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Agustín de la Rosa ofrece un ayuntamiento democrático, transparente y austero

El ex dirigente del Partido Mexicano de los Trabajadores y experto en temas de izquierda, Agustín de la Rosa Charcas, aspirante a la alcaldía de la capital por las siglas de Morena, destacó que ofrece a sus votantes, un ayuntamiento democrático, honrado y transparente, donde aplicará la austeridad republicana. “Le daremos sentido a lo que queremos resolver, como el suministro de agua, disminuir la brutal violencia con uso de la Guardia Nacional y apoyo del gobierno estatal. La obra pública y otras compras, se harán de manera abierta, aunque no estén registrados en los padrones. Vamos a reforzar las estructuras económicas. Habrá un mandato de puertas abiertas. No improvisamos, estamos preparados, buscamos aportar nuestro esfuerzo y conocimiento. Seré un candidato con sentido horizontal, donde la militancia diga que está de acuerdo. Tenemos la capacidad para salir a debatir de manera fraterna con los demás compañeros que busquen el mismo cargo. Si logramos pasar las aduanas, podremos enfrentar los demás adversarios, que representan el conservadurismo más rancio de San Luis”.

“Es lo que buscaría cualquier gobierno que aspira a ser responsable, tener altas miras de beneficiar al mayor número de ciudadanos. En el valle hay más de un millón cien mil habitantes. La capital tiene en promedio 829 mil gentes, según el censo del 2015. Urge que el ayuntamiento sea el promotor de la agenda que buscamos. Se requiere un proyecto para los próximos 50 años. La ciudad está al acecho y caprichos de capitales especulativos, como los fraccionadores, que no tienen llenadera. Es el origen de todos los males que tenemos. En 1950 había 129 mil habitantes. Al 2015, hubo un crecimiento demográfico explosivo de 10 mil habitantes por año. Lo que generó una enorme demanda en materia hídrica, casas, sistema vial, seguridad, ecosistemas, que están bastante deteriorados. No podemos crecer al capricho de los depredadores. Tenemos amargas experiencias. El capital, por su naturaleza, solo busca acrecentar su riqueza. Y no de las mejores maneras. Nunca les ha interesado el bienestar social, sólo lo que deja dinero”.

“El presidente Andrés Manuel López Obrador intervino para salvar la Sierra de San Miguelito. Pero el debate inició en 1895, con el gobernador Carlos Díez Gutiérrez, cuando buscó privatizar el agua de lluvia. Fue una torpe iniciativa generada desde el poder político, para dejarle el control a un grupito oligárquico. El gobierno le dio el contrato a la empresa Aguas de San Luis. Entonces tuvieron que comprar una enorme cantidad de terrenos que se conocían como la Hacienda de la Tenería, con una extensión territorial de 3 mil 763 hectáreas, donde hicieron la infraestructura de almacenamiento. Como una represa en 1898 que llamaron La Constancia. Fu la causante de la tragedia el 15 de septiembre de 1933, cuando se registró una de las inundaciones más letales que hemos tenido. Después viene la embestida de los ricos para quedarse con toda la sierra. A los 5 años dejan el permiso del agua y regresan la infraestructura, que venden en un millón de pesos, pero sólo 309 hectáreas. Lo demás pertenecía a la sierra de San Miguelito, donde está la presa San José, que llega hasta el parque Tangamanga uno. Cuando rompen el convenio y hacen el trueque, quedó un promedio de 3 mil 500 hectáreas en manos de la empresa y ya no se supo nada”.

“Lo curioso del asunto es que, a través de los años, las extensiones de terreno han sido fraccionadas por el voraz urbanizador, Carlos López Medina, uno de los especuladores más inhumanos e insensibles de San Luis. Es el mismo sujeto que busca quedarse con mil hectáreas en la Cañada del Lobo, que habremos de defender. El capital busca reproducir sus utilidades. No le interesa el bienestar social, por lo que no existe un plan urbano de gran alcance, que se haya implementado con seriedad. Ahora se dio un problema bastante grave con la explosión demográfica, que empezó a hacer expansivos todos los problemas. Hablamos de desequilibrios estructurales que publiqué en un libro en el 2000. Advertimos desde entonces sobre la debilidad del suelo, que iba a provocar hundimientos, colapsos en toda la ciudad. Urgían políticas previsoras para contenerlos, lo que no ocurrió. El deterioro se genera por la negligencia del poder político. En el 2001 aparecen las primeras fallas en algunos edificios. Era un síntoma de lo que pasaba en el subsuelo. En el 2011, el mismo estado documentó un promedio superior a las 20 fracturas geológicas”.

