En 20 años desaparecerá la ciudad de San Luis Potosí, capital. Causas y posibles remedios para evitarlo

27 marzo, 20246:49 pmAutor: Abraham Rivera HernándezCultura

Llegó contento un español y le dice a otro: arribó una empresa china, nos trae 2 mil 900 empleos. Le contesta el otro, sí pero, hemos perdido un pedazo de España.

Causas. 1.- Ya no hay agua suficiente para los crecientes pobladores. 2.- Incultura, voracidad empresarial, incapacidad gubernamental y falta de visión. 3.-Industrias depredadoras. 4.-No llueve, por el cambio climático. 5-Mantos freáticos agotados. 6.- Ya no hay zonas residenciales en la tradicional Carranza y anexas, sólo negocios.

Corría el año de 1949, yo vivía en José María Flores, en el barrio de San Sebastián. Me consta que se iniciaban las excavaciones en todas las calles de la ciudad, para las tuberías del agua de fierro. O sea, ya tienen por lo menos, 74 años y nunca las han cambiado. Es decir, más de la mitad del agua se fuga y pierde.

Todavía hace 30 años, cada hogar poseía una noria, con agua a menos de 8 metros. Antes, el agua de beber, la surtían los aguadores, usaban un palo en los hombros, con dos latas de 18 litros en cada lado. La vendían casa por casa.

En el Tecnológico de San Luis Potosí, hace 53 años, hicimos el primer pozo a 50 metros. Hoy perforamos a mil 200 metros de profundidad, para encontrar el líquido.

Me consta que, en 1970, el gobernador Antonio Rocha, al hacer el estacionamiento de la Plaza de los Fundadores, brotó tanta agua que hubo necesidad de sacarla con bombas potentes. Usaron tubos de 60 centímetros de diámetro hacia la calle, durante dos o más semanas, día y noche.

En mi trabajo en la facultad de contaduría y administración de la universidad autónoma, mi cubículo daba hacia lo que fue la cancha de basquet y el estacionamiento. Al hacer la biblioteca, escarbaron 60 metros por 60 metros, con una profundidad de 5 metros. Recuerdo que me fui a casa un viernes por la tarde. Al regresar el lunes, vi una albercota llena de agua. Me dije: ¿y ahora cómo van a edificar? Aprendí de los ingenieros y su talento, cuadricularon la superficie del terreno, hicieron el vaciado de concreto en los espacios preparados. Con maderas y potentes bombas, sacaron el agua, día y noche, luego construyeron.

Había pilas de agua por toda la ciudad, a donde fui a nadar. La de don Ramón, Los Güeros, o sea los Franco, los Lazcano, el deportivo ferrocarrilero, don Salomón, todas estaban con su respectiva huerta frutícula. Mención aparte, están los charcos de Santana, hoy estadio Plan de San Luis. Al cruzar la glorieta Benito Juárez, estuvo el Charco del Padre, en el rio de Santiago. Es por lo que nos llamábamos Tangamanga, lugar de agua y oro. Ahora no existe uno ni otro. Gracias a los saqueadores, motivo de mis escritos.

No quiero ser alarmista, pero en los años cuarenta, éramos en la ciudad, 78 mil habitantes, que comíamos, nos aseamos, íbamos al sanitario por lo menos dos veces al día. Nos bañamos y teníamos cambio de ropa cada semana. Hoy somos casi 2 millones, con otras costumbres.

Además del cambio climático mundial, el ciclo aquí en San Luis es, tres años de lluvias torrenciales, tres de inundaciones y tres de sequía. Apenas llevamos un año del primero. Cuando tenemos abundantes aguaceros, las “inteligentes” autoridades la tiran por el río Santiago, en lugar de guardarla.

Hoy con tristeza, vemos que en las colonias residenciales, desaparecen las casas, para hacer edificios multifamiliares, de al menos seis habitantes por cada departamento. Son bajitas las cuentas, 36 personas que usan 170 litros en promedio diario. En Carranza ya no existen hogares, ahora son negocios. Sus habitantes se fueron a vivir a los cerros, alrededor de la ciudad. Han forrado con planchas de concreto, las áreas donde se recuperaba el agua. Ahora cuando llueve, busca su regreso natural al mar a través de los riachuelos que fluyen a los ríos.

Algunas sugerencias para solucionar el problema. Primero, hacer más conciencia y cultura, entre la gente, sobre el cambio climático mundial, que es verdadero y terrible. Segundo, ni una más empresa depredadora y no vengan más oleadas de fuereños a asentarse. Tercero, cambiar la red hidráulica en la mitad de la capital. Cuarto, construir por lo menos dos nuevas presas o arreglar las cortinas de las ya existentes. Urge desazolvar y limpiar las actuales, como El Potosino, El Peaje, la de Mexquitic y El Realito.

Ni un fraccionamiento más en los alrededores y menos en la Sierra de San Miguelito. Habrá que construir la presa “Las Escobas”, traer el agua de Rioverde, de la Media Luna, si nos dejan. O irnos a vivir a la luna ¿Usted qué opina?

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