La burla de los poderosos

5 diciembre, 20179:28 pmAutor: Agustín de la Rosa CharcasOpinion

Hay quienes de buena fe, llegan abrigar la tenue (muy tenue) esperanza de que desde la corrupción encarnada por el poder político y económico se puedan condoler del sufrimiento que ocasiona la infinita maldad que mueve el engranaje de la tarea pública en todos sus niveles y de los poderes que en la teoría constitucional, son diferentes y autónomos, uno con respecto del otro. Aunque la costumbre en el México que tenemos, es que hay tres poderes diferentes y uno sólo verdadero, el ejecutivo. Otros actores, en cambio, moviéndose por intereses oportunistas, se suben al coro del “repudio” en contra de las transas cínicas que desde las trincheras de los poderosos se exhiben de manera burda e impune, que no les quita ni el sueño, ni su hipócrita conducta de contoneo público de mostrarse como funcionarios probos y combatientes de la corrupción. Aunque sea al que se cuestiona por sus trapacerías mostradas.

La memoria es de alcance corto, al parecer para todo mundo. Y se manipula al interés político de la coyuntura. Una rápida vista a los opinantes que hay en los diferentes medios informativos tradicionales y de las redes sociales, nos muestran a personeros que fingen “indignarse” por el grado de desfachatez que desde el poder se muestra ante lo que se ha dado en llamar la “ecuación corrupta”. Y en la fingida cara se rasgan las vestiduras para simular su encabronamiento con el poder y el ajuste de cuentas de grillas palaciegas y pueriles en el entorno de la brutalidad que ahoga a las instituciones públicas.

¿Cuáles son los elementos objetivos para esperar que el poder diera muestras de aunque fuera un poco de sensibilidad en las demandas mayoritarias pasivas de combatir la corrupción? El poder no vio una muestra de fuerza masiva de la sociedad para exigirle que cambiara su conducta y castigase a los funcionarios exhibidos. Sin embargo, es pertinente recordar que en la década de los ochentas del siglo pasado, el movimiento civilista encabezado por el doctor Salvador Nava, estaba en pleno accionar político y el PRI no frenó los robos del interino Leopoldino Ortiz cuando le estalló el escándalo de la obra pública, alcanzando resonancia nacional. Nada pasó entonces. El sistema se protegió a sí mismo, brindando de impunidad a los malhechores, empezando por el gobernador, quien aceptó ser el responsable de lo denunciado. También se convirtió en uno de los iconos en la obra pública el ingeniero Leopoldo Stevens Amaro, quien ha seguido vigente en el usufructo de contratos millonarios de forma ilegal. No se les castiga, al contrario, se les premia.

Observen ahora que el conspicuo ingeniero es el responsable de la obra pública del estado desde la Seduvop. Pero si no le basta el ejemplo, le expongo otro contemporáneo del anterior y parecidos como dos gotas de agua, el ingeniero Guillermo Leal Tovías quien con Ortiz fue el encargado de la entonces Sedue. Ante el escándalo y su despliegue operativo en la ilegal asignación de contratos fue cesado. Ahora con el actual gobernador Juan Manuel Carreras es de los contratistas a los que más obra se le asigna de manera no sólo ilegal, sino inmoral.

Otro escándalo de corrupción infame se dio con el frívolo gobernador panista Marcelo de los Santos a mes y medio de dejar el cargo endeudó por mil 500 millones de pesos al estado y 23 diputados entre panistas, priistas y perredistas votaron entusiasmados la felonía en contra del pueblo potosino. Podemos hacer varios tomos de las corruptelas estatales y privadas que nos han azotado durante siglos para demostrar el fondo de los comentarios que hemos vertido en torno a la deshonestidad que se da desde el poder.

Los estropicios más recientes que hemos tenido en el estado, nos sirven de muestra de que no hay nada nuevo en la cultura de las cúpulas del poder. Sólo administraron el tiempo, para seguirse burlando del pueblo potosino. El poder es corrupto y corruptor, no de ahora, de siempre. Parecen olvidar que el actual gobernador fue integrante destacado del gobierno más vergonzoso del país. ¿Por qué razón tendríamos que esperar que algo surgido de la podredumbre sea honesto? ¿Qué acaso, el actual gobernador no fue respaldado por las corrientes más nefastas del priismo, como la de Horacio Sánchez, Toranzo y el llamado gallardismo?

Al frente de la fiscalía general de justicia estará el que fuera un incompetente procurador de justicia, subordinado al ejecutivo estatal y que se estrenó con un humor negro al auto definirse como “autónomo” y que en la ASE impusieron al frente de la inútil instancia a una indecente, por omisión o comisión, a alguien que tiene laborando más de veinte años en la dependencia, por lo cual es parte activa de todo el oleaje que ha tolerado. No veo motivo de alarmarse tanto, lo que hemos visto es parte de la normalidad.

Los cambios de fondo vendrán desde la sociedad movilizada y organizada. El poder de corrupción del príncipe se ha demostrado por enésima vez. Todas las “fuerzas” políticas, incluidos los falaces “opositores” votaron por las propuestas del príncipe. No podía faltar el nomoteta de Morena alimentando la “esperanza” de México y reafirmando sus principios de no “robar, no mentir y no traicionar”. Junto con sus aliados que voltean para otro lado, para no cuestionar a nadie. El pueblo potosino asiste una vez más a otra burla de los poderosos, que afirman, lo seguirán haciendo mientras la gente aguante.

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