La gallardía desplumada

11 septiembre, 202012:50 amAutor: Juan Antonio Rodríguez ChessaniOpinion

¡Ahí va el ladrón, agárrenlo!, frase atribuida al típico ratero que quiere salvar el pellejo y que además, como en el caso que hoy nos ocupa, anda en búsqueda de impunidad para darle curso al saqueo, por parte de una recua de malandrines mafiosillos, como los bautizara el presidente de la república, Andrés Manuel López Obrador. Me refiero a la familia Gallardo y todos sus secuaces. Una vez más, los potosinos fuimos testigos de otra desvergüenza y deshonra nacional para el estado -en casa ya era costumbre-, por parte de los Gallardo, que fieles a su costumbre, ocuparon las columnas de prestigiados periodistas al develar los saqueos singulares y propios de especímenes rupestres.

En el diario pro gobiernista El Universal de nuevo Salvador García Soto hace un deslinde preciso en su espacio Serpientes y Escaleras. Al lanzar los tres dados, alcanzan el máximo puntaje, 666, que en términos simbólicos ejemplifica a las bestias mal paridas y mal criadas. La columna templo Mayor del periódico Reforma de Fray Bartolomé, también clarifica las circunstancias y condiciones reales, legales de los rufianes de no ya tan poca monta. En el ámbito local, el master Juan José Rodríguez, en su Las Nueve Esquinas nos pone en perspectiva y contexto el tema. La siempre temida Caja Negra de Victoriano Martínez, con su profesionalismo y capacidad a toda prueba, conjunta la inclusión histórica y su significado que nos remonta a no olvidar y recordar lo que tantos callan. El grupúsculo de pasquines de los Gallardo y miles de pollobots, preparan igual que el patrón grumete, la graciosa huida. Como las ratas, son los primeros en abandonar la maltrecha canoa, guardan un silencio sepulcral, cómplice y vergonzante.

Nunca pasarán desapercibidas ni olvidadas las fechorías de Ricardo Gallardo Juárez y Ricardo Gallardo Cardona, que ya no sienten lo duro, sólo lo tupido, con una endeble y absurda defensa de sí mismo, el mal llamado representante popular o diputado del honorable congreso de la unión, legislador o como el dilecto lector quiera referirlo, se trata de José Ricardo Gallardo Cardona. En San Luis Potosí pocos son los que no comentan sobre el sinnúmero de actos vandálicos cometidos por los torvos sujetos y no son rumores. Testigos de varios delitos de lesa humanidad, hemos denunciado en forma sistemática, el descomunal modus operandi utilizado por los pillos de marras. Cometen despojos con amenazas, delitos fabricados, golpizas y levantones, le han quitado a cientos de personas sus propiedades, sin pagarles un centavo, hasta el vulgar hurto de los recursos públicos, que a la fecha, en poco menos de 12 años, deben superar los 10 mil millones de pesos. Ahora los podemos denunciar, con pulso firme, ya sin miedo, que también nos arrebataron los aprendices de políticos. Solo en forma esquematizada se podría explicar de manera entendible y clara, los sucesos que dieron origen a la incuantificable fortuna mal habida, pero explicable, de los truhanes.

En partes. Para nadie era un secreto en San Luis que los remedos de empresarios estaban en quiebra antes de entrarle a las lides políticas. Era del conocimiento público sus bienes y la forma en que repartían pollos en la ciudad. Nadie se iba a imaginar que de traer camionetas desvencijadas y despachar la mercancía de meses congelada, con unas oficinas en ruinas, empleadas mal encaradas por el putrefacto olor, muy ad hoc y sueldos escasos y retenidos a la fuerza, lograrían poseer flotillas de tráileres para diversos traslados de dudosa procedencia, los tráileres y lo transportado. Nadie esperó que en menos de 10 años, se convertirían en terratenientes al amasar fortunas, propias y dignas de jaques de rancho. Ni en los cuentos de hadas se podrían contar tantas fantasías y milagros económicos, propios también de las mil y una noches de terror y crímenes. Total, que arrasaron con todo a su paso, sin clemencia, sin piedad, sin disimulo y sin el menor recato posible.

Tienen agencias de autos de lujo, cuyos verdaderos dueños los añoran desde su pobreza obligada, mansiones y fraccionamientos que ni Carlos Slim o su jefe Carlos Salinas soñaron tener (en tan poco tiempo). Gustos exóticos y colecciones de vehículos clásicos, vestimentas de marca y el aprendizaje obligado para usar cubiertos, no comer hablando o riendo como es su costumbre y el aseo diario. Aunque fuera simulado, las posesiones y adecuaciones a su nuevo status los obliga a cambiar. Digno de reconocer, es que nunca se les quitó lo nahual. Sin embargo, los verdaderos ricos de alcurnia y sus semejantes sin abolengo, los harían morder el polvo y hacerlos creer que ya estaban en el círculo dorado, para humillarlos como es debido y hacerlos que se ubicaran en su real dimensión. Pero necios y aferrados, entendieron que necesitarían quien los protegiera y garantizara impunidad para no volver a la cárcel, de donde nunca debieron haber salido, por argucias de jueces y magistrados debidamente remunerados.

