Los caminos de las vendettas

19 febrero, 20189:48 pmAutor: Agustín de la Rosa CharcasOpinion

El tiempo se le agotó al diputado federal “gallardista” por el sexto distrito. Lo presumió y lo portó con orgullo en toda la campaña, al lado del cacique. Fue y es su derecho que abrazara la vertiente, no ideológica, ni de principios, sino de corrupción con base en la impunidad brindada por el estado en manos del PRI. Lo que le cuestioné desde el primer momento en que saltó a la palestra el diputado “navita”, fue la manipulación que hizo de la memoria del ex líder civilista y lo llamo de esa manera (“navita”), porque fuera de llevar el apellido ilustre de su abuelo y tío abuelo, que dieron las épicas batallas en contra de la corrupción del cacicazgo santista y del entonces partido de estado PRI, en nada se parece en sus caminos que ha emprendido de la mano de lo más rancio y corrupto del sistema político nacional, a la lucha del demócrata honrado que fue Salvador Nava Martínez. Absolutamente nada.

Sostiene que no es perredista, pero hace trabajo de la mano de una de las corrientes más corruptas del partido, que es una escisión de los “Chuchos” y en la división por los espacios de poder en lo que queda de la franquicia del PRD, dieron forma a la “corriente” de los Galileos. Es donde se ha movido y al acercarse los tiempos electorales, empezó a cuestionar al cacique de manera periférica, en su ambición de búsqueda de la presidencia municipal de la capital potosina. Los espacios los tenía y los tiene totalmente cerrados en el PRD para que el cacique le permitiera ser candidato. Con la tarjeta de presentación de su apellido, se movió con personeros de la política nacional y pretendió ocupar espacios mediáticos, pero sin ninguna brillantez en el ámbito nacional ni local. Desde luego que trae apoyos políticos que lo tutelan en la intrincada telaraña de la búsqueda del poder; los más notorios e importantes son el de su tío político el perverso Horacio Sánchez Unzueta y la simpatía del gobernador Juan Manuel Carreras. Son los mismos apoyos políticos que hicieron al cacique.

Sin opciones, se lanzó a la búsqueda de la presidencia municipal de la capital potosina, por la vía independiente, con más ruido que nueces. Lo que demuestra que en política y sobre todo en la ética, nada tiene que ver su parentesco con el doctor Nava., 60 años antes, cuando en octubre de 1958 la dirección nacional del PRI reconocía al licenciado Francisco Gutiérrez Castellanos (pelele del cacique Santos), como su candidato a la presidencia municipal de la capital, dejando fuera la potente (por el respaldo popular que tenía) candidatura de Salvador Nava, quien señaló: “la CNOP ya no dijo nada, no tuvimos comunicación alguna. Por lo tanto nosotros seguimos haciendo nuestra campaña como independientes”, (El navismo o los motivos de la dignidad, de Tomás Calvillo, página 35).

Nava entonces tenía el respaldo popular de la mayoría de la población, era una fuerza que bullía por los espacios de la ciudad, logró que los diferentes partidos, desde el comunista hasta la derecha confesional del PAN y los sinarquistas, se plegaran de manera incondicional al apoyo del fuerte liderazgo del médico de pueblo. El “navita” en su aventura, supongo, tratando de emular a su abuelo no duró mucho en ver su fracaso. No despertó en los diversos sectores de la población simpatías que le permitieran medir con optimismo una fuerza mínima necesaria para emprender una lucha política que pudiera despertar el surgimiento de un movimiento en ascenso que lo metiera con seriedad a disputar un triunfo en las urnas. La realidad del fracaso como independiente se le mostró de manera cruda. Entonces presentó su renuncia, aduciendo tonterías, como las que no había condiciones para que un independiente peleara en contra de las estructuras de los partidos. Simulador, como ha sido, no reconoció la única razón de peso político que tuvo para renunciar; no tiene respaldo popular. Lo que si representaba su candidatura como independiente era la fragmentación del voto, ante la estructura corporativa que de manera indecente el cacique ha generado en los sectores más vulnerables de la sociedad potosina en la zona metropolitana.

