Los oligarcas y falsos demócratas

15 abril, 20196:09 pmAutor: Agustín de la Rosa CharcasColaboradores Opinion

Hace 426 años, cumplidos apenas el pasado 3 de noviembre, si aceptamos la fecha como la del inicio de la fundación de la ciudad, entenderíamos que la capital, junto con el área que ocupa el municipio de Soledad, existía la portentosa hermosura de lo que representaba el valle de San Luis Potosí. Un espacio que bridaba a los seres vivos, abundancia en agua limpia y pura a flor de piel, aire saludable y exuberante vegetación. Teníamos un hábitat muy rico en flora y fauna. Las imponentes sierras que circundan la zona, estaban cubiertas por la rica biodiversidad que la envolvía. Al día de hoy, poco queda de paraíso natural que teníamos. Ya no hay agua limpia y menos pura, ya no contamos con aire sano, ya no tenemos la estabilidad estructural que se requiere para que la ciudad siga en pie en el presente y futuro. Tenemos una ciudad caótica, enferma. Las sierras que nos rodean, han sido mutiladas al correr de los siglos. Ya no existe el Cerro de San Pedro que fue y es el símbolo del escudo como estado.

Tampoco se encuentran las miles de toneladas de oro y plata que han saqueado desde que la ciudad se fundó. En su lugar nos han arrojado materiales tóxicos que han envenenado la tierra y el manto freático de agua potable del cual nos abastecemos en más del 90%. Las sierras están erosionadas en su vegetación y fauna. La tragedia de la invasión y destrucción de la sierra de San Miguelito data del año en que un gobierno torpe, decidió privatizar el agua de lluvia. En 1895, la señora Refugio Yguerávide vendió a la empresa “Aguas de la Ciudad de San Luis Potosí, S.A” las extensas tierras que comprendían lo que se conocía como la “Hacienda de la Tenería”, 3762.709 hectáreas. Fue la extensión subastada por la cantidad de $40,000.00 (cuarenta mil pesos). La empresa Aguas de la Ciudad estaba conformadas por la oligarquía potosina, que se aprestaron a tomar bajo su control, el negocio del agua, que les fue concedido por el gobierno en una maniobra a perpetuidad. Esto es, la oligarquía compró a una décima de centavo el metro cuadrado de terreno.

Después de la inundación de 1933, en la cual se produjeron decenas de muertes de seres humanos, animales domésticos y miles de viviendas totalmente destruidas, la empresa, como corresponsable, le vendió al gobierno la infraestructura hídrica construida para el almacenamiento del agua de lluvia (la presa de San José, la planta de los filtros, los canales y tanques de almacenamiento), los cuales estaban en una superficie de terreno que representó sólo el 8% del total que le compraron a la antigua propietaria de la Hacienda de la Tenería. El 92% del predio restante es el que se quedó la firma. La historia de la enorme área es todo un misterio que encierra la oscuridad propia para los malandros que se han enriquecido con la especulación urbana. El área es la que ahora se encuentra totalmente fraccionada y ocupada por decenas de miles de viviendas. Son las que ocupan toda la superficie de la sierra de San Miguelito, por el poniente.

Es donde el inescrupuloso fraccionador Carlos López Medina se ha metido a destruir el hábitat de la riqueza que representaba la flora y fauna. Y todos los beneficios que representaba para la salud de los habitantes. Pero también el pavimentado de la sierra nos ha permitido observar el grave peligro en que la oligarquía ha expuesto a los que habitan en las partes bajas del valle en épocas de avenidas máximas de agua, producto de las fuertes lluvias. La ambición enfermiza de la oligarquía no conoce límite alguno. Actúan con el apoyo del inútil gobernador que padecemos, por el pavimento y construcción de toda la sierra de San Miguelito, en su parte sur oriente y poniente. Pero se encontraron con la lucha de los comuneros de San Juan de Guadalupe a los que no han podido corromper con los cantos de sirenas y la demagogia ramplona, en los ofrecimientos que hacen para que cedan a sus aviesos propósitos.

El grupo de especuladores urbanos que comanda el conocido “Chato López”, tienen el apoyo del gobernador y del presidente municipal de la capital, decididos a todo para lograr su propósito utilitario. Al asesinato vil e impune, como lo pretendieron hacer con el asesor de comuneros, Carlos Covarrubias. Sólo que no lograron su propósito de matarlo. Pero sí lo hirieron de gravedad. Pavimentar la sierra es un grave daño ecológico para toda la capital. La poca flora y fauna que todavía existe dejaría de tener su espacio de sobrevivencia. Los  oligarcas y falsos demócratas pondrán a la ciudad en un grave riesgo en épocas de lluvia. Las destructoras inundaciones tomarían un relieve exponencial por la velocidad y fuerza con que bajarán a la ciudad los millones de metros cúbicos que la sierra junta y por gravedad vierte a la planicie del valle. La sociedad potosina en su conjunto deberá parar el ecocidio que pretenden los oligarcas y falsos demócratas con la sierra de San Miguelito.

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