La humillación al PAN y su militancia

21 marzo, 20187:21 pmAutor: Agustín de la Rosa CharcasCapital Colaboradores

El cacique Ricardo Gallardo Juárez impone sus decisiones, no las ubica a consideración de nadie, sólo de su absoluta y única voluntad. Por eso es cacique. A la estructura formal del PAN en San Luis Potosí, nunca se le había ninguneado de manera tan abierta por parte de su dirigencia nacional. En ninguna contienda electoral, como la que se vive ahora en el histórico proceso del 2018. El ninguneo ha rayado en la humillación pública al imponerles las condiciones políticas leoninas de aceptar sin chistar, reconocerle al PRD una supremacía electoral que no tiene en el momento de suscribir la alianza para la presidencia de la república.

Cierto que el panismo o para ser justos en nuestra apreciación, la dirigencia no presenta diferencias en el ejercicio del poder como lo ha hecho el PRI y también como lo hace el PRD en la zona metropolitana. Pero hay límites, al parecer para un sector de la cúpula panista. No aceptan, en privado (tampoco se les puede exigir tanto) la alianza con el grupo delincuencial de la “gallardía”, que por cobardes no se atreven sostener en público. Los acuerdos en el convenio nacional que suscribieron los partidos del frente que postulan al ambicioso Ricardo Anaya, fueron hechos totalmente al margen de la dirigencia en el estado de San Luis Potosí, pero aceptados sin chistar por los avaros dirigentes estatales del PAN. Se tuvieron que tragar toda la verborrea que durante meses habían expresado sobre el cacique y su corrupto gobierno. Salieron todos sonrientes para la foto, al festejar su alianza en el ámbito nacional y estatal. El poder los hace iguales.

La decisión de ir en alianza con toda la mala fama, que ya es del dominio público nacional con la gallardía, está tomada, tope en lo que tope. Es un escándalo que seguro saca algo más que urticaria a las buenas conciencias de militantes panistas, que los hay. Pero la militancia es la que menos importa en tales decisiones. Es donde se equivoca la cúpula nacional y estatal panista. Los grupos clientelares del gallardismo se han venido acotando. Se aprovecha de la vulnerabilidad de los derechos humanos de sectores sociales bajos. Pero el rechazo a sus corruptos gobiernos y la violencia que han generado, se han extendido a sectores que no permanecerán al margen en el próximo proceso electoral. Más aún la votación de panistas en desacuerdo con lo que hacen desde sus cúpulas, se moverán a favor del tabasqueño Andrés Manuel López Obrador.

El cacique ya midió la ambición de Anaya y lo provoca al haber logrado que su partido el PRD proponga como candidato al senado a su hijo, Ricardo Gallardo Cardona. Con todo y que el acuerdo que suscribieron es que al PRD le correspondía poner al candidato que encabece la fórmula, que debía ser para una mujer y al PAN proponer como candidato a un hombre. Pero el cacique movió las fichas a sus intereses, no a los del PAN, ni mucho menos a su candidato presidencial. Anaya está aflojando el cuerpo sin ningún tipo de problema ni rubor, por el hecho de lograr la candidatura del PRD a la presidencia, les dio lo que pidan. Pero al cacique no le convenía que fuera una mujer al senado, sino generar un lance político en el que sus piezas sean colocadas de cara a quedarse con la gubernatura.

Entonces, no le pidió su opinión a los panistas y les comunicó que su hijo, el ex presidiario buscaría el senado. Y les dijo, con su peculiar arrogancia y autoritarismo, que debían meterse a fondo para que los votos de la militancia panista sean para su hijo, si quieren que su candidata al senado llegue. El panismo, su militancia, está en manos del cacique y de su ambicioso candidato presidencial. La lectura del gallardismo en poner al llamado pollo como candidato al senado es una provocación abierta al panismo nacional, estatal, también al poder federal y estatal. O ya cuenta con el respaldo del poder federal y estatal y de la misma cúpula del panismo nacional, para no proceder en su contra por los malos manejos que le han salpicado como hongos en sus desgobiernos. Los tiempos de las cúpulas del panismo nacional y estatal, ya están terminadas. Siguen los momentos de la militancia panista en el estado. ¿Caminaran humillados, como lo han hecho al emitir su voto en favor de la corrupción y la violencia que representa la gallardía?. Es la cuestión.

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