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Por cada contaminado, podría haber 8 más

El profesor e investigador de la facultad de medicina y del Centro de Investigaciones en Ciencias de la Salud y Biomedicina de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, Andreu Comas García, destacó que ante un posible escenario de 100 infectados de coronavirus, en 20 no habrá síntomas, en 60 serán muy leves, por lo que tal vez no busquen consulta y los demás tendrán que ser registrados. A nivel nacional se puede calcular un sub registro porque son muchos datos y se ven como un todo. Apenas empieza a ocurrir en San Luis Potosí donde existen los primeros casos locales, que no son importados. “Los demás sí, por lo que no podemos calcular ni tener la magnitud del sub registro. Para poner un  poco de contexto, en el país se hacen más o menos 37 pruebas por cada 100 mil habitantes. En San Luis 74 pruebas por cada 100 mil habitantes. Significa el doble al promedio del país. Otro parámetro del por qué no tenemos un sub registro, es que hay de manera muy puntual, un incremento de hospitalizaciones por neumonía”.

“En una gráfica se nota que la entidad avanza a un velocidad cuatro veces menor a la nacional. Al principio de la epidemia, cuando se empezaron a dar los primeros casos importados, se calculó el ritmo y se hicieron proyecciones mucho antes de que se tomaran las medidas del cierre de escuelas y del distanciamiento. Conforme se incrementen las medidas, la capacidad de muestreo en el estado disminuya y la epidemia se acelere, podemos hacer los cálculos que a nivel nacional se ejecutan y de cuánto es el muestreo. El subsecretario de salud Hugo López-Gatell Ramírez decía que por cada caso confirmado, se estiman 8.5 más. A mí me sale en 7.7. Si lo redondeamos, es lo mismo. Por cada caso que el gobierno confirma, habrá 8 enfermos. Con el mismo planteamiento, al gobierno le salen 32 casos confirmados. Tiene que ver con el hecho de que en la  mayoría de los infectados, un 20% no se conocen y el 60% son muy leves”.

“Cuando decimos que San Luis está cuatro veces más lento a nivel nacional, si lo ajustamos por estados, se prende rápido Nuevo León, Coahuila, Baja California, Jalisco y el área metropolitana del Distrito Federal. Si lo hacemos respecto al número de habitantes, San Luis va igual que Jalisco, Guanajuato y un poco menos que Nuevo León, Querétaro, pero menos que México, las dos Baja Californias, Quintana Roo, Sinaloa y Coahuila. Se debe también a varios factores como el clima y densidad poblacional. Pero no tenemos la capacidad de movilización de México, lo que nos ha ayudado es que empezamos antes con las estrategias. Es de los estados con menos casos de contagio, los que están por encima de la media nacional, que empezaron mucho después a tomar precauciones. Todas las estrategias, que han sido costosas, nos han servido. Hay que seguir con las acciones que ayudan a que el virus nos pegue menos”.

“Es normal y esperamos que se mueva el virus por todo el estado. Veremos los casos más cercanos y la parte que colinda con la carretera 57, como Santa María del Río, Matehuala y parte de la huasteca, donde hay mucha humedad, lo que facilita la transmisión. Además, son lugares donde hay más flujo de personas y transporte. Se agudizará en las primeras dos semanas de mayo, depende qué tan rápido los enfermos acudan a consulta. Si lo hacen temprano y se les detecta a tiempo, se pueden evitar complicaciones y contagios. Si llegan tarde, nos irá muy mal. También existe el problema del acceso a la salud, pero se ha hecho un gran trabajo por parte de las brigadas comunitarias de la universidad y la secretaría de salud, para detectar los casos a tiempo y la movilidad del virus sea menor”.