“En el 2018, en el Atlas de riesgo, se consignan 34 casos. Son las grietas que ya existían, se manifiestan en las casas abandonadas, que son peligrosas para vivir. La ciudad se desmorona. Es un problema gravísimo. Al proyectar un crecimiento urbano, tenemos que definir las áreas hacia donde extenderse. Si existen pocas reservas territoriales, lo recomendable en términos técnicos es ampliarse hacia arriba. Abajo generar los estacionamientos necesarios para aprovechar al máximo el espacio. Hay que meternos en estudios a fondo. El problema tiene décadas, sólo les interesa acumular riquezas. Por donde quiera que uno camine, hay congestionamientos viales, producto de las improvisaciones. Es como comprar un terreno para construir, se diseña la casa según las necesidades. Lo mismo pasa con la ciudad, hay que analizar su despliegue. Son datos duros, ya sabemos cuánto crecemos cada año. Hay que hacer un diagnostico de los problemas, como el hídrico, que rebasó al estado desde hace décadas. En 1950 inició el fenómeno, la sociedad empezó a exigir cada año, 1.17 millones de metros cúbicos más de agua para el consumo humano”.

“Entonces Gonzalo Santos empezó a perforar pozos. Desde entonces lo hacen. No bastan las presas, es mayor la demanda. El subsuelo lo resiente, se empieza a bajar el espejo hídrico en 1961. Es cuando se declara zona de veda el valle de San Luis, para que el agua se destine sólo al consumo humano, no para la industria. Pero lo ignoraron. Ahora tenemos un bache agrietado, hay que revertirlo, lograr un equilibrio. O habrá hundimientos muy grandes. En los últimos 30 años, el nivel del espejo disminuyó 130 metros lineales. Cada año baja de dos a cinco. Por cada dos metros que sacan del acuífero profundo, apenas recargan uno. Nadie le atora a discutir tales problemas, ponerlos sobre la mesa. Los conflictos viales se generan porque se ha crecido sin orden. Es sentido común, tenemos más de 350 mil vehículos que envían a la atmosfera, dióxido de carbono. Es veneno puro para quienes lo respiramos. La sierra de San Miguelito se ha deteriorado por la actividad humana”.

“Hay que cuidarla como reserva protegida. El estado debe volcarse para salvarla y acabar con los desequilibrios ecológicos. El calor que sentimos y los cambios de clima, son por la falta de árboles, fauna y flora. Tenemos que revertir la negativa tendencia. La propuesta que impulsamos es muy concreta. Hemos estudiado las corrientillas, donde hay que hacer presas de gavión. Son estructuras de ingeniería que sirven para disminuir la velocidad del agua. Pero en el transcurso de los años, jalan segmentos, que forman terraplenes, donde se pueden cultivar matorrales, árboles, que en las avenidas máximas, ayudan a contener los aluviones. Si pavimentan la sierra y la llenan con viviendas, las inundaciones serán más fuertes. Con un empuje destructor del 30%. No estamos preparados para enfrentarlos. Ya se registraron en 1933, 1887 y 1888, por señalar algunos. Hubo pérdidas trágicas de vidas humanas. Para controlarlos, hay que recurrir a la enseñanza histórica y científica. Se necesita construir un canal a cielo abierto en las partes bajas de la sierra y captar el agua de lluvia, que es el 61% de toda el área del valle”.

“Son 260 kilómetros cuadrados de sierra. Es el mayor volumen. El agua será conducida hacia el rio Santiago, donde siempre ha terminado. Pero hay otra propuesta, edificar la infraestructura necesaria para crear una laguna artificial, que sirva para recargar el acuífero profundo, que está deteriorado. No podemos hacerlo sin tener antes un diagnóstico de lo que sucede. Son obras que necesitan el auxilio de los tres niveles de gobierno. Pero el ayuntamiento debe marcar la agenda. Las aguas superficiales constituyen más un problema de conducta e hipocresía de los que están en el poder político y económico. Los dueños del dinero son los que han puesto a los gerentes en el gobierno estatal y municipal. Hay soluciones, pero falta voluntad política para resolver los problemas. En el censo del 2015, se establece que existen 222 mil viviendas habitadas. El organismo operador de agua potable y alcantarillado, Interapas, dice que hay fugas en el 40% de la ciudad. Significa que en 88 mil casas, no les llega agua o es muy poca”.

