Valencia prefiere sus negocios que defender a los despedidos de manera ilegal

5 octubre, 20172:12 amAutor: Juan Pablo Moreno Guzm√°nCapital Noticias

El longevo dirigente del sindicato mayoritario del ayuntamiento de la capital, Jos√© Guadalupe Valencia Contreras fue acusado de mantenerse omiso y c√≥mplice ante la ola de despidos injustificados que superan los 800 trabajadores, por parte del alcalde Ricardo Gallardo Ju√°rez. Valencia tiene m√°s de 25 a√Īos en el mando donde perdi√≥ los ideales de lucha, de cuando era barrendero del mercado Revoluci√≥n. Despu√©s de acumular una fortuna, se postra ante las canonj√≠as que le arrojan los ediles en turno. Lo √ļnico que le preocupa es su salario que oscila en los 70 mil pesos mensuales por el cobro de cuotas, manejo becas, diversas prestaciones y obsequios. Tiene algunos negocios como concesiones de taxis, una agencia de viajes y una empresa maquiladora de ropa, con la surte los miles de uniformes que endilga a su olvidado gremio. Son las circunstancias que hacen de Valencia un l√≠der charro, sumiso, ajeno al reclamo de los cientos de empleados que abandon√≥ a su suerte, que sucumben ante la embestida de un empresario pollero que tambi√©n encontr√≥ en la pol√≠tica su fil√≥n de oro.

El l√≠der del sindicato democr√°tico, √ďscar Esparza Gonz√°lez, indic√≥ que Valencia perdi√≥ piso cuando empez√≥ a recibir beneficios de las administraciones, por lo ya se siente jefe. ‚ÄúEs como los alcaldes se ganan a los l√≠deres sindicales, con canonj√≠as, donde les permiten meter a laborar a sus familiares y amigos.‚ÄĚ A√Īadi√≥ que Valencia se ha convertido en lo que juraba combatir de su antecesor Valent√≠n Zavala, al que denunci√≥ en todas sus anomal√≠as. Pero se ha negado a convocar a elecciones internas. ‚ÄúSiempre se ha impuesto, mueve a sus delegados. En la asamblea general dice que la gente le pide que los represente. Y les hace un favor, porque ya busca el retiro. Todo es falso, tiene comprados a los dirigentes para que en cada departamento convenza a la base de mantenerlo‚ÄĚ. Y si llega a formarse una planilla opositora, Valencia se encarga de acabarla, como hizo con Esparza Gonz√°les en el 2008, cuando, junto a varios compa√Īeros cansados del p√©simo manejo del sindicato, buscaron la alternancia.

‚ÄúLo que hizo fue no aprobar el registro, ya que es juez y parte. A los 22 integrantes nos dijo que nunca est√°bamos en las juntas, para impugnarnos. Despu√©s nos quit√≥ las prestaciones y me despidi√≥‚ÄĚ. Esparza le solicit√≥ una asamblea donde los trabajadores decidieran si deb√≠a irse. Se llev√≥ a cabo, pero no le permiti√≥ el ingreso. Tras la jugarreta, Esparza, con otros inconformes, deciden formar un nuevo gremio sindical. Temeroso de que sus intereses se vean afectados, en contubernio con el alcalde Jorge Lozano, negocian el despido definitivo de Esparza. ‚ÄúImagin√≥ que al no estar la cabeza en activo, se iba a desintegrar el sindicato. Pero con la toma de nota estamos vigentes‚ÄĚ.

Esparza precis√≥ que Lozano con la complicidad de Valencia, privatizaron el manejo de la basura con la empresa Vigue. Fue un acto plagado de traiciones hacia los trabajadores, los cuales fueron engatusados. La √ļnica condicionante de los nuevos due√Īos era correr 120 personas. Valencia llev√≥ un grupo al hotel Mar√≠a Dolores para firmar las renuncias y finiquitos. Al principio carg√≥ s√≥lo a los de las secciones que buscaron afectar. Al no completar la cifra, se extendieron a plazas y jardines. Valencia asegur√≥ que se les iba a respetar el sueldo. Las liquidaciones ser√≠an mayores. Podr√≠an trabajar con Vigue y en caso de sentirse inc√≥modos, regresar al ayuntamiento. Para tentarlos, les mostraba un malet√≠n lleno de billetes de 50 y 100 pesos. Les dec√≠a que si aceptaban, todas sus deudas ser√≠an pagadas y su derechos laborales y de antig√ľedad respetados.

‚ÄúLuego, los que aceptaron las condiciones de Valencia y Vigue, fueron despedidos poco a poco, debido a que no estaban conformes con las condiciones laborales y de salario. No se respet√≥ la antig√ľedad de los que estaban a punto de jubilarse. Ahora solo quedan 5 √≥ 10, por contrato, con las condiciones de la empresa. Los otros optaron por el ambulantaje, lavar carros, vender gorditas, buscan la manera de subsistir‚ÄĚ. Esparza Gonz√°lez se√Īala que al privatizarse la basura, Valencia se mostr√≥ complacido. Lozano le obsequi√≥ en la tarde, por su silencio, una camioneta √ļltimo modelo con logotipos del sindicato. A la semana, lleg√≥ a sus oficinas con un veh√≠culo Jetta del a√Īo. ‚ÄúEntonces no ten√≠a dinero. Hoy posee 4 carros de lujo, flotillas de taxis, una maquiladora donde hace los uniformes para el ayuntamiento, con lo que obtiene ingresos adicionales arriba de 90 mil pesos al mes, con sus clientes seguros‚ÄĚ.

