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No habrá democracia en México mientras existan mujeres analfabetas y violadas

24 octubre, 20199:11 pmAutor: La NoticiaCapital Destacada Sin categoría

México será una democracia incompleta mientras tenga mujeres pobres, analfabetas, subempleadas, sin presencia política real, golpeadas, violadas y sin la capacidad de decidir sobre sus propios cuerpos, destacó la politóloga y columnista de la revista Proceso, Denise Dresser, durante la conferencia “La mujer en México, de la sumisión al poder”, que ofreció el pasado 7 de septiembre en el teatro de la Paz, invitada por el Partido Movimiento Ciudadano. Abordó el tema de la violencia que viven las mujeres, la despenalización del aborto, el feminismo, los techos de bienestar y los clubes de Tobi, que impiden su acceso a mayores posiciones de liderazgo. No obstante, las mujeres jóvenes que pueblan hoy las aulas universitarias, como su hija Julia de 23 años, que estudia un doctorado en el extranjero, son mejores, más interesantes, creativas y menos temerosas que sus similares de hace 20 ó 30 años.

Viven y entienden que son tan capaces como los hombres sentados a su lado. Saben que tienen otras opciones, no ser sólo secretarias, mamás o monjas. La vida puede estar definida por su talento y no el género. En contraste, hay todavía en el país millones de mujeres que no tienen la fortuna de ser tan privilegiadas. “En México ser mujer, entraña tener 7 años de escolaridad promedio. Vivir en el Estado de México o Puebla, significa estar en peligro de muerte por el número de feminicidios que se registran. Implica el 30% de probabilidades de tener un hijo antes de los 20 años y luchar por los derechos plenos. Tenemos muchas niñas que son obligadas a abandonar la escuela para ocuparse de los trabajos domésticos. Hay mujeres adultas que ganan menos, aunque trabajen la misma jornada. Faltan mujeres en los foros, congresos, en los podios, en los cuerpos directivos de las corporaciones, en las páginas editoriales, en el Colegio Nacional de México”.
Añadió que en el discurso, se elogia a la mujer en su día, pero se les paga menos por trabajar más. Citó a la escritora Elena Poniatowska, que asegura, México es todavía un país de culpables, donde ser violento contra la mujer se vale. Aseguró que desde las gradas se contempla lo que les sucede en las casas, calles, oficinas, fábricas. Es común y poco grave que alguien las acose, las discrimine, viole o las golpee. Cuestionó que el subdelegado de ISSSTE y ex dirigente de las autodefensas en Michoacán, José Manuel Mireles, haya declarado que las mujeres son pirujas. No le pidieron la renuncia o se disculpara. “Las mujeres pueden ser usadas y humilladas. Se lo buscaron por usar la falda tan arriba y el escote tan abajo”.
Resaltó que el 95% de las trabajadoras en México, reportan haber sido víctimas de acoso sexual. Cada año en la ciudad de México, 100 mujeres son asesinadas. En el 32% de los casos, el responsable es la pareja. Una de cada tres mujeres padece violencia doméstica. Se registran 270 feminicidios cada mes. El 76% de mujeres padecen violencia durante el noviazgo. El 33% de las mujeres denuncian violaciones cuando son detenidas por la marina, policía estatal o municipal. El 32% de las entrevistadas por Amnistía Internacional, fueron manoseadas durante su detención. El 91% resultaron amenazadas por fuerzas policiacas. “Estamos enojadas, apareció la rabia de quienes pintarrajearon el Ángel de la Independencia en la Ciudad de México en las marchas recientes. Era el enojo de quienes regañan. Nos disminuyen, insultan, estigmatizan como provocadoras, en vez de protegernos como ciudadanas”.
Respecto al aborto, refirió que salvo en la ciudad de México, en el resto del país las mujeres no pueden decidir sobre su propio cuerpo. Se está lejos de una práctica legal y segura, de la salud reproductiva, la no discriminación y autonomía, derechos consagrados en la constitución, pero ignorados en la práctica. “Los abortos inducidos en México alcanzan una de las tasas más altas del mundo. Es algo de lo que debemos avergonzarnos. Un acto individual es criminalizado, perseguido, castigado. Es una alternativa dolorosa cuyas consecuencias padece cualquier mujer que la haya tomado. Los gobiernos no deberían intervenir, pero en más de 10 códigos penales a nivel estatal, se refieren a la mujer que aborta como una criminal”.