“Es una conducta irracional, sin pies ni cabeza. Nos dicen que se inyectan a la red obsoleta, cada año, 125 millones de metros cúbicos del acuífero profundo, de donde se extrae más del 90% del agua que consumimos. Mencionan que hay un 40% de fugas. Entonces, se pierden 50 millones de metros cúbicos. Las obras de almacenamiento que tiene la ciudad son la presa de San José, El Peaje, Potosino y Cañada, que no llegan a los 15 millones de metros cúbicos y tiramos 50 millones por las obsoletas redes. Hay 35 millones de metros cúbicos que se pueden aprovechar si se rehabilita la red de agua. Es una circunstancia de esquizofrenia. No recargamos y sacamos mucho. Es un problema grave que no atiende la burocracia, nadan de a muertito y el

problema crece. Especulan que no hay dinero. La historia nos demuestra que si tienen, pero también hay una enorme corrupción. En el 2019, el alcalde Xavier Nava invirtió del presupuesto público 100 millones de pesos, para promover su imagen, lo que es ilegal. Podría usar sólo el 10% y el resto destinarlo a resolver el asunto de los baches. Tampoco hay que endeudarse”.

“Se podrían reparar 65 mil fugas, equivalentes al 73.3% del total. Ya no se desperdiciará el agua de manera torpe. Además se daría trabajo a los pequeños contratistas, que casi desaparecen. El gobierno sólo ocupa a un reducido grupo de amigos. En promedio, cada humano consume 300 litros diarios. Es una cantidad muy grande, un desperdicio. Hay que implementar el ahorro y cuidado del agua, reponer lo que se saca, para mantener el equilibrio del sitio donde habitamos. Obligar a las empresas a que no usen agua del acuífero profundo, sólo tratada. Tenemos además que la violencia ha aumentado. Es doloroso ver todos los días, la pérdida de vidas humanas. El ayuntamiento tiene que emplearse a fondo con gente honorable, honrada, de trayectoria limpia. Vincularse con las fuerzas del estado y nacionales, porque existe un problema de cárteles que se pelean todos los días el control del territorio. Es complejo, pero factible conseguir mejores resultados. Proponemos ir en defensa de la ciudad en todos los sentidos. La sierra debe ser reforestada para tener un pulmón vital”.

“Para enfrentar el crecimiento demográfico, implementar sistemas de movilidad masiva como el metro, para desalentar el uso del vehículo. No hacer más puentes sin ton ni son, como pasó en el distribuidor Juárez. No van a resolver nada con el nuevo brazo. El problema es integral, hacen falta otros flujos vehiculares, que no dependan de una o dos opciones para salir de la mancha urbana. Cuando hay un accidente o inundaciones, la gente queda secuestrada. Es por lo que proponemos un canal a cielo abierto. Además, existe un proyecto de las subcuencas que hay en la mancha urbana, donde se pueden generar canales pluviales para sacar el agua de manera rápida. Buscamos una ciudad sustentable, apenas con encharcamientos. Las propuestas que hacemos se sustentan en estudios, no son ocurrencias. Son planteamientos racionales. Afrontar las corruptelas que existen en el Interapas, donde se necesita una cirugía mayor, con el respaldo mayoritario de la gente”.

“Lo que planteamos es viable, podemos enfrentarlo. Si el servicio de la basura resulta ser una carga onerosa, habrá que replantearlo de manera colectiva y buscar lo mejor. No es un asunto de ideologías, es ético. Hay que meter de lleno la austeridad republicana. Es ofensivo que Nava gane más de 100 mil pesos por no hacer nada, sólo destruir la ciudad. El servidor público tiene que hacerlo con honestidad, poner el mayor esfuerzo para revertir los daños. Si el diputado federal, Ricardo del Sol llega como gobernador, le pediría quitar de los escenarios al nefasto ex mandatario Horacio Sánchez Unzueta, que ha causado muchos estragos en las últimas décadas. Exiliar al salinista corrupto que ha afectado la armonía política del estado. Ha dañado la hacienda pública. Todos los caminos llevan a su figura, ya que ha controlado los hilo en las últimas tres décadas. No tiene calidad moral desde que asumió el poder. Se mantiene en la nómina, lo mismo que su esposa, Concepción Guadalupe Nava Calvillo”.

“Sacan ventaja del histórico luchador social, Salvador Nava, que fue un demócrata honesto. Su nieto, es un fascista y corrupto. Sánchez llegó a la cima porque fue yerno del gran líder que tuvimos. Tenemos que empezar por el principio, con un propósito que nos de claridad, para que nos agarren desprevenidos. El legado del oftalmólogo fue de honradez y congruencia. Es navista el que asume sus principios de lucha, sin pavonearse. Es el problema del edil, que se alió con los que reprimieron al navismo en 1961. Se une a los que torturaron a su abuelo cuando estuvo preso. Los que le hicieron fraude al competir por la gubernatura. Con los que pisotearon a las mujeres. Es un inconsecuente, merece ser confrontado, sin concesiones. A los grandes hombres y mujeres de la historia, hay que imitarlos, no tratar de utilizarlos como bandera, de manera demagógica”