Los regidores Bonsái

9 noviembre, 20179:45 pmAutor: Salvador Ceballos UribeOpinion

Abrimos nuestro comentario con los regidores del ayuntamiento de Rioverde a quienes les llaman los “Bonsái”, ya que solo sirven de adorno, son muy caros y son de ideas cortas. Es como actúan los integrantes del cabildo 2015-2018. Les queda a la medida el calificativo, porque se han convertido en cómplices del tibio alcalde Ramón Torres García, el cual es manipulado por los dragones, los que toda la vida se han convertido en los ganones. Se formaron bajo el mando del oscuro dirigente de Movimiento Ciudadano, Eugenio Govea Arcos: Fernando Marcos García, Gloria Olvera Montes, Daniel Nieto Caraveo y Horacio Balderas Ávalos, que hacen y deshacen a su antojo con los dineros del pueblo y otorgan las obras a sus contratistas favoritos. Cuentan con la complicidad del cuerpo edilicio, que todo aprueban, sin objeciones.

El regidor del PT, Alfredo Limón Robles, previo acuerdo, le tocó la cartera de hacienda. A través de un prestanombres, familiar del susodicho, factura de 8 a 10 millones por año por las obras que ejecuta con su empresa y de sus hermanos, “Grupo Limón”. Es el que se lleva la mayor tajada de todos los regidores. Le compite el del PRI, José Luis Zamarrón González, que por un vale de gasolina para sus peseras, acepta todo, dócil levanta la manita. Es un priista empanizado, recibe órdenes de su patrón Ramón Torres García. Su mayor virtud es decirle al oído a su compañera de partido, Aurora Dufour de Gama, diga presente cuando pasan lista.

Las Bonsáis más caras son las maestras Ernestina García Zamora y Carmen Guevara Torres, una priista y la otra panista. Han sido dos veces regidoras y si pusieran la experiencia que le ha costado al pueblo, si cumplieran su responsabilidad, serían inversiones rentables. Pero se concretan a organizar o apoyar festivales caros que no proyectan al municipio en lo mínimo. Hay que sumarle que ambas fueron directoras de educación en diferentes trienios. Ahora les llaman las Elbas Esther Gordillo, pues se han convertido en caciques de las secciones 26 y 52 del magisterio.

Hay otro regidor panista que se les empareja. Es la segunda vez que llega a la cartera de salud, algo tan delicado, ya que es un tema con el que no se juega, lo que pasa a otro término. La experiencia adquirida no se ve por ningún lado, ya que no propone iniciativa alguna, solo asiste a las sesiones a levantar la mano. Para congraciarse con el sector económico, metieron a la planilla al empresario Sergio Villanueva. No tiene conocimiento alguno, aceptó el cargo para dar resultados negativos. Vota sin analizar, ni revisar, menos debatir. La única vez que abrió la boca fue para que le pase lo que a la perra de la tía Cleta. Para hacerle justicia a la militancia panista, propusieron a la señora Marcelina Hernández González. Su preparación, capacidad y experiencia le alcanza para levantar la mano. Cubre uno de los requisitos más elementales para ser regidora panista.

Donde se dio la perversidad en su máximo esplendor fue en la planilla del ex candidato del PRI a la alcaldía, Carlos Pillado Siade, al meter a la señora Aurora Dufour Santillana, madre del ex alcalde y ex diputado federal panista, Sergio Gama Dufour. Tal vez el priista creyó que sumaría votos, sólo provocó que muchos del PRI le dieran el voto al PAN, por lo que consideraron una triquiñuela política con tintes partidistas bajo la mesa. No podemos dejar de mencionar la figura decorativa del honorable cabillo con la profesionista Julissa Isabel Amador Nieto, hija del ex regidor y coordinador de campaña, Antonio Amador Blanco y sobrina del director de Sedesol, Daniel Nieto Caraveo. Se demuestra el nepotismo, un concepto cuyo significado desconocen los moralistas venidos a menos: un gobierno cercano a la gente, pero más pegado a la familia. Uno que poco habla, claro, más que sus compañeras, es el regidor José de Jesús Ávila Gama, que llegó vía las negociaciones.

Primero hizo su grupo para estar en las competencias internas, se alió con el segmento de Ramón Torres, pidió a cambio la primera regiduría. A su equipo lo dejó tirado en el camino. Se montó en el caballo y ni en ancas llevó a quienes lo apoyaron en su aventura, porque ignoraban que no tiene palabra, no cumple. Posdata, varios panistas se quejaron con el regidor Jesús Figueroa Carbajal, sobre un funcionario que emplea maquinaria del pueblo en Arroyo Seco, en una obra personal. Encaró al alcalde, que le contestó: ¿qué quieres que haga?, es compromiso con un exalcalde. Le expuso que ya son dos años, entonces, se pagó el favor. Le respondió que el compromiso dio la vuelta. Así de mal andamos en Rioverde.

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