Archivo de la etiqueta: Ángel Castillo Torres

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PAN: no habrá candidato de unidad

El dirigente nacional del PAN, Marko Cortés, hizo un intento para lograr que los aspirantes a la gubernatura aceptaran un candidato de unidad. No lo consiguió. El líder blanquiazul teme que la unidad se rompa cuando se den a conocer los resultados de la contienda interna, ya que todos los competidores se sienten con posibilidades de ganar. Los aspirantes quieren que la militancia sea la que decida. Se imaginan que el ganador tendrá más legitimidad y fortaleza, ya que la sociedad reconocerá su compromiso con la democracia.

Los temores de fractura en el PAN no son sueños de opio. Ya en el pasado ha sucedido que en un arrebato de despecho y frustración, los perdedores descalifican el resultado y sabotean los empeños del ganador. Fue una de las principales causas por las que en la última elección de gobernador el PAN fue derrotado cuando tenía todo para alzarse con la victoria.

Para alejar temores, los aspirantes se han comprometido a firmar un acuerdo de unidad. Mientras tanto el proceso electivo sigue adelante y los precandidatos continuarán en sus campañas de proselitismo.

 

Sonia Mendoza declina en favor de Xavier Nava

 

Un giro espectacular se dio en la contienda interna del PAN con la decisión de la diputada Sonia Mendoza Díaz de abandonar sus aspiraciones y sumarse a la precandidatura de Xavier Nava.

Con el lance, Mendoza Díaz fortalece las posibilidades de triunfo de Nava. Todo parece indicar que la disputa final será solo entre Octavio Pedroza y el alcalde con licencia. Incluso ha trascendido que en los próximos, días Marco Antonio Gama, otro de los aspirantes, declinará en favor de Pedroza. Si llega a ocurrir, la contienda se tornará bastante competida y de pronóstico reservado. Se tensará el ambiente y fermentarán los problemas. Esperamos que lo cerrado de la disputa no sea el preludio de una fractura interna. Sería el principio del fin de la coalición “Sí por San Luis”.

 

Nuevos obstáculos a la lucha por alcanzar la paridad de género

 

La voluntad de las mujeres por conquistar la equidad de género ha recibido un nuevo garrotazo. La dominante cultura patriarcal y los estorbos que colocan las instituciones continúan impidiendo el avance de esta reivindicación. La lucha por lograr la paridad de género en materia política ha sufrido una derrota lamentable, injusta.

En una nueva maniobra que socava el empuje por avanzar en la soñada igualdad sustantiva, resulta que los partidos políticos no estarán obligados a postular mujeres en 7 de las 15 gubernaturas que estarán en disputa el 6 de junio del próximo año. Como consecuencia de la sentencia que emitió el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) que anula el acuerdo del INE donde obligaba a los partidos a postular a siete mujeres como candidatas a igual número de gubernaturas.

Al discutir el tema, los magistrados del máximo tribunal electoral reconocieron que hay un vacío normativo pero argumentaron que compete a los congresos locales y al congreso federal, y no al INE, legislar en favor de los derechos políticos de las mujeres.

La decisión del TEPJF es retrógrada, ya que los magistrados bien pudieron haber decidido en favor de la ampliación de los derechos políticos de las mujeres reconociendo que hay una deuda histórica sin cubrir.

En las elecciones para elegir gobernadores ha existido históricamente una brecha de género. Desde 1953, de 351 personas electas al cargo, el 98% ha sido para hombres y sólo el 2% de mujeres. Buscaron reparar la injusticia y se promovieron reformas a la constitución para garantizar la equidad de género. Pero los congresos locales y el federal no hicieron su tarea para garantizar la igualdad plena a las mujeres en las leyes generales y locales.

Si el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación existe para garantizar que se cumplan los derechos constitucionales de los  mexicanos, debió dictaminar en favor de los lineamientos que acordó el INE. Pero no lo hizo, por lo que el TEPJF renunció a su competencia para garantizar el principio de paridad de género. Hay que lamentar cómo sucedió.