“Al cambiar el formato de casos de neumonía en lugar de coronavirus, nos dijeron que no se habla sobre viajes ni contactos. Los médicos que los llenan, cuando arriban a la jurisdicción, entorpecen un poco su trabajo. Ahora tendrán que ir a buscar los contactos en lugar del médico que revisó al paciente. No obstante, van a subir los datos a la base del covid y detectar al enfermo. Cuando empiezan los síntomas, deben acudir en los primeros siete días. Es muy difícil detectarlo después. Hay problemas porque llegan en la segunda o tercer semana, les hacen la prueba y salen negativos. La universidad había realizado a mediados de abril, 162 pruebas. En pacientes nuevos se han detectado 8. Hay otros en seguimiento. Las personas que han llegado y dan positivo, deben quedarse aislados durante los primeros 15 días. Después puede aumentar su movilidad con cubre bocas y cambiarlo cada 4 horas, porque durante un mes todavía pueden esparcir el virus. Si es un paciente que tiene la capacidad económica de hacerse la prueba, se le recomienda después de las dos semanas en las que salió positivo. Si es negativo, puede hacer su vida normal, dentro de las restricciones de movilidad dictadas por el gobierno”.

“Si es positivo, no significa tenga que hospitalizarse. En la mayoría de los casos, 8 de los que detectó la universidad, solo dos se han hospitalizado. A los otros 6 les fue mejor. Lo vimos como un cuadro gripal muy leve. En el lapso se detectan dos virus, la influenza y el coronavirus. Se puede decir que todos los pacientes con neumonía en épocas de calor son por coronavirus, pero no siempre se pueden detectar porque no llegan a tiempo a supervisarse. En el clima actual es más difícil adquirir neumonía, ya que no hay cambios bruscos de temperatura y no disminuye la actividad del sistema inmune. En San Luis no ha habido casos de sarampión, por las campañas y refuerzo de la vacuna. Existe un desabasto paulatino en los últimos tres años a nivel nacional. Le compete a la secretaría de salud. Para que no haya percances, se debe vacunar como mínimo al 95% de los pobladores. Si baja, empezarán los brotes. Ya existen varios casos en el Distrito Federal y área metropolitana. Es importante estar vacunados. Todo niño de un año, debe tener la primera dosis. A los 6 la segunda y un refuerzo a los 12. La persona que lo tuvo y lo vacunaron, necesita un refuerzo para evitar que  reaparezca”.

“El surgimiento de la enfermedad sucede cuando se caen las coberturas de vacunas, lo que pasó en el 2013. El Instituto de la Salud Pública, la Fundación Carlos Slim para la Salud y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia han detectado que las coberturas en México han disminuido durante todo el 2019 en el sector público. En Puebla no se aplicó ninguna, el desabasto es nacional. También faltan las del sarampión, tuberculosis, papiloma humano. Son enfermedades que regresan si faltan las vacunas. Si ha habido pocas solicitudes de muestras para el covid, no significa que en el futuro no se vayan a solicitar. La universidad autónoma y los que participan, dejaron los exámenes casi al costo, para que sean accesibles. Muchas empresas han pagado los estudios a sus empleados y familiares, lo que nos ha permitido detectar casos de manera anticipada. Hay otros lugares que tienen permiso para hacer las pruebas, como el hospital central. Si son sus pacientes, no tienen costo. En Soledad si pagan. Pero buscamos la manera de beneficiar al mayor número de gente”.

“Hay empresas que han seguido las medidas, preferido pagar las pruebas y evitar brotes o contagios. En caso de que se reanuden las labores en la primera semana de mayo, se tienen que seguir de manera rigurosa las medidas de higiene, como lavado de manos, usar cubre bocas, no acudir personal enfermo ni de alto riesgo. Si todo continúa como hasta ahora, esperamos que en el estado se presenten arriba de los 130-150 pacientes. Es una cifra que se puede manejar de manera correcta, sin saturarse. Ha habido una clara distinción en cuanto a las medidas preventivas de los potosinos. En la zona oriente, donde se ubica el centro de abastos, hay más tráfico que en el resto de la ciudad. Mucha gente vive al día, tiene que trabajar. Ha sido muy difícil restringirles el movimiento. Lo que si deben hacer es guardar distancia, usar cubre bocas, lavarse las manos, usar gel anti bacterial, no saludar de beso, mano ni abrazos. Si siguen las medidas, tienen menos riesgo de contagiarse y conseguir ingresos económicos”.

