¿Qué les pasa a los actuales dirigentes de Morena?

13 mayo, 20219:21 pmAutor: Rogel del Rosal ValladaresNoticias Opinion

Vaya, sí que es interminable la lista de abusos que suceden paso a paso en Morena. El espacio que le corresponde a una persona indígena, como acción afirmativa, en la lista plurinominal, se lo entregan al diputado local del PT, Pedro Carrizales, alias «El Mijis», el chavo banda que en la actual legislatura se la pasó de viaje y sin mayor aporte al congreso.

La bofetada que le dieron a los pueblos indígenas es indignante. Nos habla de la falta de honestidad, ética y eficacia política tanto del aspirante, sus promotores y de la propia dirigencia.

¿No razonaron al cometer tal atrocidad y atropello al alma de los pueblos originarios? En las cabezas del aspirante (el impostor), del promotor y de los que tienen la posibilidad de palomear las candidaturas, no pasa el verdadero significado de la dignidad humana, la esencia de la política, los principios y valores del movimiento.

Se han engolosinado con el arrastre social de Morena sin entender que el mismo fenómeno los puede sepultar en su desvarío. No han entendido que el movimiento es la expresión histórica de un pueblo que busca superar la larga pesadilla a la que fue sometido por los grupos oligarcas y los partidos que los representan.

La inescrupulosa decisión de poner en la lista plurinominal a un personaje que no es indígena, ni que por asomo se ha acercado a sus demandas y luchas, habla muy mal de quienes dirigen al partido. Lastiman la inteligencia humana, la dignidad de los pueblos originarios y ponen de relieve, la naturaleza vil y mediocre de su pensamiento.

Claro que no es sólo un nefasto caso. Hay muchos más que se muestran por todo el territorio nacional, en distintos, temas, tonos y niveles. En las formas en que se han impuesto candidaturas a gobernadores, diputados locales, federales y planillas municipales.

¿Qué pretenden los que toman las decisiones? ¿Inmolar la fuerza y el futuro del movimiento? ¿Contar con una mayoría dócil para imponer sus decisiones futuristas? ¿Mantener el neoliberalismo con ropaje distinto? Todo es posible. Y de ser cierto, la lucha de la verdadera izquierda deberá enfilarse en fortalecer la unidad para dar la batalla hacia adentro y afuera. Por un lado, hacer el esfuerzo por reconstruir la estructura interna con liderazgos experimentados en la lucha social y política desde la izquierda, y, por otro, fortalecer el movimiento social que sirva de contrapeso a cualquier exceso del poder en los tres niveles de gobierno.

En segundo plano, debemos impulsar la organización y empoderamiento social para profundizar los cambios en el modelo de país, enfrentar la resistencia y ofensivas de los grupos derechistas y fascistas. Con una mayoría en las esferas del poder de personajes sin principios, no puede haber cambios profundos y si un grave retroceso. Pareciera que es la única apuesta.

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