Tensiones educativas en tiempos de cuarentena

15 mayo, 202010:44 pmAutor: Armando René Espinosa HernándezCapital Noticias

 A partir de la inminente llegada del Coronovaris COVID-19 a México, que registró el primer caso el 27 de febrero, el sistema educativo nacional ingresó a una dinámica de tensiones, probablemente haya quienes la definan como incertidumbres, retos o desafíos. Pero el término lo uso para explicar cómo diferentes componentes educativos, en su amplia acepción, están sometidos a fuerzas internas y externas que les exigen actuar, en tal o cual sentido. Ejemplifico, el cierre de escuelas por la pandemia, implica dar respuestas a los padres de familia, cumplir con el plan y programas de estudio, diseñar, aplicar y dar seguimiento a una estrategia de enseñanza-aprendizaje para que los alumnos las desarrollen en casa, y un largo etcétera. En eso se involucran las administraciones educativas federales y locales, directivos, docentes, alumnos y tutores, que los hace actores de un procedimiento totalmente diferente al que estaban acostumbrados.

En diversas ocasiones que he tenido del privilegio de intercambiar puntos de vista, argumentos y razones sobre el sistema educativo, les pido a mis contrapartes que pensemos y dimensionemos ¿cuál es su tamaño? Según el Panorama Educativo 2018 (INEE, 2019) documenta que se atienden a 38 338 725 alumnos, hay 2 007 798 docentes y 264 818 escuelas, incluye todos los tipos modalidades, niveles y sostenimientos. Simple y sencillamente el universo descrito es más grande que la población de varios países centroamericanos y europeos.

A nuestro lectores les informo que los mejores resultados de PISA 2018 los obtuvieron economías con sistema educativos más pequeños que el mexicano, como Corea del Sur, Polonia o Nueva Zelanda, para más información acceder a https://pisadataexplorer.oecd.org/ide/idepisa/report.aspx, donde se pueden generar informes específicos. Lo cual tampoco es una justificación para que nuestro país haya obtenido en Lectura 420.5, en Matemáticas 409 y Ciencias 419.5 puntos en promedio.

Esto nos da un panorama nacional de todos los elementos a coordinar, para que nuestros alumnos alcancen las competencias, aprendizajes esperados y el logro educativo no vaya a descender con respecto al del ciclo escolar pasado.

Pero ¿Cuáles son las tensiones, incertidumbres, retos, o desafíos? Que en tiempos de COVID 19 se tienen que enfrentar y resolver. Lo primero es avanzar en que los alumnos progresen en el dominio de los aprendizajes esperados, asesorados por sus padres o tutores, esto conlleva un problema ¿A partir de que referentes de harán?

La SEP en coordinación con las secretarías o institutos de educación estatales han implementado una estrategia general vía medios, fundamentalmente por televisión abierta, canales del sistema de cable, además de canales de Youtube, plataformas públicas como Google Classroom, Drive y Dropboks estas dos últimas sobre todo a iniciativa de los propios docentes que poseen habilidades y competencias digitales, preciso es decir que una gran parte de escuelas con sostenimiento privado lo viene haciendo ya de manera regular en diversas plataformas por las que se paga una cierta cantidad para acceder a sus herramientas, para este pequeño segmento de la población docente es una realidad consumada que sus habilidades y competencias digitales son una práctica cotidiana de la vida escolar.

Lo segundo es; ¿Qué les depara a las escuelas públicas, en especial a la educación básica? La estrategia propuesta enfrenta cuando menos estas interrogantes, ¿Cuál es la cobertura de TV e internet? ¿Qué porcentaje de docentes poseen competencias digitales? ¿Es suficiente el capital cultural de los padres de familia y tutores para asesorar a sus hijos? ¿Cómo darle seguimiento al esquema de aprende en casa? ¿Es pertinente evaluar o no evaluar? ¿Cómo articular eficientemente el trabajo docente y el escolar en casa? ¿Cómo se solucionarán los casos de la población rural y de los sectores en pobreza y desventaja social?

La apuesta federal y de los estados ha sido el acceso a internet, la televisión abierta y el uso de computadoras, pero los datos de conectividad, cobertura y disponibilidad de equipos no es muy halagador, así como el ingreso económico que impide acceder a los mencionados recursos.

Según el Anuario Estadístico del Instituto Federal de Telecomunicaciones (2019), establece que en la República Mexicana hay 34 699 617 hogares de los cuales el 68% tiene cuando menos acceso a un servicio ya sea de internet, telefonía o televisión, mientras que más de 11 millones de hogares (32%) están desconectados, lo cual implica que un parte importante de población escolar no podrá llevar a cabo las tareas escolares vía medios, esta resultante tiene cuando menos dos orígenes, una el costo de los servicios y la segunda, la falta de inversión por parte del Estado en redes públicas sin costo para la población.

