¿Cualquiera puede ser maestro?
25 marzo, 20198:14 pmAutor: Maestro Armando René Espinosa Hernández Expresidente de la Red de Investigadores Educativos de SLP Miembro de la Sociedad Mexicana de Historia de la EducaciónColaboradores Opinion
El 12 de diciembre de 2018, el presidente Andrés Manuel López Obrador presentó públicamente y ante el Congreso de la Unión la iniciativa con proyecto de decreto que reforma los artículos 3º., 31 y 73 de la CPEUM. Por su parte Esteban Moctezuma Barragán, titular de la SEP, compareció ante las Comisiones Unidas de Educación y Puntos Constitucionales de la Cámara de Diputados el 28 enero de 2019. Asimismo se llevaron a cabo entre el 6 y 16 de febrero audiencias públicas con actores políticos, académicos, instituciones educativas y gremiales, incluidas las ONG y padres de familia, para que expusieran sus opiniones.
El cambio propuesto por el gobierno de AMLO ha generado una amplia polémica, la presente reflexión tiene como propósito recuperar algunos sucesos y recordar ¿cuáles fueron los agravios al magisterio nacional? y de por qué los actuales cambios gocen de amplias simpatías entre el profesorado.
La reforma educativa impulsada por el gobierno de EPN consolidó un acuerdo entre las principales fuerzas políticas del país, para poder promulgar un conjunto de modificaciones constitucionales que abarcaron ámbitos como el energético, las telecomunicaciones, la economía y la justicia. La estrategia para poder hacerlo fue el denominado “Pacto por México”. La suma de fuerzas políticas fue necesaria pues el gobierno electo provenía de un proceso electoral que fue cuestionado en su legitimidad y legalidad, además la ventaja sobre su más cercano perseguidor fue de apenas 6.62%. Con tal decisión, el imperativo de transformar la educación pasó a ser parte de las políticas fundamentales del gobierno en turno y de sus aliados políticos.
El escenario tenía varios actores que representaban desde lo político una dificultad considerable. El primero era vencer la negativa del SNTE, la segunda consistía en crear una legislación sustantiva que diera soporte legal a las decisiones del gobierno y la tercera residía en inmovilizar a las burocracias educativas locales que guardaban una simbiosis con la representación sindical. La detención, acusación y encarcelamiento de la maestra Elba Esther Gordillo Morales en febrero de 2013 fue como hacer caer el primer bastión opositor.
La reforma constitucional a los artículos 3º y 73º, la promulgación de las Leyes del INEE, del Servicio Profesional Docente, la reforma y adición a diversos artículos de la Ley General del Educación, realizadas en septiembre de 2013, así como la armonización de las leyes estatales de educación en las entidades federativas, provocarían airadas manifestaciones de la CNTE, además de una molestia generalizada en el magisterio nacional, que ante la inamovilidad del SNTE, quedaría invisibilizado, sin voz y a la merced de los ataque furibundos de diversas ONG en los medios masivos de comunicación.
Las escenas televisivas e imágenes que circularon tanto en los medios impresos como electrónicos de “maestros” o “grupos sindicales” enfrentándose a la fuerzas armadas del Estado Mexicano, tanto en el Zócalo de la Ciudad de México, como en las entidades de Oaxaca, Chiapas, Guerrero, Morelia y en algunas otras ciudades del país, generaron dudas del aprecio social por el docente. Pero además fueron utilizadas para sembrar entre la sociedad mexicana la duda del sentido profesional del magisterio, tildándolo como un grupo de “irresponsables”, “malvados”, “flojos”, “violentos” y demás epítetos, que fueron repetidos constantemente en programas de noticias y de opinión tanto en la televisión, en la radio, como en los periódicos de circulación nacional. En cierto momento se llegó a hablar de una campaña de desprestigio en contra de los maestros.
A lo anterior se suman la represión contra el magisterio, entendida como las acciones de fuerzas policiales para obstaculizar las manifestaciones en espacios públicos que visibilizaban el descontento con la reforma educativa, sucesos que lamentablemente desencadenaron en las muertes de personas y más de cien heridos en Nochixtlán, Oaxaca, cuando policías federales y estatales implementaron un operativo para desalojar un bloqueo que sostenían los maestros en una carretera de la entidad.
Acontecimientos como obligar que los grupos de maestros seleccionados para presentar la evaluación en edificios resguardados por fuerzas armadas, en lugares remotos o que tal ejercicio se hiciera en un contexto de “intriga” o a “escondidas”, tuvo consecuencias negativas en el ánimo colectivo del magisterio. Pero fue magnificado por otros actores sociales para estereotipar a los maestros mexicanos y a la escuela pública como “reacios” a la evaluación.
La historia nos dice que a todas las reformas educativas ha existido oposición, dependiendo a que sectores afecta más en sus sensibilidades, intereses o forma de concebir ¿cómo se debe enseñar a los niños y adolescentes? En su momento los padres de familia lo han hecho sistemáticamente sobre todo cuando se han introducido temas de sexualidad y ética, a lo cual se han unido sectores sociales identificados con el catolicismo o bien de ideas denominadas de derecha o conservadoras. El magisterio se ha inconformado cuando afectan sus condiciones laborales, ya sea que se hayan derivado de negociaciones en términos de la representación sindical y el patrón, que por lo tanto deberían ser inalterables. Pero la reforma de 2013 ha traído tres componentes más al debate educativo, las ONG, los medios de comunicación y los organismos internacionales, impulsando una agenda de cambios que van en detrimento del estado de bienestar y fortalecen la intervención de la iniciativa privada en el mercado educativo.
El haber forzado la implementación de la Reforma Educativa de EPN, fue una lógica que al final de cuentas desgastó el poco prestigio de la profesión docente, debilitando su “estatus” ante la sociedad, dejándola inerme ante señalamientos y criticas basadas en estereotipos rayando en el clasismo y el racismo, de lo cual no se ha recuperado. Por lo tanto, ya ha quedado un estigma o huella en el magisterio como una actividad profesional poco relevante, que fue, y sigue siendo contradictorio, cuando el propio secretario de la SEP, de infausta memoria, Aurelio Nuño Mayer, llamó a todos los egresados de instituciones superiores para que presentaran su examen de ingreso al servicio docente, bajo el argumento de que cualquiera podía ser maestro.



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