El terror como método de poder

1 septiembre, 202110:01 pmAutor: Agustín de la Rosa CharcasOpinion

La mafia potosina conocida como la Gallardía, está en la antesala del poder en San Luis Potosí. Pero todavía no está consumada la pesadilla de terror, miedo y angustia ante la probable consumación de que tengan los hilos del control. Se requiere que los magistrados del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación lo determinen. La decisión será histórica para el pueblo potosino, porque es inapelable. Será una determinación en la que, de ratificar el triunfo cuestionado de la pandilla, al pueblo potosino no le quedará otro camino que el de organizarse para enfrentar una política de temor, represión, mayores corruptelas e impunidad, en perjuicio selectivo de los “enemigos” y para la demás gente. Ha sido su forma de encaramarse y perpetuarse en el mando. Tenemos al pobre municipio de Soledad, que tienen 12 años con la bota sobre el cuello. Los tienen atemorizados, sojuzgados.

El delincuente que se ostenta como gobernador electo, actúa como si las votaciones no estuvieran cuestionadas. El tribunal le puede dejar en nada su “triunfo del voto mayoritario del pueblo”. A cualquier ciudadano, la condición jurídica y política le recomendaría la más elemental de las prudencias en su actuar, en tanto no se resuelva de manera precisa, que la verdad jurídica que ampara nuestra Constitución, lo convierta en el próximo gobernador constitucional del estado libre y soberano de San Luis Potosí. Ahora no lo es. Bien haría en bajarle varias rayitas a su soberbia y estúpida postura de actuar como ejecutivo. Su naturaleza autoritaria y corrupta lo muestra como lo que es, un mafioso violento y chupador de los dineros públicos.

La Gallardía nace, crece, se fortalece y se reproduce al amparo de la otra mafia que gobernó al estado durante las últimas tres décadas, conocida como el maximato de Horacio Sánchez Unzueta, yerno del líder civilista, Salvador Nava Martínez. En el 2009, surge en Soledad, donde todavía gobiernan Ricardo Gallardo Juárez y Ricardo Gallado Cardona a través de títeres. La fortaleza económica y política de los Gallardo se ha basado en las siguientes premisas fundamentales, el terror que han implantado desde el poder. La corrupción, que sólo conoce limite en las capacidades financieras del presupuesto público. La impunidad que se les ha brindado desde el gobierno estatal dominado por el PRI de Horacio Sánchez, Fernando Silva y Juan Manuel Carreras. Como el crimen organizado, tales mafiosos, empoderados, sometieron al estado de derecho y lo convirtieron en un ente omiso, subordinado a grupos criminales.

La desbordada demagogia del gobernador electo impugnado, en su frenética estrategia de aparecer con personajes de la llamada Cuarta Transformación, busca vender la imagen de ser uno más de los más convencidos, alineados al movimiento que busca acabar con las corruptelas en el país. ¿Se pueden combatir en serio, con la cooptación de personajes violentos como la llamada Gallardía? La simulación, sostiene el presidente de la república, una y otra vez, no tiene cabida en su gabinete. ¿Por qué entonces se les ha dado a los delincuentes locales, todo el poder para que ganaran? ¿Por qué entonces desde la Secretaria del Bienestar se les brindó el apoyo corporativo, utilizaron recursos del gobierno federal para que auxiliar a un feroz delincuente? ¿Pues no que somos diferentes? ¿La diferencia es sólo retórica? ¿Es darle atole con el dedo al pueblo de México? ¿De qué se trata?

Los amigos del mafioso gobernador electo impugnado, como el dirigente nacional de Morena, Mario Delgado, le han despejado el camino, para establecer las líneas de impunidad con el poder federal. Es un pájaro de cuentas. Lo saben en el gobierno central. Tienen ya parte de sus múltiples fechorías en gruesos expedientes. La moneda de cambio que se pone sobre la mesa, son los acuerdos políticos desde el poder legislativo. Es lo que se dejó al descubierto con el desafuero de otro delincuente amigo de los Gallardo, Mauricio Toledo, del PT. El movimiento social no se puede subordinar a acuerdos “por el bien superior de la patria”. Sería el principio del fin, triunfos pírricos de rufianes ambiciosos. El TEPJF puede cortar de tajo la amenaza que se cierne sobre el pueblo potosino. También la decisión de la Fiscalía General de la República, que tiene desde hace varios meses, las denuncias que la Unidad de Inteligencia Financiera ha integrado. Pueden sacar del poder a los malandros de Soledad, procesarlos con todo el peso de la ley. Ya falta menos para saber hasta dónde llegará la impunidad en el estado, con el apoyo del poder federal.

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