La derecha del PAN ha sufrido un desgaste en el ejercicio del poder en la capital potosina, al mostrarse como un partido corrupto sin propuestas desde el ejercicio del poder para enfrentar con éxito los desafíos que se presentan en la ciudad, durante veinte años consecutivos. Lo mismo le ha sucedido al PRI. Es la misma coyuntura en la que el cacique con el apoyo del PRI, de Horacio Sánchez y el actual gobernador Carreras lograron allanarle el camino al cacique para su empoderamiento. En apariencia, algunos sectores tradicionalistas de panistas se empezaron a mover en el apoyo abierto a favor del “navita”, se veía la mano truculenta del tío Horacio Sánchez y del gobernador Carreras en la alianza del “independiente” con el PAN, para recuperar la alcaldía. Los factores que se observan en la coyuntura, son básicamente, que el PAN no tiene candidato de prestigio con que pueda salir a enfrentar a “su enemigo” político el cacique de horca y cuchillo que los ha ninguneado hasta el cansancio. Los votos duros con que cuentan no les alcanza para alzarse con el triunfo, pero si suman los votos de los grupos corporativos del PRI, que movieron a favor del cacique en el 2015 y los que pueda sumar el “navita”, más los pocos del movimiento ciudadano, los ponen en una condición política de pelearle a la pandilla gallardísta el poder en la capital, con un candidato “ciudadano”.

Es lo que se veía en un análisis político aritmético elemental. Pero los vientos que soplan en la confrontación nacional por la presidencia de la república enturbian el proyecto expuesto por el “independiente” Horacio Sánchez y un sector influyente del panismo local. La imposición en las candidaturas federales dejan ver la forma en que el ambicioso Anaya, negoció con el PRD y MC el reparto de las candidaturas. El PAN en San Luis Potosí fue tratado como una fuerza menor a la del PRD sin sustento en resultados reales, político-electorales y éticos en el manejo de los recursos públicos, como se dan en las negociaciones. De siete diputaciones federales le dejaron tres, una de la capital (V), el IV de Valles y el séptimo. A la gallardía le dieron el VI, el II y el III y al MC el uno. En el senado el PRD encabeza la primera fórmula y el PAN la segunda. El PAN arrió sus banderas, en las propuestas hace seis años obtuvo 7.4 puntos arriba del PRD y aliados y hace tres años en la lucha por la gubernatura logró 2.5 veces más votos que el PRD. Pero, además, se debe tomar en cuenta que el PRD, en el 2012, tenía la fuerte candidatura de Andrés Manuel López Obrador, ahora el dato que pueden manejar en la negociación es lo que la pandilla de Gallardo obtuvo en el 2015.

A la dirección estatal del PAN se le impuso de manera humillante la fuerza inferior de los hampones que controlan la franquicia del PRD en el estado, como si fuera superior. Y no chistaron en lo absoluto. No se mira, ahora, tan claro, el panorama para la candidatura del “navita”. En caso de ser el candidato del PAN y del MC, ¿cómo argumentará ser diferente a la pandilla de Gallardo, si van en alianza juntos? ¿Cómo creerle que es diferente si estará al lado de quien ya estuvo en la cárcel por malos manejos en el municipio de Soledad y no ha aclarado los más de 200 millones de pesos del erario que lavaron para beneficiar a empresas de su familia? Ante semejante escenario, si el “navita” tuviera una pizca de dignidad, no aceptaría ser candidato de varios partidos. ¿El PRI se quedará con los brazos cruzados, sin hacer nada en contra del cúmulo de anomalías que han desplegado el cacique y su hijo en la capital y Soledad? ¿Cuál es la negociación en la actual coyuntura político-electoral? No veo ninguna que favorezca al PRI. Con la fuerza que trae la candidatura de López Obrador, es de muy alta probabilidad que el PRI se quede sin senador y pierda un número importante de diputados federales. La locomotora que representa el candidato presidencial, nomás no levanta. La posibilidad que tiene el PRI de mantener el control político en el estado es que truene la alianza del cacique con el PAN, al igual que lo hicieron en el 2015, de lo contrario el blandengue gobernador será un pelele que estará supeditado a los caprichos del cacique de horca y cuchillo. ¿Algo está podrido en Dinamarca? Algo no, todo.

Comments

comments

Comments

comments