Hoy es cuando comprendemos la relevancia de que el acceso al internet se convierta en una política pública, y deje de ser el negocio que ha convertido en multimillonarios a varios empresarios. Del mismo modo es desalentador la disponibilidad de computadoras en los hogares, mientras que para el país un 45% tiene equipos, en San Luis Potosí se reduce al 39%, sin embargo, alienta que el 92.5% de los hogares posean un televisor. Otra tensión es; ¿Qué tan calificados están los docentes en competencias digitales? Una evaluación realizada al programa Mi Compu.MX concluyó:

“Las formas de enseñanza (práctica pedagógica) que los profesores realizan con el apoyo de las TIC muestran que existe la necesidad de formación y capacitación pedagógica e informática para mejorar el impacto en el logro escolar de los estudiantes”. (Morales y Manzano 2016). También recordemos que la aplicación de exámenes para ingreso y permanencia en el Servicio Profesional Docente en el sexenio 2012-2018, uno de los principales problemas fue la falta de dominio de habilidades digitales, las anteriores precisan que los docentes estén capacitados en las siguientes áreas; 1.- Información y alfabetización informacional, 2.- Comunicación y colaboración, 3.- Creación de contenido digital, 4.- Seguridad

5.- Resolución de problemas (MECyD, INTEF, 2017). Pero los datos en este aspecto son desalentadores, un informe de la OCDE de 2012, precisa que; Sólo el 58% de los estudiantes en México tenían computadora en casa. Sin embargo, entre los estudiantes favorecidos (aquellos entre el 25% superior del estatus socioeconómico), el 86% tenía conexión a Internet en casa. Lo anterior es un indicador más de la profunda desigualdad en la sociedad mexicana, pues mientras los alumnos ubicados en lo más alto del estatus socioeconómico tienen acceso al servicio de internet y disponen se equipos computacionales, el segmento más bajo, carece de estas herramientas, que en tiempos del COVID 19 que se han vuelto indispensables para el avance educativo.

Antecedentes de la tragedia, es la discontinuidad de las políticas educativas en materia de Tics, lo que desde la década de 1990 inició como aulas de medios y parecía que en el sexenio 2000-2006 se consolidaría con Enciclomedia, alumnos, padres de familia y docentes vieron cómo se fue diluyendo y sustituida por otros programas con mayor o menor éxito. La introducción del uso de la computadora a la educación, una de las primeras limitaciones que evidenció fue la falta de capacitación de los docentes, hasta el presente sigue siendo una debilidad, pues mientras haya prácticas como en el sexenio 2012-2018, cuando el nefasto Aurelio Nuño se gastó mil 963 millones de pesos en comunicación social, a cuenta del subejercicio del presupuesto destinado a la actualización docente (Roldán, 2018), la educación seguirá estando en el cabús del progreso.

Pero también acciones como la reducción del presupuesto son criticables y que lamentablemente el gobierno de la 4T implementó para el ejercicio fiscal 2020, con una reducción de 200 millones con respecto al 2019 cuando le destinó 439 millones, la medida solo es comparable con los que gobiernos de hace 20 años le dedicaban a la profesionalización del magisterio. (Toribio, 2019) y (Ortega 2019) . Se que hay más preguntas que resolver, pero todas nos llevan a develar las limitaciones de nuestro sistema educativo nacional, ante los retos de la cuarentena, lo que pone al descubierto las profundas desigualdades sociales y estructurales reflejadas en la educación. Sin duda a muchos nos duele, indigna e irrita que cientos de niñas, niños, adolescentes y jóvenes, sean condenados al rezago educativo por culpa de los errores en la continuidad de políticas públicas en materia de Tics, por la falta de inversión en una red universal de internet gratuito, por no tener disponible un equipo de cómputo, y también por la pobreza que ha sido un mal que los políticos mexicanos en lugar de combatir la han incrementado.

Las lecciones que nos quedan, al igual que en el sector de la salud, hoy tan asediado, es trabajar con los recursos humanos, materiales y tecnológicos que tenemos. La educación en casa vía medios, necesita de un espíritu tan grande como el que dio el magisterio nacional en las décadas de 1930 y 1940, cuando se forjó el crisol de la llamada escuela rural mexicana. Esto nos es banal, ni reminiscencias fatuas del pasado. En las duras pruebas para la educación las maestras y profesores de México ha sacado adelante lo que parecía imposible, el mismo proyecto de la escuela rural, aún sigue siendo objeto de estudios por sus logros y alcances, el Plan de Once Años consolidó a los libros de texto como un elemento fundamental, la Reforma Educativa de los años 1970.

Introdujo el enfoque técnico desde la perspectiva Ralph Tayler, en 1992 se libró la descentralización educativa que parecía que acabaría con las estructuras educativas y sindicales, y en los últimos gobiernos aunque con diverso ataques mezquinos, viscerales y vociferantes, podemos decir que el magisterio sigue en pie. La grave coyuntura que pasamos en el magisterio por el COVID 19, la habremos de transitar, no sin algunos yerros, pero llegaremos a buen puerto. Para el magisterio nacional y en especial el potosino, es un momento de seguir demostrando que somos una fortaleza y un pilar de la democracia nacional.

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