Bronco, el ocurrente encantador de serpientes. Ángel Castillo Torres.

30 abril, 20188:26 pmAutor: Ángel Castillo TorresColaboradores Opinion

Jaime Rodríguez Calderón, El Bronco, es un infiltrado en la campaña presidencial cuyo propósito es restarle votos a López Obrador. Es un Caballo de Troya que busca debilitar al tabasqueño. Su pretensión es quitarle miles de sufragios de aquellos ciudadanos que están hasta la madre del actual sistema político. A eso lo han mandado los enemigos del Peje en esta contienda electoral.

Consiguió la candidatura a base de trampas, simulando firmas y utilizando documentos falsos. Para lograrlo contó con la complicidad de 4 magistrados del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación de quienes se sospecha que recibieron consigna para incluirlo.

Su candidatura carece de credibilidad. Ha devaluado la figura del candidato independiente revelándose como un ejemplar destacado de lo más ruin de la clase política dinosáurica. Como gobernador de Nuevo León ha salido a deber y hoy sus niveles de aceptación son muy bajos porque ha incumplido promesas, como esa de permanecer los 6 años como gobernante. De manera irresponsable y aún sin dar resultados ha decidido desempeñar el papel de comparsa en la actual contienda electoral.

El Bronco forma parte de una estrategia perversa para fragmentar el voto y propiciar que Meade o Anaya puedan colocarse en el segundo lugar y desde ahí tener a tiro de piedra al puntero que es Andrés Manuel López Obrador. Forma parte de una pandilla que se agrupa en el frente Todos Unidos Contra López Obrador.

El gobernador con licencia es un personaje político que durante 33 años fue priista y que ahora se está prestando para hacer el trabajo sucio. Es un encantador de serpientes. Sirve a los intereses del PRI y del PAN como presunto candidato ciudadano. No tiene posibilidades de ganar pero puede prestar un gran servicio a las dos Coaliciones que enfrentan a AMLO.

En la actual campaña presidencial utiliza para estos fines el prestigio que conquistó luego de realizar la hazaña de ganar la primera gubernatura como candidato presuntamente independiente en el estado de Nuevo León (año 2015).

Sus genes son priistas.

Jaime Heliodoro Rodríguez Calderón, El Bronco, aprendió las mañas de la política en el PRI.

Se afilió al Partido Revolucionario Institucional en 1980. En el año 1990 fue nombrado secretario de Acción Juvenil de la Confederación Nacional Campesina (CNC). Luego logró que el partido tricolor lo postulará como diputado federal del Congreso de la Unión por la vía plurinominal en la LV legislatura, cargo que desempeño del 1 de septiembre de 1991 al 31 de agosto de 1994. Posteriormente fue diputado local del Congreso del Estado de Nuevo León por el PRI en representación del décimo distrito del 1 de noviembre de 1997 al 31 de octubre de 2000.

Su carrera ascendente dentro del PRI lo convirtió en presidente municipal de García, Nuevo León, en las elecciones estatales de 2009.

Como puede observarse todas sus relaciones políticas y aprendizajes fueron adquiridos en el partido tricolor luego de militar en sus filas 33 años.

La simulada ruptura con el PRI.

El Bronco renunció al PRI un 14 de septiembre de 2014 luego que desde la dirigencia nacional de ese partido se empecinaron en imponer a la entonces Senadora Ivonne Álvarez como “candidata de unidad” al gobierno del estado de Nuevo León.

Libre de ataduras partidistas El Bronco logró inscribirse en 2014 como candidato independiente consiguiendo 334 mil apoyos (9.7% del padrón) muy por arriba de las 103 mil que exigía la ley electoral de Nuevo León (3 % del listado nominal).

El 7 de junio de 2015 se realizaron las elecciones estatales en Nuevo León para el cargo de gobernador y Jaime Rodríguez Calderón arrasó en las urnas obteniendo 1 millón 020 mil 552 votos, equivalentes al 48.8% de los sufragios emitidos, el segundo lugar lo ocupó Ivonne Álvarez del PRI con 23.9% de los votos y en tercer lugar Felipe de Jesús Cantú Rodríguez del PAN con 22.3%.

Su triunfo fue posible por el apoyo político y económico de muchos empresarios regios resentidos con la reforma fiscal impuesta en ese tiempo por el gobierno federal, más el apoyo encubierto de altos mandos del PRI.

Fue también determinante para su triunfo el estilo “antisistema” de hacer política que ofrecía venganza contra el bipartidismo PRI-PAN. Fueron memorables en aquella campaña consignas de agitación como: “Si ya estás hasta el tronco, vota por el Bronco”.

A partir de estrategias rupturistas se convirtió en el emblema de lo políticamente incorrecto logrando ganar la simpatía y el voto de “la raza” regiomontana: “La raza paga, la raza manda”.

En la actual contienda presidencial El Bronco ha decidido sumar sus capacidades y capital político para facilitar que Meade o Anaya puedan alcanzar y derrotar a AMLO.

El estilo de Jaime Rodríguez Calderón seduce sobre todo a electores impetuosos y poco informados. Ciudadanos que buscan una válvula de escape y un ajuste de cuentas contra los políticos del PRI y del PAN. Y como de manera natural estos votantes pueden ser atrapados por la estrategia del Peje que se enfoca a propagar la ira, Anaya y Meade prefieren que esos electores se inclinen por el Bronco antes que por Andrés Manuel López Obrador.

Si en la parte final de la contienda, allá por el 15 de junio la competencia fuera muy pareja (menos de tres puntos de diferencia entre el primer y segundo lugar) y si el Bronco logra quitarle 3 puntos por lo menos al más adelantado, que se pronostica sería AMLO, habría cumplido su misión como candidato esquirol. Habrá propiciado que Meade o Anaya ganen por escaso margen. Ese es el triste papel que ha decidido interpretar El Bronco en esta contienda presidencial.

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