Afirmó que a muchos hombres en México, no les gusta el cambio, que implica el balance del poder. En los últimos 20 años, las mujeres empezaron a ocupar espacios prohibidos, a exigir equidad y salir del rebaño, para alcanzar independencia financiera, que es vital. Explicó que detrás de cada ley restrictiva, mujer encarcelada, esfuerzo cercenado, estados que prohíben el aborto, aún en casos de incesto, violación o riesgos de salud para la madre, buscan regresar a las víctima a un lugar “aceptable” para la sociedad, como la cocina, cama, cabús o el asiento de atrás. Destacó que por motivos electorales, dinámicas partidistas o conservadurismo, despenalizar el aborto se ha complicado también en el nuevo gobierno que se dice de izquierda.
Dresser enfatizó que a nivel global y en México, la revolución de la equidad de las mujeres se ha detenido. El llamado techo de cristal les impide el acceso a posiciones de liderazgo en la academia, ciencia y política. “Existe un cambio simulado, hay paridad de género en los órganos representativos, que no se traduce en políticas de género. Un mundo equitativo sería donde las mujeres estuvieran en el poder en la mitad de los países y hombres a cargo de la mitad de los hogares en México”. Mencionó que desde su lugar privilegiado como docente universitaria, con maestría, un doctorado por la Universidad de Preston y espacios donde puede diseminar sus opiniones, ha sido testigo de actos descorazonadores por la ausencia de las mujeres foros importantes.
“Hace algunos meses participé en un panel, donde había 7 hombres, todos con argumentos interesantes. El moderador resultó afable, hubo algunas viñetas personales. Al final, los aplausos. Al bajar del escenario me pregunté ¿por qué no había más mujeres? En los actos universitarios aparecen hombres y más hombres, el índice de masculinidad perfecto, clubes de Tobi por doquier. A lo largo de mi vida he estado rodeada de mujeres pensantes, exitosas, creativas, que han empujado las fronteras de lo posible, pero a nadie se les ocurre invitarlas a donde hay una infinidad de pantalones y ninguna falda bien puesta. Un país que ignora o subestima al 50% de su población nunca va lograr modernizarse, ser competitivo y avanzar”.
Citó que el 43.8% de las personas ocupadas en la economía nacional son mujeres. El 11% del total de las empleadas en la industria de la construcción son mujeres. También el 34.5% del total de personas ocupadas en la industria manufacturera. El 51.3% del personal que labora en el comercio al menudeo. El 47.9% de las ocupadas en el sector de servicios. El valor del trabajo no remunerado de labores domésticas y de cuidados que muchas mujeres proveen equivale al 18.5% del Producto Interno Bruto. Algunas mujeres que llegan a posiciones de liderazgo en el congreso, no empujan las causas de otras. Preocupa se saboteen entre sí por falta de coraje para alzar la mano, formular demandas y exigir respuestas. Conminó a los asistentes, que en su mayoría eran mujeres, luchar por la equidad y se reconozca lo legítimo de sus aspiraciones.
“En los tiempos actuales, ser feminista o declararlo en público, es en términos políticos, incorrecto. Se asocia a mujeres aguerridas, avinagradas, que dominan estereotipos y las descalifican. Dicen que son infelices, odian a los hombres, los brasieres, el lápiz labial, los tacones y no usan desodorante. Hay que replantear cómo educamos a nuestros hijos. Enseñarles humanidad, actuar seguros.

El feminista, como lo establece el concepto originario del ateneo del siglo XX, es alguien que cree en la equidad económica, política y social de los géneros. La educación es la forma más importante para empoderar a la mujer”. Parafraseó a la activista de Paquistán, Malala Yousafsai, quien maneja que los libros y una pluma, son las armas más poderosas que existen para cambiar el mundo. Invitó a los oyentes a luchar por la independencia financiera de las mujeres. Sobre la capacidad de decidir sobre sus propios cuerpos, erradicar el acoso sexual, la violencia doméstica y el feminicidio. Las Naciones Unidas lo declararon como una pandemia en México.

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