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Andreu Comas habla de la letal variante Delta

La variante Delta del Covid se originó en la India. Aunque una gran parte de los pobladores se habían vacunado, dejaron de tomar las medidas sanitarias. El virus retó el descuido y se dio. Es un segmento que se replica mínimo, mil veces más que la cepa original y puede evadir en cierto grado, la memoria adquirida por otros contagios. Es por lo que tenemos pacientes con reinfecciones. El periodo de incubación es la mitad del tiempo. Genera brotes grandes y explosivos, afirma el doctor en ciencias de la salud, Andreu Comas García.

Añade. “En otros países, tiene predominancia la variante Delta, con curvas muy elevadas que parecen una vertical o un muro. Es por la rápida velocidad en la que se desarrolla. Dicen que es de 40 a 60% más contagiosa. Una persona con el virus inicial, en condiciones climáticas óptimas, puede afectar de 2 a 3 personas. El Delta entre 6 a 8 personas y es la variante que predomina en el país. En la semana 28 y 29, los casos aumentaron arriba del 90%, de la 29 a la 30, más del 100%. Se doblaron las hospitalizaciones y hubo incremento en la tendencia de mortalidad”.

“Los tres parámetros son consecuencia de la variante Delta, que es la predominante en San Luis, con una cifra récord, seguirá la tendencia de crecimiento a corto plazo. Es importante que la gente entienda y razone que si tiene síntomas o son sospechosos, se deben aislar, junto con los que tuvo contacto y hacerse las debidas pruebas. Es la única manera de evitar el brutal crecimiento. En el virus original, presentaban síntomas al sexto día de exponerse. Con la variante, salen positivos al tercero. Hemos tenido varios casos de reuniones los sábados y para el martes empiezan a salir positivos y con síntomas. La tasa de ataque es muy grande. Si es un grupo de 10 chavos, se infectan todos. Tenemos que ser responsables, nada de fiestas, antros, bodas y demás. Es lo que nos ha llevado a un crecimiento desmesurado de incidentes”.

Precisó que la variante Gama surgió en Brasil a finales del 2020. La Delta en la India, también el año pasado. La Gama llegó en febrero del 2021 por el caribe mexicano. Fue la predominante en el sur y centro del país durante tres meses. Ya casi se extinguió por la presencia de la Delta, que se registra en el 99% de los casos en el país. “Cuando se realiza una vacuna, siempre se tiene en cuenta que existe la alternativa que surjan variantes. La eficacia es menor con la Delta y Gama. Por fortuna, no disminuye tanto como en la Beta, que estuvo en Sudáfrica y que ya desapareció. Las personas que tienen doble dosis de la vacuna Pfizer o Astra Zeneca, el sistema completo, la eficacia es muy alta. Es normal que se vaya a requerir un refuerzo en los casos de una sola dosis”.

“Hay que seguir con el cubre bocas todo el tiempo que estemos fuera de nuestras casas. En espacios cerrados, con mayor razón. Si alguien sale positivo, no tomar medicamentos, primero hay que medir la respiración y frecuencia cardiaca, unas tres o cuatro veces al día. Si la respiración comienza a bajarse y la frecuencia cardiaca a elevarse, acudir a un médico para evaluar al paciente. Si está infectado, empezar con el tratamiento adecuado en lo inmediato, lo que evita, se inflamen los pulmones. Al final, es lo que termina por matar a los pacientes. Cuando alguien sale positivo, en lo inmediato debe acudir con un médico internista, neumólogo, infectólogo, ya que se necesita un trato avanzado y delicado”.

“Seguir con un monitoreo muy estrecho de las necesidades del enfermo. Algo donde la ciencia de la medicina se convierte en arte, es saber en qué momento se inflaman las vías respiratorias para darle la receta adecuada. La vacuna es eficiente en el sentido de reducir el riesgo de mortalidad y no ser hospitalizado. Sin embargo, no por estar vacunados, no quiere decir que no se pueden infectar. Después de inyectarse, hay que continuar con el cubre bocas, ventilarse, tener un lavado constante de manos y el área donde se ubiquen”.

