirmó que “algunas corrientes” dentro del PRD meterían la propuesta de expulsión de los Gallardo. Nada pasó. Ni siquiera fue expuesto para su discusión el tema. La pandilla de la llamada gallardía está vinculada con la corrupta corriente de Alternativa Democrática Nacional que, todo parece indicar, es la mayoritaria, de lo que queda de tal organismo. Es la misma vertiente que jugó el papel de esquirol en el Estado de México, en apoyo al candidato del presidente Enrique Peña Nieto a la gubernatura de la importante entidad, donde se impuso a Alfredo del Mazo. Juan Zepeda fue el entreguista que vino a un acto de los pollos a la plaza de toros. Fanfarrón, pretendió amenazar a sus interlocutores. “Si se meten con los Gallardo, se meten con la directiva nacional del PRD”. ¿En serio las demás corrientes que quedan, están dispuestas a dar el apoyo ciego a la pandilla del gallardismo, que con terror, dinero y amenazas, se apoderaron de la franquicia en San Luis Potosí?

¿En serio no les basta un solo Abarca en el país? En realidad es irrelevante que el partido corrupto que defiende la ideología del mercado libre (al mejor postor), brinde su respaldo vergonzante a un grupúsculo y digo vergonzante, porque no se pronunció de manera abierta en su apoyo, ni su condena. Como el avestruz, actúan con las partes nobles por fuera y la cabeza enterrada para no ver el rechazo de que son objeto. Televisa en nuestro país es parte del sistema político dominante, es uno de los poderes fácticos con capacidad y poder político en las decisiones de las cúpulas del poder. ¿Quién ordenó exhibir en cadena nacional el perfil del grupo criminal que gobierna la zona metropolitana? No se requiere ser muy inteligente para entender que la orden viene de los altos mandos del poder. ¿Qué se busca con esas demoledoras denuncias públicas, acaso se procederá en lo judicial en contra del padre e hijo, que controlan el poder y son los jefes reales de la pandilla?

La reacción del papá de los pollos y presidente municipal de la capital y jefe de Soledad, revela una improvisación que desnuda el acuse de recibo del fuerte impacto que le produjeron los reportajes de Televisa y la columna del reportero Carlos Loret de Mola en El Universal. Pero señala en su respuesta un rosario de mentiras. Sostiene que lo denunciado, “son temas del pasado, una cortinilla de humo. Necesitan un distractor, que soy yo. Niego de manera rotunda tener vínculo alguno con la delincuencia organizada. Sin el ánimo de disminuir mi responsabilidad, es necesario precisar el hecho de que la mayoría de los delitos ocurran en Soledad y San Luis Potosí, obedece a una base estadística-poblacional. No es difícil comprender que las zonas concentran más de la mitad de los habitantes del estado. Culpar a los Gallardo de la delincuencia que vivimos es una postura maniquea, infantil, absurda y sesgada”.

“Sobre la presunta compra millonaria de medicamentos, el reportaje no incluyó mis razones sobre el hecho de que en su debido momento se aclaró dicha compra y quedó solventada ante la instancia correspondiente. Manifiesto, por enésima vez, que respeto la libertad para expresarse” El cacique quisiera que todo lo señalado fuera asunto del pasado. Pero no es así. Es del dominio público que su andar en la política, en particular, a partir de la segunda oportunidad en que compitió por la alcaldía de Soledad, fue señalado de ser parte de uno de los cárteles que operan en el país. «¡Pruebas!», pide el señor y sus acólitos. Pero todos los síntomas que lo rodean lo muestran como parte importante de un núcleo de poder en el cual la violencia infernal lo ha acompañado desde que ejerce el poder.

Los índices delictivos se han disparado en las demarcaciones que controla desde el 2009. Al personaje irresponsable, nunca le ha importado torcer la realidad, para pretender imponer sus visiones deformadas. Para fincar su verdad, aunque el argumento sea absurdo e insostenible, sostiene que en la zona metropolitana que gobierna hay más de la mitad de habitantes de todo el estado. Falso, los que habitamos en la capital y Soledad, representamos el 41.7% del total. Su argumento falaz pretende minimizar el hecho incontrovertible de que en la zona se presenta el 70% de los delitos perpetrados por los grupos criminales, de los cuales, se afirma, en infinidad de medios, forma parte. El gobierno federal tiene todos los datos de su presunta injerencia con alguno de los carteles que operan en el país.

Es tiempo de que digan lo que saben en las investigaciones que tienen en el combate a la delincuencia organizada. La sociedad potosina lo ha exigido desde hace varios años. La obra pública municipal ha sido una fuente inagotable de denuncias de corruptelas de su gobierno, que ha superado por mucho a sus predecesores priistas. Una pesquisa seria en el rubro encontrará que está repartida entre sus testaferros que ha utilizado desde que gobierna Soledad. También hallarán las violaciones infames de la ley en la materia. En el rubro de las medicinas, no está nada cerrado. El escandaloso y aberrante episodio está más vigente que nunca. Se le acaba de negar el amparo que buscaba para que no se investigara a su prestanombres, por la cual sustrajo decenas de millones del erario y violó la ley para el propósito. En su desprecio por la libertad de prensa, pero también en su actitud de represor autoritario de todo aquel periodista que no habla el lenguaje lisonjero que compra, es larga la lista. La estupidez mayor se dio cuando, sin haber transcurrido mucho tiempo en el ejercicio del poder, exigió en público a los dueños del Canal 7, fuera corrido un locutor por hablar mal de sus actos de gobierno.

Otro caso lo fue cuando en desplegado cubierto con dinero público y firmado por el secretario del ayuntamiento, Marco Antonio Aranda, pidió al periódico El Sol de San Luis, corrieran al periodista Eduardo Alvarado por haber tenido la osadía de cuestionarlo. Las mentiras del cacique demuestran la fragilidad en que se encuentra. Ojalá no se trate de otra embestida mediática para someter al cacique en el terreno político que favorezca al PRI. La fuerza que el funcionario  inescrupuloso ha acumulado ha sido de la mano de los poderes estatales y federales del PRI. La realidad condena al sátrapa y su hijo. ¿Lo harán las instituciones?

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Después del demoledor reportaje de la empresa Televisa en contra del cacique y su forma de conducirse desde el poder envuelto en el movimiento narcisista bautizado como gallardía

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