“Somos el grito de las que ya no están”

17 marzo, 20207:59 pmAutor: Ángel Castillo TorresCapital Destacada Noticias

  • Las protestas del 8 y 9 de marzo serán emblemáticas de un fin de época
  • Ha iniciado una revolución de las conciencias
  • La UASLP y los COBACH santuarios del patriarcado

Fueron dos días de combates heroicos. Cuarenta y ocho horas de insurgencia femenina para exigir un alto a la violencia de género. Mujeres de todas las edades y capas sociales tomaron las calles para protestar, para gritar “Ni una más”, “Vivas nos queremos”, ¡Ya Basta!, ¡Alto! a los feminicidios, al hostigamiento sexual, la discriminación y a la violencia institucionalizada contra ellas.

Hace tiempo que no se veía en San Luis Potosí (y en el país) un movimiento social como este.

Las mujeres rompieron el silencio e hicieron sentir su fuerza e indignación ante los abusos que derivan de una cultura machista arraigada en miles de prácticas e instituciones de la sociedad.

Las insurrectas mujeres han ganado una batalla, pero no la guerra. La cultura patriarcal, aunque sufrió un descalabro aún sigue viva y causando estragos.

Fue así que en esta coyuntura de protestas masivas decenas de jóvenes universitarias se atrevieran a denunciar las prácticas de hostigamiento sexual que en varias escuelas y facultades de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí se han presentado. En los colegios de bachilleres (COBACH) las estudiantes también abandonaron la indiferencia y exhibieron a sus acosadores.

La forma en que ambas instituciones manejaron la crisis fue de un alto contrastante. Mientras en la Universidad (UASLP) hubo torpeza y retraso para actuar y fijar una postura comprometida contra de los abusos, en la Dirección General de los COBACH se procedió con firmeza y compromiso.

El rector de la UASLP, Fermín Villar, dejó rastros de misoginia al intentar reprimir las acusaciones de hostigamiento sexual. Quedará para la historia su iracunda reacción cuando expresó: “¡Es que ustedes no entienden, todo lo que quieren los medios es tergiversar lo que se dice y dañar a la Universidad! ¡Ahí los tienes con el tema del acoso! pero de lo que no se dan cuenta es que ellas también provocan a los mismos profesores, ¿no han visto cómo van vestidas en la Facultad de Contaduría y Administración y en Derecho? Tampoco son blancas palomitas”.

En contraste, la directora general de los colegios de bachilleres (COBACH), Marianela Villanueva, le entró al toro por los cuernos. En cuanto supo de las denuncias hizo publicar un desplegado para brindar todo el apoyo a las alumnas violentadas. Con el lema “Yo si te creo” Marianela se hizo presente en las escuelas donde hubo denuncias, dialogó con las afectadas y pidió al personal directivo no impedir la libre expresión de las alumnas y se comprometió a conducirse sin complicidades durante las investigaciones y a no solapar a los presuntos responsables.

 

Al emergente movimiento feminista le quedan muchas batallas por delante. Luchar para que en la iniciativa privada no se discrimine y corra a una mujer por estar embarazada o por casarse; lograr que se revisen las brechas salariales entre hombres y mujeres; conseguir que las mujeres asciendan a puestos directivos y de toma de decisión en igualdad de circunstancias. Que las universidades comiencen a cambiar la cultura patriarcal dentro de las aulas; que no se toleren más comentarios violentos contra las alumnas ni tampoco que se condicionen calificaciones a cambio de favores sexuales; que se cumplan y hagan efectivos los protocolos de denuncia e investigación cuando hay acoso. Que en el gobierno se generen políticas públicas con perspectiva de género. Que el Poder Judicial haga cambios profundos para que sus sentencias tengan perspectiva de género y que las y los juzgadores ya no re victimice a las mujeres. Que el Poder Legislativo se ponga a legislar leyes secundarias y códigos familiares, civiles y penales homogeneizados.

La lucha debe continuar. Y a los hombres nos toca reeducarnos, ser sensibles, empáticos y solidarios.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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