√ďscar Esparza logra el registro del sindicato independiente en el ayuntamiento y censura el cacicazgo de su opositor, Guadalupe Valencia

21 julio, 20222:59 pmAutor: La Noticia/ Elida Mendoza VillanuevaCapital Destacada Noticias Sin categoría

Despu√©s de 12 a√Īos de luchas infructuosas, el dirigente del sindicato independiente del ayuntamiento, √ďscar Esparza Gonz√°lez, junto con sus agremiados, lograron que con el actual alcalde, Enrique Galindo, les dieran el reconocimiento legal definitivo. Censur√≥ el desempe√Īo de su contraparte, el l√≠der del ente mayoritario, Jos√© Guadalupe Valencia Contreras, que aglutina a m√°s de 2 mil empleados, con m√°s de 30 a√Īos en el cargo que ejerce de manera arbitraria y antidemocr√°tica. Obtuvo el triunfo cuando critic√≥ a su antecesor, Valent√≠n Zavala, que apenas dur√≥ la mitad de lo que ahora alcanz√≥.

‚ÄúNo rinde cuentas, no informa los logros, los obliga a firmar libros de actas sin saberlo, ya que no les entreg√≥ los estatutos. No les explica sus derechos y obligaciones. Obtiene de las cuotas sindicales, m√°s de un mill√≥n 500 mil pesos al a√Īo. No paga renta. Cobra a sus agremiados 250 pesos por platillos de comida cuando hay festejos. Brinc√≥ de intendente a director de √°rea, sin desempe√Īarse como jefe de departamento. Cobra todas las prestaciones que suman m√°s de 50 mil pesos mensuales‚ÄĚ.

 Esparza inici√≥ gestiones para conseguir el registro el 1 de mayo del 2008, pero  hasta octubre del 2010, le otorgan por primera vez, la toma de nota. Desde entonces busc√≥ con las diversas administraciones, su reconocimiento. Se negaron por cubrir a Valencia. El edil anterior, Xavier Nava Palacios, recurri√≥ a artima√Īas para incumplir y le hered√≥ el caso a Galindo. En noviembre del 2021, la sindicatura firm√≥ un convenio con el tribunal laboral, donde se reconocen a 35 personas que tienen sus prestaciones como sindicalizados. Otras 6 que desempe√Īan comisiones sindicales, les pagaron un retroactivo correspondiente a prestaciones.

Explic√≥ que en 2008, en la etapa de Jorge Lozano, se constituy√≥ el organismo sindical independiente. Los trabajadores que se agruparon, fueron atacados por el edil, que se ali√≥ con Valencia, que lo apoy√≥ para privatizar el aseo p√ļblico. Subray√≥ que antes contendi√≥ para ganar la dirigencia del sindicato mayoritario, ya que era parte del comit√©, pero Valencia no lo registr√≥ y junto con otros afiliados, les suspendi√≥ los derechos sindicales y el mun√≠cipe lo corri√≥ del ayuntamiento.

La edil Victoria Labastida mantuvo el signo privatizador, pero Esparza fue reinstalado después de ganar la demanda, aunque solo laboró 6 meses. Otra vez lo despiden por peticiones de Valencia. El argumento fue no obedecer, irse a una delegación y no acatar órdenes cuando laboró en las instalaciones del DIF municipal. Labastida le concedió a su verdugo todas prebendas que le exigió, como controlar los ingresos de los trabajadores y el reparto de las bases en Bocas y La Pila, que antes tenía en el abandono, pero reacciona ante la injerencia de Esparza.

La ex funcionaria, igual que Lozano, entreg√≥ a una empresa, gran parte del servicio de alumbrado p√ļblico, compr√≥ a sobrecosto las luminarias y desapareci√≥  toneladas de chatarra. Valencia guard√≥ silencio. En su desempe√Īo, Mario Garc√≠a Vald√©s hizo acuerdos bajo la mesa con el dirigente charro, que maneja m√°s de 2 mil trabajadores, entre activos, jubilados y los del Organismo Operador de Agua Potable y Alcantarillado.

En su etapa, Ricardo Gallardo Ju√°rez inici√≥ una ola de despidos de gente con base, sindicalizados y de confianza. Temeroso de confrontarlo, Valencia apenas hizo un remedo de protesta, de la caja del agua a la unidad administrativa. ‚ÄúLuego se ocult√≥, le dijo a sus agremiados que lo hab√≠a amenazado. No le pagaron cuotas sindicales y los ahorros. Hubo una serie de desfalcos y jam√°s protest√≥. Le dijo a los trabajadores que enviar√≠a un abogado para que lo representara. Muchos optaron demandar en lo personal. Xavier Nava se convirti√≥ en aliado de Valencia. Lo ayud√≥ a regularizar m√°s de 200 personas y le ayud√≥ en las retabulaciones. Mejor√≥ para su reducido grupo, el servicio m√©dico, aunque a la mayor√≠a la dej√≥ en el abandono. A cambio, lo apoy√≥ en la campa√Īa para reelegirse, sin √©xito. Pero Galindo despidi√≥ a m√°s 300 empleados y Valencia qued√≥ maniatado‚ÄĚ.