“No obstante estar vacunado, si hay una gripa, por más leve que sea, hay que aislarse y hacerse la prueba contra el Covid. Hay inoculados que han fallecido porque son diabéticos, tienen más de 70 años y cargan

otra enfermedad. Tenemos que cuidar a la gente mayor. Los síntomas de las personas vacunadas no son iguales, aparecen leves y sutiles. La gente tiende a menospreciarlos. En algunos casos se requiere hospitalizarlos, aunque son neumonías ligeras. Es por lo que se necesita el acercamiento con un médico”.

“Para la variante Delta, se necesita cumplir con la segunda dosis. Hay casi 20 millones de vacunas almacenadas. Necesitamos que se apliquen para completar el cuadro. Con una no disminuye que la enfermedad sea severa. Empecemos a vacunar a los que no han acudido, por lo que se aumenta el número de infectados. Las personas que tienen una sola dosis, no evitan el riesgo de contaminarse. Es tarea del gobierno federal, reciban las segundas dosis, antes de empezar la tercera para la gente muy vulnerable. Primero cumplir los esquemas de dos dosis y segundo, incrementar las vacunas de los que faltan”.

“Vamos atrasados con el resto de América Latina. No son problemas de logística. Antes de iniciar el programa, renunció el Consejo Nacional de Vacunación. Los encargados de aplicarlas son los trabajadores de la Secretaría de Desarrollo Social, que no tienen experiencia. Fue acertado iniciar con los más vulnerables, para reducir el grado de mortandad. Ahora son los jóvenes los que han transmitido más el virus”.

“En México las inyecciones han sido lentas porque no es productor de vacunas. Además, no participó el consejo nacional del ramo, los que siempre atendieron la demanda. La Sedesol no tiene estructura ni enseñanza. Es un error, no exigir el uso obligatorio de cubre bocas. Por no adelantarnos a las pruebas de Reacción en Cadena de la Polimerasa o PCR en todo el país, motivó la tercera ola de contagios. Entró la variante Alfa, Gama y Delta”.

“Uno de los errores más graves fue no iniciar por las ciudades, lo hicieron en los lugares más alejados y menos poblados. Fue acertado empezar con los de la tercera edad. Ahora es prioritario vacunar a los jóvenes, porque son los que más propagan las infecciones. El regreso a clases es peligroso, salvo que se vacune a todos los niños, baje el pico de la pandemia y haya protocolos”.

“El Covid no quedará sepultado, será como el de la influenza. Tendremos que aprender a convivir a un lado el resto de nuestras vidas. Es uno de los virus que puede extinguir a la raza humana. Es por lo que las vacunas son vitales. La gente debe entender lo peligroso que es, cuidarse y mantener las medidas de seguridad necesarias”.

“Hay vacunas con mayor eficacia, es cierto. Sin embargo, a nivel poblacional, no importa la marca que se tenga, mientras reduzca el riego de hospitalizarse. Si lo hacen, es menos del 4%. Lo importante es que ahora estemos todos vacunados, sin excepciones. Y en un futuro, poder elegir la mejor para todos”.

“Las de una dosis, no son menos o más eficiente que las de dos. Por cómo fueron diseñadas, las de una dosis, tarde o temprano, necesitarán de un refuerzo, como las demás. Nos dan tiempo para lograr la cobertura, crear anticuerpos y no se pierda la eficacia. Ayudan a reducir la mortalidad y hospitalizaciones”.

“No han funcionado los anuncios para reducir los contagios. El problema es en extremo serio, por lo irresponsable de la gente. Vemos reuniones y fiestas con las que surgen las nuevas variantes. Más que las restricciones que imponga el gobierno, tenemos una gran falta de compromiso y solidaridad. No hay empatía, no se aprendió nada. Seguimos sin querer usar el cubre bocas, hacemos festejos, pareciera que importa más la vida social que la salud”.

“En el país llegamos a tener muertes por narcotráfico, con números altos. Lo mismo sucede con la pandemia, pero ya no le importa a los otros. Más del 80% de las hospitalizaciones son de personas no vacunadas. Arriba del 94% de las muertes es de gente que se niega a hacerlo. Volveremos a semáforo rojo, se tendrá un impacto económico, pero no será como la vez anterior. Las restricciones serán menores, por lo que habrá un resultado serio en las transmisiones de la epidemia y la salud”.

