El ahijado del general, fragmento

12 noviembre, 201811:17 pmAutor: Valentín Ortiz RebollosoCultura

A mi padre del que nunca supe que de su trabajo ni por equivocación, un tornillo tomara y se lo llevara a casa

Los sindicatos que se democratizan bajo la tutela del estado, están condenados a esclavizar la conciencia de los agremiados. Cuando pescaba salmones en Alaska, el amigo Glen me lo repitió varias veces, no sabía el por qué presentía que quizás al regresar al puerto, le daría la espalda al trabajo y mis pasos se introducirían tierra adentro hacia el sur. La tierra de la morena que se me clavó en el corazón, desde chamaco y que me juró esperar, de ser posible toda la vida, bajo la sombra de un árbol de buena madera, hermosa y de frutos llamados mahuacatas. Lo primero era arrebatarles el poder a los extranjeros que eran dueños de nuestro oro negro, para después organizarnos y emanciparnos y del tufiento estado que les abrió las piernas a esos cabrones sin darnos aviso a los hijos y nietos de mi general Villa. Me hubiera gustado haber sido el padrino de bautizo de tu hijo y que se llamara Morelos, por el día en que nació. Se ve que pinta para rebelde, pero presiento que será más útil a la ciencia .Yo no creo en esas pendejadas, de que con una jicarita repleta de agua fría, al vaciarla sobre la cabeza de los críos, alumbrados con una vela encendida, pronunciar palabras en latín y en nombre de no se quien, asustar al hijo para que detenga el pataleo y su lloriqueo con el yo te bautizo con el nombre de que vino a redimir la tierra, en nombre del señor, su santo espíritu, el cual te distinguirá por siempre ante los otro hijos de María Morales Virgen Santa. Qué bueno que ellos se resisten, lloran y sus lamentos aturden, las parduzcas palabras del hermano del gato volador, cuando la fría agua va cayendo y resbala por su testecita, así protestan los valientes que serán pocos y no regresarán en su vida ciudadana a poner un pie en ese lugar que de bendito nada tiene. Lamento decirte que muchos de esos de sotana y vertedores de mensajes falsos, los acusarán ante la justicia de la tierra y su santo jefe se avergonzará de sus conductas. Las mujeres reclamarán el derecho a la libertad de decir qué hacer con su fruto. Los mochos las maldecirán con apoyo de los hipócritas Pilatos y sus familiares estarán entre ser Judas o San Marcos.

 

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