“La secretaria de salud, Mónica Rangel hizo sus cálculos al principio de la epidemia, un escenario realista en caso de que no se hiciera nada, con arriba de 2 mil muertos a lo largo de la epidemia. Ha sido larga la primera ola. En junio podría alcanzarse la cifra. Vamos en cinco, un número porcentual, debajo de natalidad que tiene el país. Es positivo, pero hay que seguir con el reposo, no llegar al  panorama de los 2 mil. Estamos preparados para atender la contingencia con lo adquirido,  esperemos que todo se quede empolvando y no se utilice. La mayoría del contagio se da al hablar las personas a menos de un metro. Un estornudo fuerte sin taparse, puede llegar hasta tres metros. Pero el mayor riesgo se da a menos de un metro. Si estornudo y me tapo o tengo cubre bocas, se evita que llegue lejos. Puedo afectar a alguien sin tener los síntomas. Las personas con síntomas o contactos muy estrechos con personas ya comprobadas, se deben hacer la prueba del covid 19”.

“El nombre es por el año en que surgió. La vacuna para otros coronavirus se tuvo que modificar para adaptarla al nuevo modelo. Hay muchas en estudio, para que sea autorizada y se empiece a producir, faltan unos 18 meses más. El interferón se ha utilizado en Cuba y otros lados contra muchas infecciones virales. Es un producto para la hepatitis b y c. Pero tiene muchos efectos secundarios. Hay que analizar dónde se puede usar. Hay muchos ensayos clínicos a lo largo del mundo donde prueban tratamientos que son seguros contra otras infecciones. Buscan aplicarlo para el nuevo coronavirus, porque es más rápido que empezar con otro tratamiento. La solución no esté en el murciélago. Los brotes en China fueron por meterse con animales silvestres, que han tenido muchos virus. A lo largo de los años seguiremos con nuevas enfermedades infecciosas. Si el antídoto es efectivo, lo podemos aplicar de manera masiva. Es letal porque no tenemos un tratamiento específico”.

“Cada hospital aprende a tratarlo con lo que tiene y como puede.  Es un virus que afecta con más énfasis a gente con cierto tipo de enfermedades de base como la obesidad, hipertensión, diabetes y problemas pulmonares, lo que genera una gran mortalidad. Es un virus muy contagioso que satura fácil las clínicas y se agotan los recursos para atender los pacientes. Esperemos que la tasa de mortalidad disminuya. Es importante detectarlo a tiempo y se pueda controlar el movimiento de las personas. El toque de queda es la última salida, todavía no está en la mesa. Algunos estados lo han implementado, pero también se relaciona con la educación de la gente. Son 4 personas del sector salud que han sido infectados pero tres lo agarraron fuera del país, el otro en la ciudad. Si alguien está enfermo no debe viajar o hacerlo con medidas preventivas. El presidente del club de fútbol Atlético San Luis, Alberto Marrero, se contaminó. Le dimos seguimiento en la universidad. No le volvió, como tenía un cuadro muy leve, tardó más en eliminar el virus. Se le hizo de nuevo la muestra y salió negativo. Aún no se sabe que se vuelvan inmunes”.

“China poco a poco restableció su economía y movilidad de manera paulatina. Pero han tenido nuevos casos importados de Hong Kong. Toda enfermedad nueva tiende a hacerse pandemia por las condiciones sociales. No hay vacunas, no se tiene conocimiento. Las veces que se ha podido evitar la pandemia es porque no es tan contagiosa la enfermedad o el virus. Hay que hacer más pruebas para detectar casos a tiempo. Somos el país del mundo que menos hace, lo que complica las evaluaciones y poder decidir. Es muy pronto para decir cuándo se puede regresar a la vida que teníamos, debemos esperar a ver cómo avanzan los pacientes en el hospital. Mientras no exista la vacuna, hay que tomar medidas preventivas. No podemos cambiar el estilo de vida, conservar la sana distancia, usar cubre bocas los próximos meses. La economía se afectó en gran medida. El impacto psicológico provoca ansiedad, depresiones, mayor violencia intrafamiliar”.