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Se necesita un eje rector federal para combatir la pandemia y evitar el caos

Mientras no se cuente con una vacuna efectiva, masiva, compatible con todo el mundo, el coronavirus afectará a la gente hasta el 2022. El tiempo estimado para contar con una vacuna efectiva tardará entre 12 y 18 meses, por lo que la humanidad tendrá que aprender a convivir con el intruso. Además se deben tomar mayores medidas de cuidado en las épocas de otoño e invierno, donde los cambios de temperatura descienden, lo que provoca males respiratorios y la curva de casos por covid-19 podría aumentar de nuevo. El profesor e investigador de la facultad de medicina de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, Andreu Comas García, a través del Foro Consultivo Científico y Tecnológico, habló acerca de las epidemias y matemáticas desde un punto de vista médico. Recalcó que una de las formas de tener orden y combatirlas de mejor manera, es con una política pública federal homogénea, ya que no existe “un eje rector que lleve la batuta. Hay mensajes contradictorios de la cabeza del país, por lo que la gente deja de creer en el problema y su existencia. Todo se empieza a volver un caos. Hay estados que se han sobrepuesto, como Jalisco, Guanajuato, León y Aguascalientes. Pero hay otros que no han podido”.

Expuso que comenzó a entender mejor los brotes del virus por medio de las matemáticas. “Existen tres definiciones que nos explican lo que son las epidemias. La primera, cuando se tienen más casos de los esperados de una enfermedad en particular. Se presenta en un tiempo específico y un lugar determinado, por lo que se requiere contar con un estimado de cuántos habrá en la primera semana. Para lograrlo hay que contar con un sistema de vigilancia robusto, continuo y obtener datos más certeros. La segunda alude a cambios rápidos que no son lineales en la cantidad de infectados como en el tamaño poblacional viral, lo que permite calcular el número de infectados como las detecciones de agentes. La tercera habla de cuando un agente infeccioso y un hospedero susceptible están presentes en un número adecuado de ambos y el agente puede ser transportado por el hospedero. Se relaciona con los modelos que buscan predecir cómo es la epidemia. Cuando entré al Instituto de Salud Pública se burlaban de los epidemiólogos. Nos decían: si quieren ganar un premio nobel, no estudien epidemiologia. El tercer concepto lo logró en nuestra rama”.

Comas precisó que las epidemias se darán mientras el ser humano rompa las barreras e invada el hábitat salvaje. “Inicia desde que se aumenta la virulencia. Es decir, crece el grado de enfermedad al incrementarse la cantidad de patógenos en un lugar. En Tabasco llueve la mayor parte del año por lo que se pueden detectar mayor número de casos de influenza, ya que crece el número de ciudadanos. Otro indicio se da al introducir un agente a un lugar donde nunca había estado. El coronavirus es un gran ejemplo, jamás se había expuesto y ahora está en el ser humano. Lo mismo pasó con el zica. Una variante más se da cuando aumenta la forma o ruta de transmisión. Es el gran miedo que se le tiene a la influenza aviar, que se transmite de ave a persona. Sin embargo, mientras no ocurra, podemos seguir tranquilos. Hay que considerar lo susceptible del hospedero. Es decir, que resulten más jóvenes o ancianos y que sea un patógeno que antes no hubiera causado algo, pero ahora con la inmunodeficiencia, se afecta al patógeno. Y por último, debido al incremento en la exposición del hospedero o introducir nuevas rutas de entradas”.

