Crisis en el PAN

6 abril, 201811:59 pmAutor: Agustín de la Rosa CharcasCapital Colaboradores Opinion

Las decisiones polémicas que han tomado recientemente los dirigentes del PAN para designar candidatos a puestos de elección popular están provocando irritación, deshonra y decepción entre militantes y simpatizantes. El partido de la otrora “gente decente” se mancha con tanta conspiración. Los principios de doctrina heredados de los Padres Fundadores han sido arrojados a la letrina y muchos de los líderes con autoridad moral y largo historial de lucha callan y dóciles soportan la humillación.

Es el siniestro Maquiavelo y no el demócrata Manuel Gómez Morín quién guía espiritualmente a los dirigentes del PAN. “El fin justifica los medios”, es el mandato que avasalla. Pragmatismo salvaje y pérdida de identidad los fundamentos morales que inspiran a sus élites en el proceso electoral. Una clara traición a los principios de doctrina que les fueron heredados y que los hacía distintos y respetables.

La conspiración de los dirigentes para imponer como candidatos a sus aliados y excluir a quienes les estorban ya ha provocado una crisis interna que debilita al partido blanquiazul. El daño puede ser irreversible. Las divisiones internas se profundizan y los incentivos para cobrar venganza son muchos. Ya lo dijo en un arrebato de furia Alejandro “El Boris” Lozano: “no dejaré pasar esta humillación histórica y denigrante”. ¿Qué va a hacer? ¿Llamar a la insurrección de las bases panistas? ¿Renunciar al PAN? ¿O su amenazadora arenga fue solo una catarsis producto de la frustración? El ex alcalde Alejandro Zapata también reaccionó con rabia contenida. Decidió renunciar a la Comisión Permanente de su partido ante tanta arbitrariedad pero no se atrevió a denunciar el atropello.

Hace tiempo que Acción Nacional no vivía un periodo de descomposición y extravío como el que ahora lo aqueja. Sabedor de lo que es capaz de corromper el poder uno de sus ideólogos, Carlos Castillo Peraza, advirtió hace tiempo que «había que ganar el poder sin perder al partido». Pero su consejo no fue escuchado. Hoy el PAN es todo aquello que combatió durante décadas.
La humillación sufrida por algunos destacados panistas luego de que Ricardo Anaya entregara al PRD la primera posición en la fórmula para competir por una curul en el senado es prueba contundente de la perversidad con la que actúa su dirigente. Alejandro El Boris Lozano y Juan Pablo Escobar fueron engañados vilmente por Anaya y Azuara. Sirvieron temporalmente como cortina de humo para que la conspiración madurara. Los encandilaron con la posibilidad de ser candidatos al senado pero en realidad ya se había urdido con anticipación un complot para excluirlos. El agravio es mayúsculo.

Ricardo Anaya y Xavier Azuara vendieron su alma al diablo a cambio de asegurar longevidad política. El joven queretano suma con artimaña los votos de la Gallardía y Xavier Azuara amarra una diputación federal plurinominal. Los demás, que se jodan. El artero golpe orquestado por los dirigentes acaba temporalmente con las pretensiones de continuidad política de otros destacados militantes como Marcela Zapata Suarez del Real, hija del ex senador Alejandro Zapata Perogordo.

En cambio el clan de los Gama Basarte resulta beneficiado al obtener para su hermana Laura Gama, actual regidora capitalina, la candidatura al senado de la república. Militante sin grandes méritos, Laura Gama Basarte será senadora producto de un premio de consolación para su hermano Marco actual diputado federal, leal y cercano seguidor de Ricardo Anaya. Evidencia explícita del ejercicio patrimonialista y poco democrático con que se han repartido las candidaturas en el Partido Acción Nacional.

Es el perfil desfigurado del partido que en otro tiempo encarnó lo mejor de la lucha por la democracia en el México. El de la Brega de Eternidad, el opositor leal, el formador de ciudadanía, el de los místicos del voto, el inquilino del Templo de la Democracia. Se ignora si Anaya y Azuara podrían mirar a los ojos sin avergonzarse a los fundadores de su partido Manuel Gómez Morín, Efraín González Luna, Aquiles Elorduy, Francisco Fernández Cueto, Alejandro Ruiz Villaloz, Rafael Preciado Hernández, Juan Gutiérrez Lascuráin y Manuel R. Samperio.

 

Caras y caretas

 

Hay nerviosismo en el PRI. Nubes negras amenazan su horizonte. Las sirenas de alarma se han encendido. Luego de dos meses de precampaña José Antonio Meade no crece. El promedio de todas las encuestas publicadas lo ubican en tercer lugar. Los estrategas han iniciado un relanzamiento de la campaña y han designado a los mejores mariscales de campo.

A partir del 21 de febrero se han incorporado al Estado Mayor de José Antonio Meade, Manlio Fabio Beltrones, Miguel Ángel Osorio Chong, Beatriz Paredes, Carolina Viggiano, René Juárez y Mariano González, todos con amplia experiencia y oficio político. ¿Podrá el PRI revertir el rezago de su candidato o lo que estamos viendo es un anticipo de la catástrofe que viene?

 

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