Naufraga la candidatura de Meade.

7 mayo, 20184:17 pmAutor: Ángel Castillo TorresOpinion

Hay alarma en las filas del PRI. La candidatura de José Antonio Meade se hunde. Luego de más de un mes de campaña el ex Secretario de Hacienda no crece en la preferencia de los electores. Se ha estancado en el tercer lugar y sigue perdiendo puntos. Faltan 53 días para que termine la campaña y no se ve como el PRI pueda salir del hoyo.

La catástrofe parece inevitable. Son muchos los síntomas del apocalipsis que viene. Las élites priistas han entrado en pánico y están tomando medidas desesperadas para salvar la candidatura de Meade.

Como parte de una operación de resucitación de la campaña se ha destituido al presidente nacional del PRI, Enrique Ochoa Reza y se ha entregado el mando a un priista de pura cepa con fama de operador político eficiente, el exgobernador de Guerrero René Juárez Cisneros. Se apuesta con ello a un urgente cambio de estrategias luego del pésimo desempeño que han tenido los miembros del equipo inicial del candidato priista. Juárez Cisneros tiene la encomienda de garantizar que el voto “duro” del PRI no se vaya y beneficie a candidatos de otros partidos como consecuencia del descuido, agravio y menosprecio con que se ha tratado a la militancia y que han generado despecho, apatía y traiciones.

El inconveniente de este repentino cambio de rumbo es que quizás ya es demasiado tarde para recomponer el paisaje de ruinas que ha dejado Enrique Ochoa Reza.

El relevo del dirigente nacional y la incorporación de nuevos estrategas y operadores políticos que está por anunciarse es un reconocimiento tácito de que el PRI navega a la deriva. Meade se haya estancado en el tercer lugar y si en los próximos 20 días no remonta ésta adversidad estará fuera de la contienda.

Es tanto el desánimo que se vive en las filas del PRI y entre sus aliados que ya hay quienes están tratando de convencer al presidente Peña y al propio ciudadano Meade de la urgencia de pactar con Ricardo Anaya para ir en un solo frente contra AMLO.

El PRI no quiere reconocer que su estrategia de miedo contra Andrés Manuel no ha funcionado y que tampoco logró destruir a Ricardo Anaya con la guerra sucia que emprendió acusándolo de lavado de dinero. Sus artimañas han fallado. Por eso ha caído hasta el tercer lugar y el tiempo juega en su contra. Quedan menos de dos meses de campaña y en el horizonte del PRI se acumulan nubes negras que presagian un desastre.

Ante esta desfavorable realidad los empresarios más poderosos de México están presionando para que se firme un pacto en lo obscurito entre Ricardo Anaya y José Antonio Meade para sumar fuerzas y derrotar al puntero. Los dueños del dinero ya no apoyan a Meade, lo ven perdido, sin posibilidades de repuntar. Por ello están planteando que el candidato del PRI realice una campaña de bajo perfil, testimonial y simulada para que Anaya se fortalezca. Opinan que se apueste al voto útil en favor del candidato del Frente por México.

Sin embargo nada garantiza que los militantes de base del PRI, Verde Ecologista y Nueva Alianza acepten sumisos la orden de votar por Anaya. En el PRI y Nueva Alianza hay miles de militantes que se identifican más con López Obrador como segunda opción, que con el joven maravilla.

Las encuestas pronostican la derrota del PRI.

Un signo fatídico del hundimiento del PRI son los resultados que arrojan las encuestas.

Comments

comments

Comments

comments