Comas citó las cuatro fases de la pandemia. Una, el problema es casuístico, se tienen pocos casos, al azar y la transmisión persona a persona es poca efectiva. “No se pueden analizar los datos ni sacar proyecciones, ya que hay mucho ruido. El segundo es el crecimiento exponencial. Se da como los trenes, cuando agarran gran velocidad. La tercera, se satura de infectados el sistema, ya no hay más receptores, se agota el ciclo. Pueden ocurrir dos escenarios, que desaparezca o no. Ahora existen dos formas de clasificar a las personas, susceptibles o al existir inmunidad parcial. Cuando alguien está infectado y llega a una comunidad que nunca había estado expuesta al patógeno, es susceptible y puede infectar a otras tres que serían considerados casos secundarios, que a su vez alcanzan a otras tres gentes catalogadas como terciarios. Es cuando se consideran casos de transmisión local. Mientras ocurre el duplicado, el intervalo nos permite calcular la velocidad que tiene. Por ejemplo, en el caso de la influenza se tiene un R0 o densidad química entre 1.2 a 1.6. La hepatitis c anda en un 2, el VIH y el Sars entre 3 y 4. Las paperas en el 10. El sarampión, que se ubica entre los más contagiosos, 16 a 18. El más rápido es el rotavirus, que causa diarreas, depende mucho del sistema de salud y la pobreza del país, se mueve del 17 a 21”.

El epidemiólogo aseguró que existen modelos que ayudan a las tendencias y cambios de una epidemia. Comenzaron a funcionar del siglo 18 al 20 cuando Ross Kermack y Mc Kendrik diseñaron el arquetipo Sir para la malaria. Arrojó que la gente está bien mezclada, todos somos igual de susceptibles. Al momento que alguien se expone ante un infectado, al instante se daña. “Trabajo con matemáticos y estadísticos que hacen las ecuaciones diferenciales. Mi función es encontrar la  parametrización, es decir, qué valores meterle a  las ecuaciones y encontrar la lógica de los resultados. Puedo calcular la incidencia, la tasa en la cual los susceptibles se vuelven infectados, entre el tamaño poblacional”.

“Los modelos se han vuelto más complejos, ya que incluyen los periodos de incubación, edad, grupo social, vectores, patógenos y todo lo que nos ayuda a moldear la situación que nos interesa. El concepto Sir incluye el periodo de lactancia. Es decir, desde el momento en que alguien se infecta y se vuelve infeccioso. El punto es clave porque ajustarlo nos servirá para actuar con mayor exactitud sobre cómo actuará la epidemia. Es importante saber cuándo será infeccioso. No es lo mismo cargar la influenza de 4 a 8 días, sin tomar medicamentos a tener el coronavirus. Hay pacientes que lo mínimo, traen el virus 12 días y un máximo de 6 semanas”.

Comas destacó que las políticas de vacunación protegen a niños y ancianos en México. Pero no han sido suficientes, ya que incide la movilidad de la gente, lo susceptible al virus y el porcentaje de asintomáticos. Estados Unidos entendió mejor el problema y optaron proteger a todos para que disminuyan las transmisiones de enfermedades y las epidemias se reduzcan. “Al moderarla, se puede tener un mayor entendimiento de los mecanismos ecológicos, interpretar las tendencias, cambios, identificar los determinantes claves de los brotes y detectar comportamientos inusuales o anormales. Hay que analizar el escenario con el que podemos saber qué sirve o no vale la pena”.

“Conocer la velocidad de la epidemia, detectar también los parámetros característicos, según el virus predominante y diseñar experimentos. Si todo se detecta a tiempo y se comprende cómo funciona, podríamos tomar mejores medidas y no suceda lo que pasó en España e Italia con el coronavirus. En México, se pronosticó llegar al pico alto de la epidemia el 7 de mayo. Pero los números de casos diarios cayeron muy rápido. Otro modelo marcó finales de mayo o principios de junio. Las proyecciones no resultaron como se esperaban. Era imposible en términos biológicos que se redujeran los casos en pocos días, debido a que los picos de la epidemia en otros países habían durado hasta cuatro semanas”.

“La velocidad de crecimiento del virus en promedio fue del 2 al 6%, según la fase. En el caso, parecía que la epidemia hubiera chocado contra la pared. Cayó el 1 y 1.5% diario. No hay países que no tengan curvas con simetrías negativas. La epidemia nos dio curvas con asimetrías positivas, lo normal es que tarda mucho en bajar. El tema nos resultó poco creíble y si resulta, seríamos el único país en todo el planeta que consiguió frenar la epidemia. No es el caso, si analizamos el motivo de la caída, pudiera haberse presentado porque la gente tiene miedo de hacerse las pruebas, por el costo y los van a encerrar. El 40% de los resultados provienen de México, donde ya está infectado casi el 30% de la gente. Están saturados, basta mirar las ocupaciones hospitalarias que tienen por covid, están en el 75% de sus capacidades”.

