Los hilos de don Corleone

22 mayo, 20185:54 amAutor: Agustín de la Rosa CharcasColaboradores Opinion

El drama que sucede en el estado, con la participación cínica del clan delincuencial autodenominado “la gallardía”, pidiendo el voto ciudadano, como si no pasara nada, en contra de sus actividades que como servidores públicos han dejado en el municipio de Soledad y la capital, se debe a que ha quedado comprobado, que los hilos que manejan la pandilla, son de orden federal. Los compromisos que se han articulado, rebasan el ámbito local. El actual gobernador, Juan Manuel Carreras, es público y recurrente su abúlico comportamiento político y su forma de ejercer el poder. Los acuerdos a que llegaron en el pasado proceso electoral del 2015, para que lograra mantener el poder el priista, son, como vemos, el dar total impunidad a las evidentes conductas que cómo delincuentes han desplegado en el ejercicio del poder la familia Gallardo. Las denuncias tienen un acumulado que generan malestar social, por sí mismas, pero que se incrementa por la prepotencia con que se conducen los delincuentes con aires de redentores sociales, que se saben protegidos por las “instituciones” de la república.

No hay en tal sentido, duda alguna, de lo que está pasando en la actual coyuntura político-electoral. La familia Gallardo cerró los acuerdos necesarios para que no les impidieran su participación electoral en su búsqueda de avanzar en el escalamiento del poder político y económico. Y los acuerdos son en el ámbito federal, con el sometimiento del poder federal. El repudio que se ha dejado sentir en varios medios nacionales, en donde se pone en evidencia el perfil de corrupción, enriquecimiento insultante en sólo nueve años y de violencia que han ejercido desde el poder municipal en la zona metropolitana, sobre el padre y el hijo, ha sido apabullante. Como también lo es la sordera que la complicidad del poder en manos del priismo nacional y estatal han dejado constancia de las innumerables denuncias documentadas en contra de la familia. Es claro que con el gobierno federal encabezado por Peña Nieto, no se procederá en contra de la “gallardía”.

Como lo es también el hecho de que la impunidad brindada se debe al compromiso de que se vote en lo federal por el candidato del PRI a la presidencia de la república, José Antonio Meade. La circunstancia tendrá una variante, sólo si el candidato del PRI, como se observa, no logra levantar y en las alturas se acuerde que se le enderecen los votos a favor del lavador de dinero, del corrupto Ricardo Anaya alias el Cerillo. Por ahora el acuerdo de impunidad está en que se moverá la votación corporativa del gallardísmo hacia el PRI a la presidencia. La soberbia que consume al par de delincuentes y el bajísimo nivel intelectual que tienen, provocó el aparente desliz del llamado pollo en un mitin casi desértico en la comunidad de Estación Ventura del municipio de Soledad, en el cual sostuvo que sólo les pide el voto para los candidatos amarillos, del senado para abajo, para presidente de la república, les dijo, voten por quien quieran.

Desde luego que el desprecio nada ético que le mostró al panismo y en particular a su candidato presidencial, Anaya, se inscribe en la humillación que no dejan, los Gallardo, en seguirles restregando en público, en pleno rostro, al llamado Cerillo y lo que representa dentro del panismo nacional. La familia Gallardo instruirá a sus operadores políticos para que voten por el PRI a la presidencia. La única circunstancia política que no lo hagan por el ninguneado y despreciado candidato a la presidencia del frente, de parte de los “jefes”, de la mafia de la gallardía, es que en las cúpulas del poder no definan que cerrarán filas con el frente, para que en una maniobra desesperada, logren detener el avance impresionante que trae Morena, no sólo en la elección presidencial, también en la intención del voto en cascada que anuncian las encuestas. El problema no es menor, sobre todo para el panismo indigno, desvergonzado que representa la cúpula local y nacional. Los padrinos mafiosos potosinos del PRD, los traen como su servidumbre en la promoción del voto a favor de los que han acreditado su estrategia política desde el poder como una organización que actúa con los estándares del crimen organizado.

Si quieren llegar al senado, tienen que trabajarle como viles esclavos, para obtener el primer lugar en la votación en el estado, que por ahora los colocan por siete puntos debajo de Morena y seis del PRI. Esto es, si las campañas siguen con el mismo ritmo, es muy probable que la mafia de la gallardía y el panismo sin ética ni principios se queden sin ningún representante en el senado. Ningún panista con conciencia mínima en sus principios doctrinarios va a votar por la fórmula del frente al senado, porque saben que, de hacerlo, contribuirían a darle más poder a la mafia gallardista. Contribuirían a fortalecer la pesadilla de corrupción y violencia que se ha instalado en la zona metropolitana y sería el principio de que se extienda. El comportamiento del estado mexicano, con la familia Gallardo, no se le puede ver en otra forma, es un entendimiento entre mafiosos, que han sobajado la ley a los apetitos de poder y dinero público, sin llenadera, de los jefes de las pandillas de ambos bandos.

La diferencia que existe de la familia Corleone de la mafia italiana, es que era ficticia en el libro del Padrino escrito por Mario Puzzo y la familia de los Gallardo es una mafia de la vida real, que mueve los hilos del poder para alcanzar sus objetivos para delinquir con total impunidad. Y los hilos son del orden federal, sí, pero también estatal. Son los hilos del Corleone potosino, real, pero más peligroso en lo violento y corrupto que el ficticio.

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