Boxeo ficticio, la cartelera de los Chávez privilegia el negocio sobre el deporte
12 marzo, 20269:18 pmAutor: Juan Pablo Moreno GuzmánDeportes
El dinero y las simulaciones se impusieron sobre el deporte y el espectáculo boxÃstico en la más reciente cartelera organizada por la dinastÃa Chávez en la Arena PotosÃ, en San Luis PotosÃ. Lo que fue promovido como una noche de alto nivel, terminó envuelto en crÃticas de analistas y aficionados, quienes señalaron el bajo nivel competitivo de las peleas estelares y evidenciaron combates “facilones†para favorecer a los hijos del histórico pugilista Julio César Chávez.
Las dos peleas principales, el combate de Omar Chávez y el regreso de Julio César Chávez junior al boxeo profesional, dejaron un sabor amargo entre el público, que desde las gradas, expresó su descontento con silbidos y abucheos ante lo que consideraron enfrentamientos desiguales, diseñados más para impulsar el negocio que dignificar el boxeo.
En la primera contienda estelar, Omar Chávez, el hijo menor, se enfrentó al colombiano José Miguel Torres, un boxeador de 46 años, una edad poco común en el boxeo profesional. Torres llegó al combate con un récord de 40 victorias, 23 derrotas y 17 nocauts, sin mayor reconocimiento, catalogado en portales especializados con una nota de apenas 3 sobre 10.
La diferencia de condiciones fue evidente. Omar Chávez, 16 años más joven, contó con una calistenia de primer nivel, respaldada por la escuela y los campamentos de su padre. En el ring, la superioridad fue clara. Chávez derribó a su rival desde el primer asalto y culminó la pelea por nocaut en el segundo round. El resultado no convenció a los hinchas, que manifestaron su molestia al considerar el combate disparejo en exceso.
Las crÃticas cobraron mayor fuerza al recordar que, en su choque anterior, ante el ex medallista olÃmpico, Misael “El Chino†RodrÃguez, un rival más joven, invicto y más capacitado, Omar Chávez perdió por decisión, lo que refuerza las percepciones de que ante rivales de mayor exigencia, el panorama cambia. El combate estelar de la noche marcó el regreso profesional de Julio César Chávez junior, aunque en circunstancias cuestionadas. Su rival fue el argentino Ãngel Julián Sacco, quien volvió del retiro, tras no pelear desde el 2023.
Alejado del boxeo, Sacco se dedicaba al trabajo en el campo, a conducir camiones y la actividad ecuestre, hasta que aceptó la oferta para enfrentar al hijo de la leyenda. Chávez junior llegó con un campamento de preparaciones de un mes previo y en mejores condiciones fÃsicas. Durante la pelea, el mexicano mostró mayor consistencia, mientras que el argentino apeló a la experiencia y resistencia para mantenerse en pie. Sin embargo, en el cuarto round, la diferencia fÃsica y boxÃstica se impuso y Chávez ganó por nocaut.
Otra vez la cuenta, analistas y aficionados señalaron las desiguales condiciones, calificaron el combate como otra pelea cómoda. Las comparaciones no se hicieron esperar, recordaron la derrota previa de Chávez junior ante el influencer Jake Paul, un rival que, pese a no ser peleador profesional, mostró mayor paridad fÃsica y competitiva, venció al mexicano por decisión dividida. Los principales beneficios de la cartelera, se dieron en el ámbito económico y empresarial.
La promotora de la familia Chávez, recién creada, en San Luis Potosà ha encontrado terreno fértil para las contiendas, con el respaldo del gobernador Ricardo Gallardo Cardona. Julio César Chávez padre funge como la figura central de las funciones, mientras que el mandatario estatal ha utilizado los espectáculos como plataforma polÃtica y comercial. La Arena PotosÃ, un espacio público, ha sido empleada para los encuentros, sin que exista nitidez sobre los ingresos generados.
Además, durante las funciones, se comercializan de manera exclusiva, productos como el Ron Potosà y bebidas alcohólicas, con sobreprecios que benefician los intereses del gobernador, sin transparencia ni rendir cuentas sobre lo recaudado. Con peleas de bajas exigencias deportivas y una fuerte carga de intereses económicos y polÃticos. La cartelera dejó el malestar de que el boxeo quedó relegado a un segundo plano. Mientras, los aficionados exigen combates auténticos y competitivos. Los principales ganadores de la noche parecen ser la promotora de los Chávez y Gallardo Cardona, en una mancuerna que ha encontrado beneficios personales a costa del deporte, de la hacienda estatal y el desprestigio del boxeo mexicano



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