Volviendo al tema inicial, podemos asegurar que con todos los elementos y pruebas en su contra, se les podrían configurar múltiples delitos que incluyen desviación de recursos públicos, enriquecimiento inexplicable, defraudación fiscal equiparable, lavado de dinero, asociación delictuosa, delincuencia organizada y operaciones con recursos de procedencia ilícita, entre tantos. Recordemos que tiene una mínima parte de sus cuentas congeladas hasta el día de hoy, lo que ha sido irrelevante, ya que el real clavo, lo tienen con prestanombres y en paraísos fiscales, inversiones y desvíos que hasta un polecia rural conoce y se jacta de saberlo. Edificios suntuosos, gasolineras, ranchos escondidos, residencias en el extranjero, muchos millones de metros cuadrados ajenos, arrebatados a inocentes y temerosos, desarrollos inmobiliarios, sociedades perversas con defraudadores socios. En fin, gustos no tan refinados, conforman el compendio de algunas triquiñuelas descritas.

Investigaciones en curso, que están en espera de ejecutarse ante el cúmulo de pruebas para ejercer y aplicar la tan ansiada justicia, aunque el soquete engallado y el séquito de miserables legisladores del Verde ecologista, han salido al quite aduciendo que es asunto juzgado, buscan la exoneración cínica, indigna e ilegal sin fundamentos de su inocencia. Le apuestan a no volver a pisar las mazmorras, al suponer que su fuerza es definitoria en la correlación de fuerzas políticas en el estira y afloja, o chantajes sin pudor que se estilan en la política. No han dimensionado que su alcance real no es tal y que son sacrificables, junto con el puñado de raterillos que formaron la novena clásica de la traición y deshonra de curuleros y una senadora que ni nombre tiene, al cambiarse del PRD al Verde, para negociar con Morena todo lo posible, vía el dirigente Mario Delgado, el cual, a pesar de sus esfuerzos de cooptación e intimidación a otros compañeros de bancada de José Ricardo Gallardo Cardona, no ha logrado disimular las traiciones, con fallidas iniciativas y promesas de campaña incumplidas y al propio presidente de la república, el cual, ya lo sentenció, denunció y reprendió en público, reduciéndole el margen de acción, poder y confianza.

El presidente del Verde, Carlos Puente asegura que todo está montado porque el pillo pollo va arriba en las encuestas. Lo que busca aparentar el impostor, es de que no son falsas ni pagadas por la misma encuestadora que lo timó (a Gallardo padre y a algunos supuestos inocentes crédulos de buena fe) y le tumbaron una parte del dinero del pueblo, para enaltecer su ego, hace dos años, con subsidiarias potosinas, donde nos querían hacer creer que la rata mayor padre ganaría las elecciones en su pretendida y ridícula reelección, asegurando que ganaría a su contrincante Xavier Nava por dos a uno, lo que al final, sería al revés. En el mismo tenor, otro pájaro tucanero de cuentas, que se asume como coordinador de diputados del carroñero partido Verde, un tal Arturo Escobar y Vega, denunciado por traficar dinero ajeno y otras joyitas tales como Héctor Serrano Cortés, demandado después de ser secretario de gobierno, otro canallita como Mauricio Toledo, también denunciado, y el resto de los 9, igual de vomitivos, conformarían el “shit dream” al mejor postor.

Es el tamaño su inmundicia, al presumir que con su aporte, Morena alcanza la mayoría calificada en el congreso de la unión al tener 335 votos de 500 posibles. En cuanto a la inseguridad que lacera el país, se tendrían que analizar las causas en primera instancia. Las consecuencias las padecemos todos. No pasemos por alto lo sucedido hace 12 años, donde se inició el fenómeno del crecimiento delincuencial. Quien trajo al estado la mafia y en qué porcentajes creció. No olvidar a quien benefició y favorece todavía la inseguridad al querer culpar a otras administraciones de lo que a todas luces tiene un origen con nombre y apellido. Al final de cuentas, los delincuentes que encabeza José Ricardo Gallardo Cardona pueden salirse con la suya, no pretenden regresar ni una parte de lo robado a sangre y fuego, ni un puño de tierra. Al menos que hay un cambio verdadero en la manera de hacer política, que por fin el ciudadano se sienta representado y que los nuevos gobernantes ejerzan el real arte de la política, basados en el bien común. ¡México lo demanda, lo merece!

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