Las razones de la renuncia del fiscal anticorrupción
17 abril, 202010:40 pmAutor: María Elena Yrízar AriasColaboradores Opinion
El abogado Jorge Alejandro Vera Noyola, el 31 de enero pasado, renunció de manera definitiva y voluntaria al cargo de fiscal anticorrupción, que desempeñó desde el 27 de enero de 2018. En un documento que presentó a la oficialía de partes del congreso local, argumentó que la renuncia fue de manera definitiva e irrevocable al cargo como fiscal especializado en delitos relacionados con hechos de corrupción, por así convenir a sus intereses y razones personales. La tarea de Vera fue integrar las carpetas de investigación emanadas de las múltiples denuncias en contra de diversos funcionarios públicos y diputados de la anterior legislatura. Sobre todo las acusaciones hechas por organizaciones como Ciudadanos Observando, que según Vera, deberían ser investigados, ya sea por la fiscalía o la visitaduría de la fiscalía. Aludió a funcionarios del gabinete estatal y ayuntamiento de San Luis Potosí en el uso de empresas inexistentes para desviar fondos a través de compras simuladas.
Vera Noyola aseguró que “deben ser investigados y determinar en su momento si existe o no responsabilidad”. La instancia que encabeza investigaría los hechos posteriores a la publicación de la Ley Orgánica de la Fiscalía General del Estado, que entró en vigor el 21 de agosto de 2018. El diputado local panista Rubén Guajardo Barrera, presidente de la Comisión de Justicia del Congreso del Estado, opinó que la renuncia de Vera Noyola significa una inconformidad implícita con la política anticorrupción del fiscal Federico Garza Herrera. El legislador manifestó estar preocupado por el poco tiempo que permaneció en el cargo. “Algo tuvo que suceder para que se tomara tal decisión”.
El secretario de gobierno, Alejandro Leal Tovías, consideró que la salida no impacta los procesos que se manejan dentro, ya que la fiscalía trabaja con un encargado. Dijo que Vera realizó un trabajo positivo debido a que le tocó capacitar a su personal y judicializó carpetas de investigación importantes como el caso de ex legisladores. El fiscal del estado, Federico Garza Herrera, indicó que se tienen 60 trámites en la dependencia, por lo que están al pendiente del desahogo de audiencias. Al analizar los argumentos de Vera Noyola, es claro que el ex fiscal renunció porque en efecto, es lo que conviene a sus intereses. Entonces habrá qué preguntarnos ¿qué planes tenía en juego Vera Noyola? La respuesta es simple, primero, estaba de por medio su prestigio profesional, ya que no tenía la libertad plena de atender los temas más polémicos del juego sucio de los políticos. Tampoco tenía luz verde para hacerlo, lo que se constata en la falta de acuerdos con Garza.
El segundo aspecto es que la fiscalía a su cargo nunca tuvo la suficiencia económica ni los recursos humanos necesarios para el desempeño de su trabajo. Inclusive, le quitaron la seguridad a que tenía derecho, por parte del mismo congreso del estado. El tercer motivo es individual, ya que Vera, como miembro del Partido Conciencia Popular, es obvio que aspira a ser de nuevo diputado local, como su padre, que ha repetido varias ocasiones. No podía darse el lujo de quemarse en vano en un puesto donde fue designado para que no pasara nada, como fue su caso. Además, ha trascendido el hecho de que el fiscal Garza Herrera no lo recibía, menos el gobernador Juan Manuel Carreras. Por tales circunstancias, mejor lo razonó y optó renunciar a tiempo, para que su cargo no lo perjudicara más en sus aspiraciones políticas.
Entonces, al no llegar a ningún acuerdo con sus superiores y no tener independencia para actuar por sí mismo, entendió que ya no tenía nada que hacer. En los dos años que duró, no se consignaron las carpetas de investigaciones de los grandes corruptos que se han vuelto intocables. Vera Noyola no quiso tomar el riesgo de parecer un monigote o un corrupto más, que no dio los resultados que esperábamos de su trabajo. Tiene razón al argumentar los motivos de su salida. Pero muy en el fondo, a lo mejor no quiso verse como un pelele. Sus objeciones son claras y legítimas.



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