Los estertores de los corruptos

8 agosto, 201810:45 pmAutor: Agustín de la Rosa CharcasColaboradores Opinion

Lo que el pueblo de México observa a partir de su histórica victoria en la lucha pacífica transformadora del pasado primero de julio, al emitir su voto en forma masiva a favor de la coalición “Juntos Haremos Historia”, es que quien encabezó el vigoroso movimiento social en su tercera intentona por llegar a la presidencia de la república, Andrés Manuel López Obrador, lo que sostuvo de manera recurrente y machacona en sus agotadoras jornadas de campaña por todos los pueblos del país, es combatir la corrupción, impunidad y la implementación de una “austeridad republicana” desde el ejercicio del poder. La pone en marcha con los anuncios que definen lo que viene en el próximo gobierno federal. Ya no son actos de campaña. Las autoridades legitimadas con el voto masivo ciudadano en su favor, sostienen con meridiana claridad que su acción corresponde a su compromiso expreso antes.

Un anuncio que ha generado malestar profundo en la burocracia dorada que por décadas se ha mantenido en el poder corrupto y corruptor, es la confirmación de que AMLO ganará sólo el 40% de lo que ha devengado el actual presidente de México. De acuerdo con la Constitución General de la República, ningún servidor público deberá percibir más que el ejecutivo federal. La medida en sí misma tiene un significado superlativo en el combate frontal a la corrupción. Es ya una realidad que la lucha es frontal, legal, legítima, ética y de gran contenido moral, que el pueblo de México ha recibido con alegría y satisfacción. El nuevo gobierno no va a fallar en sus principales compromisos contraídos, ya en el ejercicio del poder. La derecha neoliberal que nos ha gobernado por décadas, tiene copado todos los puestos de la burocracia dorada de las instituciones del gobierno de la república.

Y de los llamados autónomos como el Instituto Nacional Electoral. Tal instrumento que la derecha ha usado para quedarse en varias ocasiones con la presidencia de la república (1988, 2006 y 2012), por medio del fraude, cerrando filas con los poderes fácticos, como un solo cuerpo. Han defendido un sistema político y económico, que como aparato de la oligarquía nacional y transnacional, utilizaron para perpetuarse en el saqueo de las riquezas de la nación. El INE lo conforman consejeros que han sido propuestos por el PAN, PRI y PRD, quienes han sido derrotados por el voto popular de manera contundente. Al PRI lo dejó el voto ciudadano en un estado de marginalidad, quedando en su dimensión de los partidos de la “chiquillada”, el PAN, sufrió la peor de sus derrotas en las últimas décadas, teniendo una débil representación en el congreso de la unión y el PRD, prácticamente desaparecido.

La ruta del PRD es la extinción, Morena lo ha engullido de manera casi total. Sólo quedan los rescoldos de lo más corrupto, los responsables del aniquilamiento. Bien merecido tiene el repudio social que alcanzaron en las urnas. La oligarquía, derrotada en las urnas, utiliza al INE para golpear de manera ilegal y torpe a Morena, pretendiendo poner al movimiento en la misma línea de corrupción de la clase política gobernante de las últimas décadas. Se pretende generar una desmoralización en la amplia base social que tiene el actual gobierno federal. Pero lo han hecho de manera no sólo torpe, sino ilegal, como lo señala el consejero José Roberto Ruíz Saldaña, quien ha sostenido: “como no exhaustiva la investigación por la que se multó a Morena”, además de sostener que y “si filtró ilegalmente datos de Por los demás…”.

El INE no ha podido demostrar que el fideicomiso «Por los Demás» creado por ciudadanos militantes y simpatizantes de Morena, en solidaridad con los miles de ciudadanos que fueron afectados por los pasados sismos del 19 de septiembre, no utilizó un solo centavo para alguna de las campañas que se dieron. Y no ha podido, porque no lo hay. No les interesó nunca hacer la investigación a fondo de la operatividad llevada a cabo por los responsables del fideicomiso, integrado por personalidades de un prestigio moral y ético, fuera de toda duda. No era la motivación. La suya fue la línea política de lo que representan y a quienes sirven de manera facciosa desde la institución pública a la oligarquía agazapada en la derecha neoliberal derrotada en las urnas. La siembra de la infamia de parte de la derecha, no podía pasar, bajo ninguna circunstancia. La reacción de AMLO y de los integrantes del fideicomiso fue contundente.

A los ojos de la nación se dejó claro que el dinero acumulado en el fideicomiso se ha entregado de manera pulcra y con todas las pruebas documentales necesarias para corroborar que cada centavo ha sido manejado de forma íntegra, honesta y que ha llegado a los damnificados con nombre y apellido y sus datos de dirección, para que cualquier autoridad lo corrobore. La derecha, no sólo en nuestro país, sino en todo el mundo, no tiene ningún recato en llevar a cabo golpes de Estado para quedarse con el poder de manera ilegal y antidemocrática. En México lo han hecho con total impunidad en tres ocasiones, 1988, 2006 y 2012. En Brasil lo hicieron al destituir a Dilma Rousseff y tratar de impedir que Lula sea candidato a la presidencia, encarcelándolo con ridículas acusaciones. La derecha del mundo, es por naturaleza golpista.

En el país el pueblo soberano le ha impedido la tentación, al dejarla en minoría en el poder legislativo. Pero creer que la derecha se resignará a estar fuera del poder, en aparente “subordinación” y reconocimiento al triunfo democrático del pueblo de México, es una utopía. Si se cumplen las altas expectativas ofrecidas en campaña, desde las decisiones del gobierno triunfador, el acecho de la derecha vengativa estará atenta sobre el actuar del gobierno que llegará a partir del primero de diciembre. No le dejará pasar uno sólo de los errores que seguro se cometerán. La derecha tiene varios representantes nombrados en el actual gobierno en los primeros niveles de decisión. Lo que vemos en el aquí y ahora, son los estertores de los corruptos derrotados, pero se reagruparán y vendrán por la venganza, que es uno de sus principios, lo que los mueve.

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