“Los crematorios han pedido extender los horarios porque trabajan al máximo. Construyeron un hospital covid en el autódromo Hermano Rodríguez. Los contagios pudieron ser el motivo de que se acabaran las pruebas diagnósticas, lo que provocó la caída en el volumen de nuevos casos. Otra causa podría ser que los datos no se comporten como deben de ser debido a la baja tasa de muestreo, lo que hace menos real el comportamiento de lo que vemos. Las políticas públicas se van a establecer en base a datos ficticios. Las intervenciones no serán correctas. Tampoco se suben de manera adecuada los datos a la plataforma o que no funciona el sistema Centinela”.

“Fue diseñado para enfermedades donde se conoce algo de la epidemiología como la influenza pero no está hecho para enfermedades nuevas cuyo comportamiento no se conoce, como es el coronavirus, ya que se tienen que extrapolar los datos como si se hiciera una encuesta de salud o del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática. No se pueden traspolar datos de un comportamiento desconocido. “Los números de infecciones por covid que nos ofrecen todas las noches, el 40% vienen de la ciudad de México, pero la curva no representa a todo el país, son informes que se tienen que analizar por estado”.

“El cálculo del modelo Centinela, para el caso del coronavirus, no funciona porque no conocemos el cuadro clínico. En los primeros 40 casos que se presentaron en San Luis Potosí, cada uno tenía diferente fisonomía. El muestreo probabilístico tampoco funciona porque las muestras son heterogéneas y los pacientes no cumplen con la definición. Unos presentan diarrea, otros dolores abdominales, alteraciones del estado de conciencia o un leve escurrimiento nasal. En un inicio solo hacíamos muestras de personas que solo cumplían con la teoría. La tasa de efectividad estaba por los suelos. En el momento que nos abrimos a síntomas respiratorios y gastrointestinales, de tener un 5% de detección pasamos al 30%”.

Comas subrayó que México hace menos pruebas que el resto del mundo. Es un hecho clave para conocer el tamaño del impacto de la epidemia y poder mejorar las políticas que ayuden a combatir la enfermedad. Entre más análisis se efectúen habrá mejores resultados. “El regreso a actividades que se estipuló para el 1 de junio va a depender mucho de las situaciones que se vivan en cada estado. Es claro que debemos volver a nuestra vida diaria, pero mientras no haya una vacuna efectiva, la existencia será difícil y muy alejada de la normalidad. Se tendrán que instalar filtros en escuelas, empresas y demás trabajos, vivir pegados al cubre bocas de tela como lo hacen en Asia”.

“Dejar de ser abrazadores, de compartir comida, agua y empezar a cambiar los espacios en las escuelas. En lugar de tener 60 a 80 alumnos en salones pequeños, se amplíe el lugar o reduzca el número de estudiantes. Hay que hacer cambios en cada entidad o los brotes volverán de manera masiva. El uso las pruebas rápidas, además de disminuir la dependencia de los análisis moleculares que son más caros y laboriosos, necesitan personal capacitado. Las pruebas ayudan a detectar el virus en una persona, además de conocer los anticuerpos. Es poco probable que las tengamos para aplicarlas. Dijeron que las había autorizado una agencia regulatoria, pero al final las detuvieron”.

“La Comisión Federal para la Protección contra los Riesgos Sanitarios hace las validaciones, pero la burocracia está muy lenta. También hay que lidiar con la sobre oferta de pruebas rápidas que se han detectado a la venta y resultan apócrifas. España llegó a comprar más de 100 mil que no sirvieron. Es importante que  los comités expertos las evalúen con pequeños ensayos clínicos”. Comas añadió que la pandemia actual aqueja a toda la humanidad, “nos tiene que unir y no dividir. Hay que dejar de lado las banderas y colores y actuar por el bien común para salir adelante lo más pronto posible. Hay obligaciones que le tocan al gobierno, pero en su mayoría nos corresponde a nosotros seguir las medidas de seguridad, ser responsables de nuestra salud. Si nos sentimos mal, acudir al medico y de resultar enfermos, quedarnos en casa. No podemos pedir ni exigir lo que nosotros mismos no podemos dar”.