√ďscar Esparza indic√≥ que con Gallardo Ju√°rez se ha dado el mayor n√ļmero de despidos injustificados por la falta de liderazgo del sindicato. A Valencia le interesan m√°s sus negocios. Delega el mando en sus subordinados Erika Leija, Fernando Soto, C√©sar Bravo, Rufino Mart√≠nez y Susana Morales, que se encargan de recibir las quejas, pero no de resolverlas. ‚ÄúYa no representa a ning√ļn trabajador, no los atiende. Batallan meses para que les de una entrevista. Los trae vuelta y vuelta, tiempo que se les agota para poner una demanda, por lo que optan acudir a un litigante privado. Es lamentable que la gente no conozca sus derechos, por lo que le entregan toda la confianza al l√≠der, que los abandona‚ÄĚ.

‚ÄúEntonces, entre m√°s ignorante sean, mejor. Ya no reclaman nada. Se vienen los despidos e ignorantes de sus derechos conf√≠an en el dirigente, que no encuentran. Al notar la parte patronal el nulo respaldo, aprovecha para correrlos sin argumentos. Alegan que no hay recursos y que se acab√≥ el presupuesto. No existe ninguna ley que argumente los despidos por falta de dinero. En los juicios, los representantes del ayuntamiento no dicen que los afectaron por falta de recursos. Solo que renunciaron o cometieron varios il√≠citos. El ayuntamiento cae en malos manejos jur√≠dicos al llevar a los mismos testigos a declarar en los m√°s de 700 despidos. ¬ŅQu√© pasa con la defensa de los trabajadores?‚ÄĚ.

Esparza mencion√≥ que el nudo se extendi√≥ hasta ahora, donde los funcionarios cobran altos salarios. Cada edil hereda de 100 a 200 personas, de los cuales muchos son aviadores. Pero cuando llegan las facturas, pagan los empleados. ‚ÄúCon Mario Garc√≠a el servicio m√©dico se empez√≥ a demeritar. Hubo gastos de cirug√≠as est√©ticas para las f√©minas. Se contrataron p√≥lizas de seguros grupales. Entregaban medicamentos gen√©ricos ya no viables. A los que estaban a punto de jubilarse, los obligaban a trabajar, por lo que muchos murieron‚ÄĚ.

A√Īadi√≥ que Valencia pudo frenar las irregularidades. Cit√≥ a la dirigente del sindicato minoritario de bur√≥cratas estatales, Francisca Res√©ndiz, a la que le tocan a un trabajador y lo defiende sin reposo. Hace huelga, lucha. ‚ÄúValencia debe hacer lo mismo, pero pone de pretexto que Gallardo lo tiene amenazado. La √ļnica marcha que hizo fue de la caja del agua a la unidad administrativa a las dos de la tarde. Nadie lo recibi√≥ y se retir√≥. A la semana apareci√≥ el herrero Rafael Aguilar, que le solicit√≥ por la ley de transparencia, el manejo de las cuotas y lo aplac√≥. Todos los l√≠deres corren riego‚ÄĚ.

Esparza expone que el miedo de Valencia recae en que el edil le conoce todas sus corruptelas. Y si fuera investigado por enriquecimiento il√≠cito, saldr√≠a raspado. Lo tiene medido, por lo que seguir√°n los despidos. ‚ÄúLo sindicatos est√°n obligados a tener una p√°gina donde den a conocer los ingresos y egresos p√ļblicos. Valencia no cumple‚ÄĚ. Exhort√≥ los trabajadores corridos sustituir a Valencia y los regresen su centro de labores. ‚ÄúSi le resulta complicado defenderlos, la ley marca la libertad de elegir a sus representantes, sean o no abogados. Si gana el juicio, el ayuntamiento est√° obligado a reinstalar a los quejosos con el pago de salarios ca√≠dos, por lo que jam√°s perdieron sus derechos de antig√ľedad y nunca dejaron de ser sindicalizados‚ÄĚ.

La prioridad de Valencia es pelear ahora por las becas de los trabajadores que no se las entregan. ‚ÄúLe daban todo para la fiesta de aniversario del sindicato, como regalos, electrodom√©sticos, pero nunca los rif√≥. Lo mismo pas√≥ con los fideicomisos de defunciones. Si un trabajador perece, solo le facilitan de 3 a 10 mil pesos en partes a la familia. La hacen batallar. Fue por lo que se cre√≥ el programa de los parqu√≠metros, para generar un fondo. Tambi√©n iban a ayudar con las obras del centro hist√≥rico y los bomberos‚ÄĚ.

Esparza Gonz√°lez insiste en que a Valencia ya no le importan sus trabajadores pues tiene asegurado su bienestar que le brinda el seguro m√©dico, prestaciones y negocios. Lo ret√≥ a un debate p√ļblico sobre ‚Äúderecho sindical para que salgan los trapitos al sol y ver quien tiene m√°s cola que le pisen. Si me ponen en lugar de Valencia, puedo generar mejores resultados. Ofrecer un trato digo, ya que es mi papel. Al menos que demuestre en qu√© se gasta las cuotas‚ÄĚ.

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