 

Posdata

 

Tomaré unos días de descanso para celebrar en familia la Navidad y el Año Nuevo.

Nos volveremos a encontrar en este espacio digital el próximo 12 de enero de 2021. Les deseo felices fiestas a todas y todos.

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La tiranía de las mayorías y el pataleo de los diputados de Morena

Para justificar su inexperiencia y disfrazar sus evidentes divisiones internas, los diputados y diputadas de Morena dramatizan y se hacen los ofendidos. No pudieron ganar la presidencia de la Mesa Directiva del Congreso del estado y ahora denuncian un supuesto “agandalle”, “un robo artero”, “una vil traición” cometidos presuntamente por sus propios compañeros de legislatura. Arguyen que había un acuerdo político para que en el último año de la LXII LEGISLATURA, los morenos se quedaran con la presidencia. Pero no aceptan que por su torpeza, fracturas internas y por proponer a una diputada que no contaba con el consenso del resto de los legisladores cavaron su propia tumba. Al explicar su derrota omiten hacer un mínimo de autocrítica.

En el clímax de su histeria han amenazado con acudir ante autoridades jurisdiccionales para denunciar el imaginario atropello.

Los legisladores de Morena tienen todo el derecho de inconformarse, de rasgarse las vestiduras, están ejerciendo su derecho al pataleo. Pero más allá de la catarsis que se expresa a través de descalificaciones, amenazas y teorías del complot, la dura realidad es que fueron derrotados en buena lid y con base en la ley. Poco podrán hacer para revertir una decisión ya tomada por la mayoría de las y los diputados. Sus arrebatos de ira pueden ayudarles a expulsar la bilis que envenena su alma, pero están condenados al fracaso. Palo dado ni Dios lo quita. Consummatum est.

A los legisladores devotos de la Cuarta Transformación se les olvida que la regla de oro en la democracia es la voluntad de las mayorías. Y así fue como resultó electa la diputada Vianey Montes Colunga (del PAN) y derrotada la candidata de Morena, la diputada Alejandra Valdez Martínez. Los números de la elección son contundentes y no dejan lugar a dudas: Montes Colunga obtuvo 17 votos en tanto que Alejandra Valdez sólo consiguió 8 sufragios. Así funciona la tiranía de las mayorías.

En este episodio de la vida parlamentaria se puso en evidencia una vez más la incapacidad del diputado Edson Quintanar quien como operador político dejó ver sus limitaciones. No pudo con el paquete. También fuimos testigos de la falta de respeto al Poder Legislativo por parte del representante del presidente López Obrador para los programas sociales, el célebre Gabino Morales, quien eructando frustración y actuando como oficioso coordinador parlamentario de Morena se subió a la tribuna de las descalificaciones afirmando que los diputados “fueron gandallas”. Y por más que haya dicho que hablaba como “ciudadano” y no como funcionario, es de camaleones que quiera despojarse de la investidura que le acompaña como representante del gobierno de la república. Su conducta fue pendenciera al adjetivar a los diputados. Se le olvida al súper delegado que el Congreso del estado es un poder autónomo que se rige por sus propias reglas. Nada justifica que un funcionario federal de primer nivel se entrometa de manera imprudente, así sea discursivamente, en la vida interna de un poder del estado. No es una buena señal que un funcionario de su alcurnia ande de picapleitos.

Por otro lado pudimos por enésima ocasión confirmar el caos que impera en Morena. La ausencia de acompañamiento y coordinación entre Edson Quintanar y Sergio Serrano (presidente estatal de éste partido) así lo evidenciaron. Nunca se pusieron de acuerdo para sacar adelante la elección de la diputada Alejandra Valdés. Es proverbial la pugna que hay entre estos dos líderes. Confrontación que además es promovida y festejada por el propio Gabino Morales.

En fin, como dijo el clásico: “Haiga sido como haiga sido” el resultado es que Morena sufrió una derrota política.