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Por cada contaminado, podría haber 8 más

El profesor e investigador de la facultad de medicina y del Centro de Investigaciones en Ciencias de la Salud y Biomedicina de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, Andreu Comas García, destacó que ante un posible escenario de 100 infectados de coronavirus, en 20 no habrá síntomas, en 60 serán muy leves, por lo que tal vez no busquen consulta y los demás tendrán que ser registrados. A nivel nacional se puede calcular un sub registro porque son muchos datos y se ven como un todo. Apenas empieza a ocurrir en San Luis Potosí donde existen los primeros casos locales, que no son importados. “Los demás sí, por lo que no podemos calcular ni tener la magnitud del sub registro. Para poner un  poco de contexto, en el país se hacen más o menos 37 pruebas por cada 100 mil habitantes. En San Luis 74 pruebas por cada 100 mil habitantes. Significa el doble al promedio del país. Otro parámetro del por qué no tenemos un sub registro, es que hay de manera muy puntual, un incremento de hospitalizaciones por neumonía”.

“En una gráfica se nota que la entidad avanza a un velocidad cuatro veces menor a la nacional. Al principio de la epidemia, cuando se empezaron a dar los primeros casos importados, se calculó el ritmo y se hicieron proyecciones mucho antes de que se tomaran las medidas del cierre de escuelas y del distanciamiento. Conforme se incrementen las medidas, la capacidad de muestreo en el estado disminuya y la epidemia se acelere, podemos hacer los cálculos que a nivel nacional se ejecutan y de cuánto es el muestreo. El subsecretario de salud Hugo López-Gatell Ramírez decía que por cada caso confirmado, se estiman 8.5 más. A mí me sale en 7.7. Si lo redondeamos, es lo mismo. Por cada caso que el gobierno confirma, habrá 8 enfermos. Con el mismo planteamiento, al gobierno le salen 32 casos confirmados. Tiene que ver con el hecho de que en la  mayoría de los infectados, un 20% no se conocen y el 60% son muy leves”.

“Cuando decimos que San Luis está cuatro veces más lento a nivel nacional, si lo ajustamos por estados, se prende rápido Nuevo León, Coahuila, Baja California, Jalisco y el área metropolitana del Distrito Federal. Si lo hacemos respecto al número de habitantes, San Luis va igual que Jalisco, Guanajuato y un poco menos que Nuevo León, Querétaro, pero menos que México, las dos Baja Californias, Quintana Roo, Sinaloa y Coahuila. Se debe también a varios factores como el clima y densidad poblacional. Pero no tenemos la capacidad de movilización de México, lo que nos ha ayudado es que empezamos antes con las estrategias. Es de los estados con menos casos de contagio, los que están por encima de la media nacional, que empezaron mucho después a tomar precauciones. Todas las estrategias, que han sido costosas, nos han servido. Hay que seguir con las acciones que ayudan a que el virus nos pegue menos”.

“Es normal y esperamos que se mueva el virus por todo el estado. Veremos los casos más cercanos y la parte que colinda con la carretera 57, como Santa María del Río, Matehuala y parte de la huasteca, donde hay mucha humedad, lo que facilita la transmisión. Además, son lugares donde hay más flujo de personas y transporte. Se agudizará en las primeras dos semanas de mayo, depende qué tan rápido los enfermos acudan a consulta. Si lo hacen temprano y se les detecta a tiempo, se pueden evitar complicaciones y contagios. Si llegan tarde, nos irá muy mal. También existe el problema del acceso a la salud, pero se ha hecho un gran trabajo por parte de las brigadas comunitarias de la universidad y la secretaría de salud, para detectar los casos a tiempo y la movilidad del virus sea menor”.