Esparza dijo que por ley, a los trabajadores les tienen que otorgar dos uniformes por a√Īo. S√≥lo ocurri√≥ una vez, les duran tres a√Īos. No les dan equipos de seguridad. Valencia se conforme con lograr incrementos salariales del 3 al 5%. Refiri√≥ que Galindo reconoci√≥ al sindicato independiente. El acuerdo se asent√≥ a trav√©s de la sindicatura en noviembre. En diciembre les entregaron seis comisiones sindicales de tiempo completo para estar en las oficinas, que se ubican en Xicot√©ncatl 126, a partir del 3 de enero. En febrero, les pagaron prestaciones laborales a 35 trabajadores. En marzo, entregaron dos bases que se demandaron.

En los 8 meses que Galindo lleva de gestiones, no han tenido incrementos salariales ni prestaciones. Los tr√°mites se detuvieron. Se niegan a aceptar sus demandas, que consideran onerosas. Valencia est√° molesto, porque no ha podido complicar los arreglos. Lament√≥, no respeten el apoyo para lentes. No hay cr√©ditos para vivienda. Los salarios se han  incrementado del 3 al 5% en forma escalonada. El servicio m√©dico se ha reducido en el cuadro b√°sico. No hay pases autom√°ticos para especialidades, salvo que el paciente se muestre grave. Con Jorge Lozano, se cre√≥ el √°rea de parqu√≠metros, que deb√≠a destinar el 33% para el fondo de pensiones, que no existe. Otro 33% para el servicio m√©dico y el resto a los bomberos. Pero se convirti√≥ en caja chica. Se ignora el monto del ahorro, cuando existen m√°s trabajadores que han cumplido con los a√Īos de servicio, para jubilarse.

Refiri√≥ que los empleados de los cementerios, exhuman cuerpos que est√°n putrefactos, sin equipos de seguridad, como mascarillas, ni overoles. A los de barrido manual y obras p√ļblicas, les niegan fajas para cuidarse la columna. Los de alumbrado, trabajan cerca de cables sin casco, ni guantes, solo un uniforme que usan hasta que se desgarra. Los operativos, que andan en la calle, los obligan a trabajar sin reposo, ni para tomar un vaso de agua o ir al ba√Īo.

 En la unidad administrativa, no se han cambiado las sillas, las secretarias adolecen de la columna, lo que considera enfermedad. Hay estudios sobre el √°rea de barrido manual, donde hay casos de fibrosis pulmonar. Los tratan de esconder como tema de fumadores, cuando es debido al polvo que aspiran, al no contar con las herramientas que los protejan.

Esparza asever√≥ que un trabajador general, por quincena, gana de 2 mil 800 a 3 mil pesos para sostener a la familia. Pero gasta en camiones y lo educativo. No le alcanza para subsistir. Un director logra entre 50 y 60 mil pesos, m√°s prestaciones. Es la inequidad que permea, por lo que se busca estabilizar la fuente de ingresos. En el servicio m√©dico persisten dos niveles, uno bajo, donde est√°n los trabajadores. Otro alto, para directores y jefes de departamento. Con Labastida y Garc√≠a, llegaron al extremo de autorizarse cirug√≠as est√©ticas. Los convenios con las cl√≠nicas privadas, se consideran canonj√≠as que se dan a los empresarios allegados. Antes se firmaron con la Beneficencia Espa√Īola, Cl√≠nica  D√≠az Infante y Centro M√©dico del Potos√≠. Al crecer la plantilla laboral a m√°s de 5 mil empleados y sus familias, que se elevan a m√°s de 20 mil, por consiguiente las participaciones, no tiene sentido pagar por una cuant√≠a.

Expuso que se puede crear una cl√≠nica de primer nivel. Se facilita porque el ayuntamiento tiene terrenos, no los comprar√≠a. Cuenta con mano de obra, en la figura de ingenieros, dise√Īadores, incluso materiales para construir. ‚ÄúNo saldr√≠a tan caro concretarla. Puede atender partos, operaciones menores y consultorios. Ayudar a reducir los costos anuales. S√≥lo las cirug√≠as complejas, ser√≠an canalizadas a los hospitales privados‚ÄĚ. Advirti√≥ que ante su nulo liderazgo, est√° cerca la ca√≠da de Valencia, ya que sus adeptos est√°n inconformes, de 10, uno lo estima. Los √ļnicos que opinan a su favor son los que tiene como delegados, a los que impone, cuando deben ser electos por las bases. ‚ÄúLo primero que hacen es pedir plazas para familiares y amigos. En total son como 70 u 80. Cada uno mete hasta dos personas a la n√≥mina‚ÄĚ.

Esparza destac√≥ que Valencia Contreras, por cuotas de los trabajadores,  amasa al a√Īo arriba de un mill√≥n 500 mil pesos. Le rebaja 27 pesos quincenales a m√°s de 2 mil agremiados. No rinde cuentas a nadie, todo se lo gasta de manera arbitraria. Recibe una tajada para becas que distribuye como se le antoja. No las concursa, las reparte entre los delegados y sus familiares. El pr√≥ximo a√Īo le toca convocar a elecciones. Enfrenta una demanda por los comicios anteriores. La interpuso uno de los contrincantes, Leonardo de la Cruz Lagunillas. Se inconform√≥ por el c√ļmulo de chicanas.  

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