“Al cambiar el formato de casos de neumonía en lugar de coronavirus, nos dijeron que no se habla sobre viajes ni contactos. Los médicos que los llenan, cuando arriban a la jurisdicción, entorpecen un poco su trabajo. Ahora tendrán que ir a buscar los contactos en lugar del médico que revisó al paciente. No obstante, van a subir los datos a la base del covid y detectar al enfermo. Cuando empiezan los síntomas, deben acudir en los primeros siete días. Es muy difícil detectarlo después. Hay problemas porque llegan en la segunda o tercer semana, les hacen la prueba y salen negativos. La universidad había realizado a mediados de abril, 162 pruebas. En pacientes nuevos se han detectado 8. Hay otros en seguimiento. Las personas que han llegado y dan positivo, deben quedarse aislados durante los primeros 15 días. Después puede aumentar su movilidad con cubre bocas y cambiarlo cada 4 horas, porque durante un mes todavía pueden esparcir el virus. Si es un paciente que tiene la capacidad económica de hacerse la prueba, se le recomienda después de las dos semanas en las que salió positivo. Si es negativo, puede hacer su vida normal, dentro de las restricciones de movilidad dictadas por el gobierno”.

“Si es positivo, no significa tenga que hospitalizarse. En la mayoría de los casos, 8 de los que detectó la universidad, solo dos se han hospitalizado. A los otros 6 les fue mejor. Lo vimos como un cuadro gripal muy leve. En el lapso se detectan dos virus, la influenza y el coronavirus. Se puede decir que todos los pacientes con neumonía en épocas de calor son por coronavirus, pero no siempre se pueden detectar porque no llegan a tiempo a supervisarse. En el clima actual es más difícil adquirir neumonía, ya que no hay cambios bruscos de temperatura y no disminuye la actividad del sistema inmune. En San Luis no ha habido casos de sarampión, por las campañas y refuerzo de la vacuna. Existe un desabasto paulatino en los últimos tres años a nivel nacional. Le compete a la secretaría de salud. Para que no haya percances, se debe vacunar como mínimo al 95% de los pobladores. Si baja, empezarán los brotes. Ya existen varios casos en el Distrito Federal y área metropolitana. Es importante estar vacunados. Todo niño de un año, debe tener la primera dosis. A los 6 la segunda y un refuerzo a los 12. La persona que lo tuvo y lo vacunaron, necesita un refuerzo para evitar que  reaparezca”.

“El surgimiento de la enfermedad sucede cuando se caen las coberturas de vacunas, lo que pasó en el 2013. El Instituto de la Salud Pública, la Fundación Carlos Slim para la Salud y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia han detectado que las coberturas en México han disminuido durante todo el 2019 en el sector público. En Puebla no se aplicó ninguna, el desabasto es nacional. También faltan las del sarampión, tuberculosis, papiloma humano. Son enfermedades que regresan si faltan las vacunas. Si ha habido pocas solicitudes de muestras para el covid, no significa que en el futuro no se vayan a solicitar. La universidad autónoma y los que participan, dejaron los exámenes casi al costo, para que sean accesibles. Muchas empresas han pagado los estudios a sus empleados y familiares, lo que nos ha permitido detectar casos de manera anticipada. Hay otros lugares que tienen permiso para hacer las pruebas, como el hospital central. Si son sus pacientes, no tienen costo. En Soledad si pagan. Pero buscamos la manera de beneficiar al mayor número de gente”.

“Hay empresas que han seguido las medidas, preferido pagar las pruebas y evitar brotes o contagios. En caso de que se reanuden las labores en la primera semana de mayo, se tienen que seguir de manera rigurosa las medidas de higiene, como lavado de manos, usar cubre bocas, no acudir personal enfermo ni de alto riesgo. Si todo continúa como hasta ahora, esperamos que en el estado se presenten arriba de los 130-150 pacientes. Es una cifra que se puede manejar de manera correcta, sin saturarse. Ha habido una clara distinción en cuanto a las medidas preventivas de los potosinos. En la zona oriente, donde se ubica el centro de abastos, hay más tráfico que en el resto de la ciudad. Mucha gente vive al día, tiene que trabajar. Ha sido muy difícil restringirles el movimiento. Lo que si deben hacer es guardar distancia, usar cubre bocas, lavarse las manos, usar gel anti bacterial, no saludar de beso, mano ni abrazos. Si siguen las medidas, tienen menos riesgo de contagiarse y conseguir ingresos económicos”.

“La secretaria de salud, Mónica Rangel hizo sus cálculos al principio de la epidemia, un escenario realista en caso de que no se hiciera nada, con arriba de 2 mil muertos a lo largo de la epidemia. Ha sido larga la primera ola. En junio podría alcanzarse la cifra. Vamos en cinco, un número porcentual, debajo de natalidad que tiene el país. Es positivo, pero hay que seguir con el reposo, no llegar al  panorama de los 2 mil. Estamos preparados para atender la contingencia con lo adquirido,  esperemos que todo se quede empolvando y no se utilice. La mayoría del contagio se da al hablar las personas a menos de un metro. Un estornudo fuerte sin taparse, puede llegar hasta tres metros. Pero el mayor riesgo se da a menos de un metro. Si estornudo y me tapo o tengo cubre bocas, se evita que llegue lejos. Puedo afectar a alguien sin tener los síntomas. Las personas con síntomas o contactos muy estrechos con personas ya comprobadas, se deben hacer la prueba del covid 19”.

“El nombre es por el año en que surgió. La vacuna para otros coronavirus se tuvo que modificar para adaptarla al nuevo modelo. Hay muchas en estudio, para que sea autorizada y se empiece a producir, faltan unos 18 meses más. El interferón se ha utilizado en Cuba y otros lados contra muchas infecciones virales. Es un producto para la hepatitis b y c. Pero tiene muchos efectos secundarios. Hay que analizar dónde se puede usar. Hay muchos ensayos clínicos a lo largo del mundo donde prueban tratamientos que son seguros contra otras infecciones. Buscan aplicarlo para el nuevo coronavirus, porque es más rápido que empezar con otro tratamiento. La solución no esté en el murciélago. Los brotes en China fueron por meterse con animales silvestres, que han tenido muchos virus. A lo largo de los años seguiremos con nuevas enfermedades infecciosas. Si el antídoto es efectivo, lo podemos aplicar de manera masiva. Es letal porque no tenemos un tratamiento específico”.

“Cada hospital aprende a tratarlo con lo que tiene y como puede.  Es un virus que afecta con más énfasis a gente con cierto tipo de enfermedades de base como la obesidad, hipertensión, diabetes y problemas pulmonares, lo que genera una gran mortalidad. Es un virus muy contagioso que satura fácil las clínicas y se agotan los recursos para atender los pacientes. Esperemos que la tasa de mortalidad disminuya. Es importante detectarlo a tiempo y se pueda controlar el movimiento de las personas. El toque de queda es la última salida, todavía no está en la mesa. Algunos estados lo han implementado, pero también se relaciona con la educación de la gente. Son 4 personas del sector salud que han sido infectados pero tres lo agarraron fuera del país, el otro en la ciudad. Si alguien está enfermo no debe viajar o hacerlo con medidas preventivas. El presidente del club de fútbol Atlético San Luis, Alberto Marrero, se contaminó. Le dimos seguimiento en la universidad. No le volvió, como tenía un cuadro muy leve, tardó más en eliminar el virus. Se le hizo de nuevo la muestra y salió negativo. Aún no se sabe que se vuelvan inmunes”.

“China poco a poco restableció su economía y movilidad de manera paulatina. Pero han tenido nuevos casos importados de Hong Kong. Toda enfermedad nueva tiende a hacerse pandemia por las condiciones sociales. No hay vacunas, no se tiene conocimiento. Las veces que se ha podido evitar la pandemia es porque no es tan contagiosa la enfermedad o el virus. Hay que hacer más pruebas para detectar casos a tiempo. Somos el país del mundo que menos hace, lo que complica las evaluaciones y poder decidir. Es muy pronto para decir cuándo se puede regresar a la vida que teníamos, debemos esperar a ver cómo avanzan los pacientes en el hospital. Mientras no exista la vacuna, hay que tomar medidas preventivas. No podemos cambiar el estilo de vida, conservar la sana distancia, usar cubre bocas los próximos meses. La economía se afectó en gran medida. El impacto psicológico provoca ansiedad, depresiones, mayor violencia intrafamiliar”.